Monday 23 de January de 2017

Otro ¡Dolor! ¡dolor! ¡dolor!

Los días del Bi-100

     31 Jul 2012 04:00:00

A- A A+

Compartir:
Joaquín Belloc, el tercero de iazquierda a derecha de la fila de arriba.
Joaquín Belloc, el tercero de iazquierda a derecha de la fila de arriba.

El profesor Joaquín Belloc murió el lunes 15 de julio de 1912. Su defunción ocurrió en la capital del estado. Sus restos fueron trasladados a Fresnillo. El profesor tenía 73 años.
Era el director de la Biblioteca pública. Tenía dos años en ese cargo.
Don Joaquín Belloc fue docente por cincuenta y dos años. Era el decano del profesorado zacatecano.
José E. Pedroza escribió: “La biografía del sentido profesor es bien sencilla: pasó sus días enseñando a los niños, de los cuales sólo se apartó temporalmente por un rasgo de patriotismo, durante la época del imperio”.
Don Joaquín fue hijo del preceptor de primeras letras de las villas de Sombrerete y Chalchihuites. A vez, don Joaquín comenzó en 1858 su desempeño profesional. Previo estuvo en un curso “Normal” que lo habilitó como preceptor.
Su trabajo lo interrumpió durante la instalación del Imperio de Maximiliano. Tras el restablecimiento republicano volvió a su empleo. Entonces lo invitó don Trinidad García, el jefe político de Fresnillo. Éste fue su condiscípulo en los estudios primarios en Sombrerete.
Su desempeño docente ocurrió en una entidad casi sin alteraciones en la segunda mitad del siglo 19. Le toco vivir en un lapso donde ocurrió la consolidación de los múltiples programas culturales proyectados por la Ilustración y las revoluciones francesa y americana.
Vivió en los años en los cuales el profesor era el eje central de la transmisión del conocimiento. Lo era tanto como las sociabilidades modernas complementarias de la escuela, las bibliotecas, los periódicos y los clubes artísticos y científicos. Belloc fue integrante de la logia Osiris, de Fresnillo, y de sus sucesivas asociaciones públicas, como la Sociedad Filomática y el Círculo Recreativo Fresnillense (ambos de la década de 1890).
En el tenor de las significaciones culturales de su vida hay una que muestra la aceptación de su tiempo. Belloc rondando los 70 años tuvo su primer encuentro con una máquina de escribir. Signó un oficio al Congreso del Estado.
El documento no lo hizo manuscrito. En el acto de escribir, las teclas, sospechemos, le enfrentaron a los días en que sus dedos tenían restos de tizas, a cuando usaba la pizarra y levantaba un brazo, luego debía moverse para que los alumnos ojearan lo escrito y lo mimetizaran en su haber cultural.
La maquina de escribir le desafió la liturgia del profesor: casi siempre de pie, frente a los escuchas, para ser mirado, y le escuchen y copien.
Con el nuevo y moderno artefacto, que consolidó su presencia en las oficinas de la región en la década de 1890, Belloc debió estar sentado, tener los cinco sentidos prestos para cuidar que en el papel los espacios en blanco fueran parte de la buena presentación. Más todavía: la ortografía y sintaxis fueran la manifestación de un redactor reconocido como un ciudadano que sabía leer y escribir.

*Historiador y profesor universitario




Lo más leído
Choca de lleno un Caribe contra un autobús  
Se queda Chicharito sin novia y boda 
'Split' supera expectativas y es la cinta más taquillera
Tienen nuevo plazo los comerciantes del Arroyo de la Plata
Le niegan el permiso para salir con amigos y se quita la vida en casa
Firma Trump salida de Acuerdo Transpacífico 
Quieren promover festivales a nivel nacional 
Prepara Hacienda precio máximo para gasolinas en febrero 
Chocan 4 vehículos; hay 2 mujeres lesionadas
Milpillas, el proyecto más importante: González 
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.37
Venta 21.87
€uro
Compra 23.02
Venta 23.52

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad