Saturday 21 de January de 2017

Nuestro delito… tener miedo

Historia de vida

     2 Dec 2012 03:40:00

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Hace dos años aproximadamente, en un municipio ubicado al norte del estado, un par de pequeños de escasos 4 y 6 años de edad fueron agredidos sexualmente por el velador de una escuela cercana a su domicilio.
Por temor, los niños callaron durante algunos meses, sin embargo sus familiares notaron que su conducta había cambiado singularmente.
El más pequeño contó lo sucedido, iniciando así un proceso penal angustioso para los niños y la familia.
 

Quiénes son los niños
El más pequeño es de complexión delgada, cabello quebrado castaño claro, ojos grandes color miel, de una estatura aproximada 1.20 metros.
Su carita luce vivaz, es extrovertido y juguetón.
Se mostraba contento a excepción de cuando relató su vivencia.
El niño mayor, de complexión delgada, mide aproximadamente 1.30 metros, es de tez morena, cabello lacio y negro como sus ojos pequeños. Difícilmente sonríe, es introvertido.
Ambos menores provienen de familias integradas, sin embargo son de bajos recursos y en los dos casos los padres trabajan la mayor parte del día, por lo que están al cuidado de la abuelita y los hermanos mayores.

La historia del más pequeño
“Sí me gusta ir a la escuela, pero no me gusta ir tanto porque en esa escuela había un viejillo que nos hacía cochinadas, puras cochinadas.
“A mí y a mi primo nos quitó la ropa, nos hizo cosas.
Mi primo se quiso ir corriendo y el viejillo lo alcanzó de un pie y lo jaló para adentro.
“Me hizo cochinadas en mi boca y también me dio besos en la boca. Es que nos metimos a la escuela por un hoyo de la puerta. Y el viejo nos habló.
“Yo pasó por ese salón y me acuerdo de lo que nos hizo y me da mucho coraje y ganas de pegarles a todos.
“Yo quisiera que lo maten y que lo encierren y que ya nunca vuelva a salir”.
 

La voz de su mamá
“Empecé a notar a mi hijo raro. De un día para otro cambió. Se escondía debajo de la mesa.
“Lo veía pensativo. Empezó a bajar mucho de peso porque casi no comía.
“Yo pensé que podía ser porque su papá está enfermo y que eso lo estaba afectando.
“Mi hijo no fue al kínder porque estaba complicado que fuera a recogerlo a las 12. Pero sí convivía con otros niños de la colonia que se juntaban a jugar en las tardes.
“Comenzó a ser violento y peleonero. También me di cuenta de que de repente empezó a jugar a agarrarles el ‘tilín’ a otros niños.
“Y me fijé que tenía mucha curiosidad en ese aspecto.
“Luego yo misma pensaba que eran figuraciones mías que a lo mejor era pura curiosidad del niño.
“Me preocupaba verlo tristecillo. Y hablaba con él.
“Un día él estaba  platicando con mi mamá.
“Estaba comiendo y el niño le empezó a decir que el viejo ese de las paletas les había hecho cochinadas, a él y a su primo”.

La voz de la abuelita
“Le estaba preparando unos huevitos estrellados.
“Y mi niño estaba sentadito en la mesa muy pensativo. Y le pregunté, en qué piensas mijo.
“Me dijo: ‘el viejillo ese de las paletas nos hizo cochinadas’.
“Me quedé atónita y le dije cuál viejo dices mijo.
“Me dijo que el que también trabajaba como velador de la escuela.
“Con razón mijo tenía pesadillas y se levantaba diciendo del viejillo y llorando.
“Me dijo que el viejo ese maldito los había metido a él y a su primo en un cuarto grande y que ahí les había hecho eso.
“Inmediatamente me fui a buscar a mis hijas que viven en la misma colonia y le hablé a la mamá del  niño que también es mi hija.
“Y nos fuimos a buscar a mi otro nieto y le también le llamamos a mi nuera.
“Cuando vino el niño estaba muy asustado.
“Estaba hasta temblando. Le dije que qué había pasado con el viejo ese.
“Le dije que me dijera porque yo le iba a ir a reclamar. Me dijo que el viejo ese lo había violado.
“Ni me esperé a que me dijera más. Nos fuimos a buscarlo porque él vende temprano paletas y luego se va a trabajar de velador.
“Yo sentía ganas de matarlo, pero una de mis hijas que es la más brava le dijo que por qué le andaba haciendo eso a unos niños que si no tenía vieja.
“Él se puso y les dijo a los niños que no era cierto y yo supe que sí porque les dijo:
‘¿Se acuerdan lo que les dije que les pasa a los niños mentirosos?’.
“Y le dije te vas a arrepentir y él nos dijo que ahí nos veíamos con las autoridades que a ver si se lo podíamos demostrar.
“Ese mismo día nos puso una denuncia que porque lo amenazamos con matarlo. Y eso no es verdad.
“Nosotros fuimos al día siguiente al Ministerio Público.
“Les mandaron a hacer estudios a los niños y todo salió positivo.
“Como él nos demandó primero, pensaban que nosotros lo estábamos acusando falsamente y él alegaba eso.
“A los niños les hicieron todos los estudios y ahí se veía que sí los había violado.
“Como el más chiquito se confundió y dijo que había sido una casa el viejo de ahí se agarraba y no lo detenían”.

