Friday 20 de January de 2017

Obras viales que amenazan Centros Históricos

     24 Aug 2011 04:00:00

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Gran preocupación por la obra vial (segundo piso) Viaducto Zaragoza de Puebla que al parecer se aproximaría demasiado al corazón histórico y con ello perjudicaría seriamente el contorno del Centro Histórico, el asunto no es menor, la ciudad alemana Dresde fue retirada en 2009 de la lista de sitios declarados Patrimonio Universal de la Humanidad por la UNESCO, la causa: la terquedad de colocar un puente que arruinó las cualidades estéticas del Valle del Elba.

La “modernidad” y sus inexorables signos visibles enriquece las ciudades pero, con frecuencia, mutila y/o destruye las manifestaciones de ayer que en su conjunto dan cuenta de las edades de los asentamientos humanos. Las obras de infraestructura vial son consecuencia de las prioridades de cada época y la nuestra reclama se vayan ampliando con desmesura las “superficies de rodamiento” (para atender la proliferación de vehículos), los periféricos, viaductos y las autopistas son las obras más representativas del auge modernizador a costo de transformar el paisaje urbano.
La señalización, los acotamientos, y los libramientos anuncian la densidad poblacional de una urbe y sus dimensiones y también la vorágine destructiva que conlleva "el desarrollo urbano" que las deja a todas idénticas en sus demarcaciones.
Durante el virreinato y aun en la convulsa trama decimonónica, Puebla por la valía de sus construcciones, el trazo de sus calles, sus plazas y jardines refulgía cual sede principesca: un relicario de formas armoniosas labradas en gris cantera y animada por la vivacidad de las tonalidades de sus muros, un compendio de referencias arquitectónicas que avisan  que se encuentra uno en una ciudad a la vez señorial y provenzal, la añeja Puebla es altiva y sonriente, majestuosa y en paralelo cordial, su Catedral con sus inigualables torres capaniles son el epicentro de sus alineadas calles.
Hace doce años -junio de 1999- un sismo de gran magnitud sacudió a la Ciudad de Puebla y resultaron seriamente dañadas algunas de las joyas arquitectónicas de señorial casco antiguo, campanarios y cúpulas se vinieron abajo, se rajaron las fachadas y se precipitaron bóvedas, etcétera. Un amplio número de templos y exconventos, monumentos de corte religioso alzados y/o reformados a partir del siglo 16 al siglo 19 se afectaron tanto en Puebla como en otras poblaciones y comunidades y con limitaciones se han ido resanando –poco a poco- las heridas del terremoto para que ahora se avecine un nuevo desastre: que por la cordillera de pilotes de cemento y las plataformas de la super vía se rompa la razonable integridad que sostiene la volumetría constructiva de la ciudad antigua (que tiene algunos descalabros).
En Zacatecas, por el año de 2009, la gobernadora Amalia García quiso alzar un segundo piso sobre el Boulevard Adolfo López Mateos para aliviar la carga de la vialidad de la conurbación de Zacatecas capital con la villa de Guadalupe, el proyecto además de costoso -en un tramo- hubiera eclipsado la vista del heráldico Cerro de la Bufa y a la vez iba a fastidiar la visibilidad y la razonable calma de la ciudad antigua.
 La exgobernadora para zafarse del compromiso más que por las reacciones de protesta de los comerciantes -que las hubo- o por sincera sensibilidad (que nunca demostró), encontró la clave del argumento para cancelar el proyecto: el dictamen adverso del ICOMOS fue el pretexto para desechar el amenazante proyecto. Acaso fue esa decisión sú único acierto en este delicado tema de la preservación del sitio.
Al margen de la probable seriedad y la necesidad de llevar a cabo la obra del Viaducto Zaragoza en Puebla deben explorarse todas las opciones que haya para alejarlo del Centro Histórico conforme lo anticipan las opiniones de los expertos y las que debería elaborar el INAH y el ICOMOS al respecto.
Acaso sea posible que, al menos en la parte elevada que vendría a romper la unidad arquitectónica del caso viejo se resuelva mediante un deprimido o paso subterráneo, tomando desde luego, las medidas preventivas para evitar la afectación de las cimentaciones en las construcciones históricas como el metro de la Ciudad de México en el Centro Histórico durante los años 60 por las instalaciones de las estaciones del Zócalo y Allende y sus espantosas fachadas tipo idénticas a las del resto del sistema masivo de transporte.  
En cualquier caso debe tenerse en cuenta el riesgo que corre la hermosa Puebla si adquiere la suerte (la desgracia) de Dresde en donde la insensatez de los arquitectos, ingenieros y topógrafos a sueldo del erario, “ganaron” sin razones el debate que seguirá lamentando la horrenda estructura del puente intruso en la silueta del Valle del Elba, caro capricho de un gobierno local.

*Fjacuqa@hotmail.com




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