Sunday 22 de January de 2017

Nuestro delito... ser confiados

Historia de vida

     27 Nov 2011 03:40:00

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Todos los días dos jóvenes hermanas, una estudiante de licenciatura y la otra profesionista empleada de gobierno, salían de casa desde muy temprano para cumplir con sus actividades.
La vivienda, de un fraccionamiento cercano a La Zacatecana, quedaba sola durante mucho tiempo.
Una ocasión al regresar notaron que algo no estaba bien al encontrar la puerta abierta.

Primera historia:
Salimos de casa
“No somos gente de dinero. Venimos de un pueblo. Mis papás con muchos esfuerzos nos mandaron a estudiar y yo tuve la suerte de encontrar rápido un trabajo.
“Con sacrificios nos hicimos de algunas cosillas para tener más o menos la casa. Teníamos una televisión, un estéreo, la computadora de mi hermana y algunos muebles. Nada ostentoso. “En la casa guardaba unos ahorros que no pasaban de 5 mil pesos”.

Todo vacío
“Se lo llevaron todo. Tuvieron todo el día para hacerlo. Hasta un cuadro con la foto de mi mamá.
“Cuando iba para la casa tuve un mal presentimiento. Le llamé a mi hermana y aún no llegaba de su escuela. Ella se fue a las 12 y dejó bien cerrado todo.
“Cuando llegué a la casa, vi la puerta de la entrada entreabierta y sentí miedo. Por un momento pensé que mi hermana no había dejado cerrado. Me acerqué con mucho cuidado y empujé la puerta con un pie y pregunté si había alguien.
“Escuché muy hueco y me asomé. En ese momento me di cuenta de que el mueble de la sala no estaba, así como tampoco el estéreo.
“Fui a la recámara y la televisión no estaba, las camas estaban destendidas y en el clóset no había ropa. Hasta eso se llevaron.
"Le llamé a mi hermana insistentemente para que se fuera rápido a la casa y darle cuenta de lo que había sucedido”.

La denuncia
“Cuando llegó mi hermana yo ya le había llamado a la policía. Llegaron los preventivos y ellos a su vez dieron aviso a los de la Ministerial.
"Cuando llegaron dijeron que ellos conocerían de eso y que con ellos levantara la denuncia.
“Empezaron a tomar datos de lo que faltaba y me pedía facturas para comprobar si las cosas que yo les decía que faltaban realmente eran mías.
“Como este o estos tipos se llevaron todo, no teníamos nada de facturas y los ministeriales nos dijeron que teníamos que ir con el Ministerio Público a ratificar la denuncia y que lleváramos mínimo dos testigos para que dijeran que efectivamente teníamos esas cosas.
“Fuimos con el Ministerio Público (MP) y llevamos a mi papá y a una amiga como testigos. Dijeron que investigarían”.

Miedo
“Ese día antes de ir con el MP no sabíamos qué hacer. Sólo teníamos las camas, nada más eso.
"Cuando se fueron los policías, me sentí tan sola, triste y con mucha desesperación, como que entré en una crisis nerviosa porque no paraba de llorar.
“Mi hermana, que es menor que yo, no sabía qué hacer y le llamó a una amiga doctora. Fue a la casa y me inyectó algo para los nervios.
“Yo sentía mucho miedo, tenía la sensación de que en cualquier momento volverían los rateros y se meterían a la casa. Pensaba muchas tonteras.
"Pensaba que podían llegar y matarnos o violarnos y pensaba en que esos tipos seguramente sabían todos nuestros movimientos.
“Me daba más pánico porque también se llevaron el duplicado de las llaves del coche. Y me imaginaba que regresaban por él y nos hacían algo”.
“La amiga de mi hermana nos invitó a su casa y mejor nos fuimos de ahí. Al día siguiente ya me sentía más tranquila y decidí que antes de ir al MP, iba a ir con las vecinas a preguntar si habían visto algo".

