Tuesday 24 de January de 2017

Nuestro delito… ser malos padres

Historia de vida

     17 Mar 2013 03:40:00

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Un sujeto de poco más de 28 años infunde miedo a sus padres ancianos. Habitualmente llega ebrio y drogado a su domicilio. Su coraje lo descarga insultando de manera muy obscena a sus padres, llegando en ocasiones inclusive a golpearlos.

Cómo inició
"Mi hijo fue como quien dice el pilón. Yo tenía 45 años cuando nació. Como mis otros hijos ya estaban grandes a éste le dábamos lo que quería.
"Era buen hijo. Muy estudioso, sacaba muy buenas calificaciones. Todo iba bien hasta que llegó a tercero de la secundaria. Se empezó a salir a la esquina y ahí fue donde me lo malearon. Nosotros no nos dábamos cuenta, pero ahí le daban vino. Me lo empezaron a enviciar. Hace casi 12 años que todo esto empezó".

Policía Preventiva
"Tocaron a la medianoche a la puerta de la casa. Estaba muy preocupada porque mi hijo no había llegado. Eran los policías preventivos. Dijeron que habían agarrado a mi hijo. Que andaba pintando bardas con grafitis. Que teníamos que ir por él porque era menor de edad.
"Nos fuimos en la patrulla. Estaba muy tomado mi hijo. El juez de barandilla me dijo que quizá estaba drogado. Sentí muy feo de ver a mi hijo así. Hablamos con él, pero no fue suficiente.
"Siguió saliéndose con los de la calle. Primero cada fin de semana se ponía a tomar. Luego empezó desde el viernes y el sábado. Cuando entró a la prepa noté que esto se puso peor. Él me decía que si iba a la escuela, pero no, se iba de vago".

Evento traumático
"Un día me hablaron del Hospital General, mi hijo había tenido un accidente de tráfico. Iba con unos amigos en una camioneta y se voltearon. Dos de sus amigos fallecieron, otros dos estaban muy graves.
"Mi hijo recibió un golpe demasiado fuerte en la cabeza. Cuando lo atendieron en el hospital dijeron que como estaba muy tomado no podían hacer nada y estuvo empeorando cada vez más.
"En la casa llegó un momento que ya no nos reconocía. Lo llevamos al médico y dijeron que tenía unos coágulos muy grandes que estaban dañando su cerebro. Tuvieron que operarlo.
"La recuperación fue muy lenta porque mi hijo primero no reconocía a nadie. No podía caminar y ya nos habían dicho que si salía con vida tendría muchas dificultades para valerse por sí mismo".

Volvió al vicio
"Se recuperó, le costaba trabajo a veces hablar. Como que tartamudeaba. Eso no fue suficiente para que se volviera a salir. Fueron casi dos años de estar llevándolo a su terapia. En cuanto pudo se volvió a salir a la esquina.
"Dijo que le habían organizado una fiesta para festejar que estaba vivo. Volvió a tomar. Hablaba con él, le decía que se acordara de lo que le había pasado. Me gritaba y me decía que ojalá se hubiera muerto".

Todo empeoró
"De sólo gritarme empezó a insultarme. Me decía que no servía para nada, que me callara el hocico. Su papá empezó a intervenir y a callarlo cuando me gritaba. Se hacían de palabras muy feas.
"Eran gritos e insultos muy fuertes. Parecía como que nos desconocía. Nos enfrentaba como si fuéramos unos desconocidos. Solo se ponía así cuando tomaba o se drogaba".

Se transformaba
"Si andaba bien se mostraba muy cariñoso y respetuoso. En ese momento ya trataba de hablar con él pero no recordaba nada de lo que hacía ni nada de lo que nos decía.
"Sí le creo porque de verdad que parecía otro. Yo buscaba en sus cosas para ver qué se estaba tomando o con qué se drogaba. Descubrí primero marihuana y luego cocaína. No sé si las utilizaba juntas y aparte con vino pero se ponía muy mal.
"Le dije que si quería que lo llevara a un centro de rehabilitación. Me decía que no lo necesitaba, que él controlaba muy bien su vicio y que lo dejaba cuando él quisiera. Me ponía de pretexto que sólo era para calmar el dolor de cabeza".

