Saturday 21 de January de 2017

Nuevos Ricos

Periferia: Arte contemporáneo

     1 Feb 2013 03:20:00

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Presentación de Nuevos Ricos en Lucca, Italia. (Cortesía)
Presentación de Nuevos Ricos en Lucca, Italia. (Cortesía)

Para el curador mexicano Cuauhtémoc Medina (1965), el arte contemporáneo ha servido como el refugio para una seria de prácticas, de formas de hacer y decir, que son resultado de la crisis de los medios tradicionales.
Mucho de lo que ocurre en el arte contemporáneo viene no sólo de la crisis de las artes visuales, también de la literatura, el cine, el teatro, la danza y otras disciplinas. Todas estas formas de producción se han clasificado junto a las artes visuales porque es el espacio donde se han podido discutir sus propuestas.
Uno de esos casos, es la disquera Nuevos Ricos, iniciada por Carlos Amorales (1970) y Julián Lede (1978, también conocido como Silverio). Hoy la disquera ya no existe, pero muchos de los músicos que formaron parte de ella siguen activos.
Amorales, artista visual, y Lede, músico, propusieron el proyecto a una galería de arte italiana.
Inicialmente consiguieron el apoyo para editar una serie de discos en vinil, pero en el fondo lo importante no era la música, sino las posibilidades de que la estructura de la disquera se convirtiera en una plataforma más amplia.
El propio Carlos Amorales acepta que no sabe si pensar en Nuevos Ricos como un proyecto de arte.
Para él, fue parte del trabajo que ha hecho en general; en todo caso fue un medio en el que una parte de su obra pudo existir sin estar confinada al mundo del arte.
Precisamente ese era uno de los objetivos, que Nuevos Ricos saliera del circuito artístico y se convirtiera en un fenómeno popular. Lo que consiguieron gracias a que por un lado se plantearon nunca vender la música; y por otro, la estructura de la piratería en el país diseminó las producciones de la disquera con gran éxito.
Los boletines de prensa, los mensajes y propuestas de cada músico fueron siempre controversiales y contradictorios. Desde el propio nombre de la disquera, Nuevos Ricos, que evoca algo que todos queremos ser, pero al mismo tiempo despreciamos, todo era un juego con los medios y la cultura juvenil del país.
Según Amorales su adolescencia, en el México de los años ochenta, se definió por la sensación de haber nacido en el lugar equivocado. Aquí no había conciertos, no se producían cosas nuevas. Pero tras vivir más de diez años fuera del país, se dio cuenta de que sí pasaban cosas, sólo que no parecían importantes.
En su búsqueda de artistas, más que el tipo de música, lo que importaba era que tuvieran espectáculos fuertes, agresivos: no esperaban que el público asistiera a un concierto, sino a un performance; un artista de Nuevos Ricos no era un virtuoso de la guitarra, sino el tipo que rompía cosas con ella.
Lo importante era hacer de la disquera el espacio desde donde se promovía una nueva cultura juvenil: de libertad personal, de gente que se comporta según sus propios deseos, sin que importe lo que otros piensen.
Obra de arte o no, Nuevos Ricos propició nuevas relaciones entre el arte, la música, el espectáculo, los sistemas de distribución y el público.

*Director del Muno




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