Sus investigaciones
“Comenzamos a preguntar con las vecinas. Nadie sabía nada ni se percataron de que estuvieran sacando nuestras cosas de la casa, bueno eso nos decían.
“Una de las vecinas nos dijo que ella sí había visto quiénes eran, pero que no quería meterse en problemas. Dijo que si esos vagos sabían algo de que ella hubiera dicho, seguro se vengaban.
“Nos pasó la información y de ahí nos fuimos al MP. Llegué y ratifiqué la denuncia, fueron mis testigos y declararon de las cosas que teníamos.
"Le informé al MP que ya sabía quiénes habían sido y que yo quería que quedara asentado, pero el MP me dijo que así no era el procedimiento.
“Me dijo que tenía que pasarles la información a los agentes ministeriales y que ellos a su vez harían un informe de investigación. Total que los agentes nos contactaron y les pasamos la información que sabíamos”.

A la fecha
“Nos cambiamos de casa porque el miedo de que regresaran fue creciendo en medida de que nos dábamos cuenta de que no los detenían.
“De esa denuncia a la fecha han pasado tres años y la respuesta fue que los datos que les proporcionamos eran inexactos. Y que no coincidían con persona alguna.
“Yo sé que no fue mucho lo que nos robaron materialmente porque no llegaban ni a 10 mil pesos. Pero la tranquilidad de estar en casa, esa nos la robaron y no tiene ningún precio”.

Segunda historia:
Salí al parque
Un hombre de 36 años acostumbraba ir a correr a las 6 de la mañana al parque La Encantada durante 30 minutos.
Ese día en particular dejó su vehículo estacionado frente a Prepa 4 y al regresar alcanzó a ver a dos sujetos en el interior de su vehículo.
“Hasta ese día, todos los días iba a trotar un rato por las mañanas a La Encantada. Sólo tardaba 30 minutos y regresaba a la casa a ducharme para irme al trabajo.
“Ese día hice lo mismo, pero al regresar a mi auto, alcancé a ver la portezuela del conductor abierta y a unos hombres ahí, uno adentro y otro afuera. Quise sonar la alarma con el control, pero estaba lejos y no sonó.
“Corrí y cuando estaba más cerca, accioné la alarma y comenzó a sonar. Yo ya estaba más cerca de mi carro. En eso el hombre que estaba abajo se percata de mi presencia y le avisa al otro”.

Lo golpean
“Se baja el sujeto de mi carro y los dos empiezan a correr en la dirección que yo me encontraba. Ya de más cerca me doy cuenta de que eran unos jóvenes de escasos 20 años.
“Se me hizo fácil enfrentarlos. Yo tenía mucho coraje. Se me fueron encima, uno traía como unas pinzas de mecánico y con eso me golpeó. El otro me dio con lo que pudo.
“A punta de patadas me tenían en la calle, me insultaron y se largaron.
“Me levanté y las costillas me dolían mucho, apenas podía caminar porque me sofocaba. Como pude, llegué a mi auto, trataron de robarle el estéreo y las bocinas.
“Se llevaron mi cartera que estúpidamente dejé en el interior de mi carro, se llevaron el celular y el radio.
"También traía un reproductor de MP3. Rompieron el cristal de la portezuela del copiloto y por ahí abrieron mi carro”.

El reporte
“Un velador, creo que de la Prepa, llamó a la preventiva. Dijo que andaba muy al interior de la Prepa y que por eso no se dio cuenta de nada. Los policías llegaron muy rápido.
“Sólo asentían con la cabeza; uno de ellos me dijo de manera casi textual, ‘no jefe, aquí en esta área, así es, no se ande estacionando aquí, mire, ni en esa calle ni más abajo porque seguro le dan un cristalazo’”.
“No lo podía creer. Los policías me dijeron que si quería podía poner mi denuncia en la Ministerial. Yo les dije que seguro los encontrarían cerca de ahí, ya que se fueron en dirección del teatro López Velarde.
“Les describí la vestimenta de los chavos, que era tipo cholo, con pantalones de mezclilla holgados y playeras tipo polo muy grandes. Uno de negro y otro de color blanco. Olían a alcohol, yo creo que andarían amanecidos y quien quite hasta drogados”.

No los encontraron
“Regresaron los preventivos y me dijeron que no encontraron a nadie. Fui al MP a interponer mi denuncia en contra de quien resultara responsable sin que a la fecha hayan dado con los responsables de eso.
“Sé que hay muchos asuntos así sin resolver y que los datos que aporté son muy pocos. Sin embargo debería haber más vigilancia para evitar que sigamos siendo víctimas de cosas así que pueden terminar en tragedias grandes”.

*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




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