La voz del niño mayor
“El viejo ese don Eustaquio* nos hizo groserías. Fue el día de los juegos.
“Me dijo que me daría 10 pesos si me dejaba.
“Yo le dije que sí porque no sabía qué. Nos llevó al salón y nos quitó la ropa. Él también se la quitó.
“Yo empecé a tener miedo y me dijo que ya estaba ahí y que si decía algo iba a matar a mi mamá y a la mamá de mi primo, que al cabo él nos conocía y sabía en dónde vivíamos.
“Yo me quise ir corriendo, pero él me alcanzó y me jaló de una pierna.
“Yo no decía nada porque me daba mucho miedo de que matara a mi mamá.
“Luego de que ese viejo acabó conmigo me dio 50 centavos que yo tiré. Yo ya no quise ir a la escuela. No me dan ganas”.

Su mamá
“Mi hijo nunca hubiera dicho nada, lo tenía bien amenazado, por eso  me decía: ‘No quiero que te mueras’.
“Me fije que se empezó a hacer pipí en la cama, nos cambió toda la vida.
“El viejo ese todavía pasaba burlándose y diciendo a ver qué me hacen. Nos demandó, dijo que lo queríamos matar.
“El niño ya no quiso ir a la escuela, está distraído, se volvió violento, golpea mucho, piensa en matarse y matar gente; me dice que ya quiere ser grande”.

Los signos de posible abuso sexual
Existen dos grandes tipos de indicios que pueden sugerir la existencia de abusos sexuales sobre un menor: los problemas conductuales y las dificultades emocionales.
En el primer tipo se incluyen, entre otros, problemas como el fracaso escolar, la negativa a hablar o a interrelacionarse afectivamente con los demás, la tendencia a la mentira, la promiscuidad y excesiva reactividad sexual, los ataques de ira, las conductas autolesivas, la tendencia a la fuga y el vagabundeo.
En el segundo tipo se encuentran dificultades como la depresión, la ansiedad, la baja autoestima, los sentimientos de impotencia, la dificultad para confiar en los demás, determinados síntomas psicosomáticos (dolores en diversas partes del cuerpo, por ejemplo), trastornos del sueño o, por el contrario, deseo constante de refugiarse en él.
Los niños son las víctimas ideales porque son totalmente inocentes. En edades tempranas aún no tienen la conciencia ni la malicia para poder prever un acto de esta magnitud, sobre todo porque no lo conocen.
Por lo tanto es responsabilidad de los padres estar al pendiente de sus pequeños para evitar a toda costa que se conviertan en víctimas de cualquier clase de delito.

Manifestaciones del abuso sexual en niños

Psicológicas

Síntomas psicosomáticos (dolores de cabeza, y extremidades corporales)
Miedos
Terrores nocturnos
Enuresis
Amenorreas
Anorexia
Baja autoestima
Conductas autodestructivas
Dependencia
Automutilación
Tentativa de suicidio o
suicidio consumado
Trastorno de identidad sexual
Bajo rendimiento escolar
Desinterés personal
Depresión
Agresividad
Culpa y vergüenza
Ansiedad
Llanto continuo
Negación a ir a la escuela

Físicas:

Enfermedades venéreas
Embarazo
Dificultades en la defecación
Lesiones (magulladuras, desgarros)
Dificultad para caminar


*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com
 




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