Más detenciones
"Lo detenían seguido los de la preventiva. A veces porque lo agarraban grafiteando, otras porque se metía a las tapias a drogarse. Nos avisaban y teníamos que ir a sacarlo.
"Llegó un momento en que mejor lo dejábamos ahí hasta que se le pasara la borrachera. Porque si nos lo llevábamos así nos agredía. Cuando lo dejábamos ahí duraba días sin hablarnos. Andaba sentido o nos decía que no lo queríamos.
"La última vez que pasó esto él se puso muy mal, cuando se le pasó el efecto de las drogas. De ahí mismo de la preventiva se lo llevaron al hospital. Nos dijeron que teníamos que internarlo porque ya estaba muy mal".

Internamiento
"Le buscamos una clínica. Hablé con él y le dije que era por su bien. Me dijo que si lo metía ahí, cuando saliera no nos la íbamos a acabar. Que nos olvidáramos que teníamos hijo.
"Así fue, duró nada más un mes y se escapó. Llegó marcado de las muñecas porque nos dijo que lo esposaban para que no se fuera. Pero desde ese día nuestra vida se volvió un infierno. No podíamos con él. Simplemente se volvió un demonio. Todo el día estaba enojado de cualquier cosa nos gritaba y nos trataba a puras majaderías".

Miedo
"Jamás pensé en llegar a tenerle tanto miedo a un hijo. Mi esposo ya no podía con él. La manera en como nos gritaba ni siquiera se la puedo describir. Todo se nos salió de control.
"Soportamos mucho porque se nos hacía muy feo meter a la cárcel a nuestro hijo. Queríamos ayudarlo pero él no quería. El día que vi cómo agredió a su padre, como si se estuviera peleando con un igual en la calle, sentí que me moría. Me metí para calmarlos pero a mí también me pegó con la mano empuñada en la cara. Los vecinos le llamaron a la patrulla".

Denuncia
"No se imagina el dolor que me causó meter a la cárcel a mi hijo. Pero los licenciados tienen razón.
"Si lo dejábamos afuera iba a ser peor. Ese día a su papá le fracturó un brazo y a mí me quebró la nariz. La siguiente vez de seguro nos mataba a los dos y todo iba a terminar mucho peor.
"Cada jueves y cada domingo voy a ver a mi hijo. Al principio no nos quería ver, pero igual le dejaba su comida y su ropa. No le dieron mucho tiempo, pero ojalá que cuando salga esté mejor y ya no tome.
"Yo creo que el dolor más grande para una madre después de haber perdido a un hijo es tener a un hijo en la cárcel".

Abuso de sustancias
Las modificaciones conductuales causadas por la ingesta de cualquier tipo de drogas provocan emociones incontrolables.
También provocan restricción del almacenamiento de información, capacidad limitada para tomar decisiones y otros tipos de conducta sin control.
Los adictos a las drogas con frecuencia se ven envueltos en agresiones, desorden público, conflictos raciales, marginación, etc.
Cuando se comienza a necesitar más a las drogas que a las otras personas pueden arruinarse o destruirse las relaciones íntimas y perderse las amistades.
Se puede dejar de participar en el mundo, abandonar metas y planes, dejar de crecer como persona, no intentar resolver constructivamente los problemas y recurrir a más drogas como “solución”.
El abuso de las drogas puede también perjudicar a otros, por ejemplo: el dinero con que son pagadas las drogas puede privar a la familia de satisfacciones vitales como comida o ropa.
El discutir los problemas y situaciones de la adicción puede generar conflictos familiares. Las reacciones violentas a las drogas pueden llevar al usuario a cometer asaltos e incluso homicidios.

Familias en riesgo de que sus miembros sean consumidores de drogas:
Los miembros de la familia no expresan sus sentimientos.
Sólo ciertos sentimientos son aceptados.
Las cosas importan más que las personas.
Existen muchos temas que no se discuten (son tabúes).
Se fuerza a que todos sean y piensen igual.
Las personas carecen de autocontrol.
Viven en función “del qué dirán” los demás y le temen a la crítica.
Roles ambiguos, inconscientes y rígidos.
Hay una atmósfera de tensión, malhumor, tristeza y miedo.
Las personas no se sienten tan queridas.
Las normas son implícitas
El crecimiento físico y psicológico se percibe como un problema.
El cariño no se expresa ni verbal ni físicamente.

*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




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