Tuesday 17 de January de 2017

Para Hacienda y Economía no hay crisis en el país

Insensatos, olvidan que sus políticas tienen sumida a la población media y baja en la desesperación pues sus ingresos han mermado tanto que ya no es posible adquirir la despensa con más alimentos por lo caro que están

     2 Feb 2011 04:00:00

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“No hay peor ciego que el que no quiere ver”, dice un refrán mexicano, y nunca como hoy encaja en dos optimistas, pero alejados de la realidad, burócratas privilegiados del gabinete calderonista. Me refiero a los secretarios de Hacienda, Ernesto Cordero y de Economía, Bruno Ferrari, quienes por separado acaban de expresar a nivel nacional “que la economía mexicana está recuperándose, que no han subido los precios de los alimentos básicos” ¿habrá quién les pueda creer?.

Seguramente Cordero y Ferrari, despachan en el DF pero viven con su familia en un país fantástico, en alguna ciudad del primer mundo donde no hay carencia alguna, o sus esposas jamás van al mercado o al súper a comprar la despensa, porque si en algún tiempo lo hicieron, la comodidad que da el poder no sólo al funcionario público sino a sus familias, se los ha borrado de su pasado… ¡Ah, ya entendí! Como ambos ganan casi 95 mil pesos mensuales de salario, más bonos trimestrales, tienen bonos de gasolina gratuitos, coche de las dependencias, etc. la crisis no la conocen.
Insensatos, olvidan que sus políticas tienen sumida a la población media y baja en la desesperación pues sus ingresos han mermado tanto que ya no es posible adquirir la despensa con más alimentos por lo caro que están, y cada vez más lejos del común de las familias mexicanas.
 Gasolina, electricidad, gas, que aumentan cada 30 días; ahora, tenencia, predial, agua, verificación y otras linduras antisociales, de políticas fiscales y económicas desesperadas de un gobierno federal que no atina a establecer una eficiente recaudación hacendaria y ha sido rebasado por la economía informal, gracias a la corrupción e impunidad en que se mueven los burócratas que “administran” este país.
Y quien paga estas ineficiencias es precisamente, la clase media y baja de este país. Y para recordarnos esa división social, Cordero y Ferrari, despliegan sus opiniones burlonas asegurando que los aumentos a gasolina, gas y electricidad, no son inflacionarios, que no impactan en los bolsillos de los asalariados, porque se incrementan poco a poco cada mes y no de golpe como en tiempos pasados; ellos no ganan salario mínimo, por eso no sienten la crisis.
Al señor Ferrari, amigo entrañable de Felipe Calderón, lo ignoran los vendedores ambulantes, los comerciantes informales, quienes introducen mercancías extranjeras evadiendo impuestos, no aportando a la hacienda pública y explotando a quienes contratan temporalmente. Y él haciendo como que no sabe que esto sucede.
El otro burócrata fino, Ernesto Cordero, permite que por sus aduanas entre toda la fayuca que tiene inundado el país, en detrimento de las empresas mexicanas, con las sabidas consecuencias de desempleo para la población económicamente activa?
Y  como aquel whisky tradicional, tan campante. Tampoco el señor Cordero  ha hecho algo en favor del país, pues la recaudación fiscal sigue siendo mínima, sólo los contribuyentes cautivos estamos en sus manos, mientras millones de evasores se ríen y roban recursos al erario nacional y el burócrata divino sólo dice que los aumentos de precios no impactan a las familias.
No cabe duda,  México está dividido en dos clases sociales, la que los gobiernos priístas y panistas han diseñado, la mayoritaria que recibe cotidianamente impactos económicos en aumentos a sus insumos básicos y soportando desempleo; la otra encabezada por la casta divina de la alta y privilegiada burocracia nacional, ¡que asegura que los aumentos de precios no impactan en sus bolsillos! y tienen su empleo asegurado hasta su jubilación con un futuro lleno de tranquilidad!
No podemos permitir que nuestro destino sea seguir soportando una economía nacional fallida para la mayoría de los mexicanos, mientras que, para funcionarios públicos de altos mandos, como Cordero y Ferrari, está resuelta su situación, gracias a sus ingresos, prestaciones, bonos, privilegios, aunque a la vista de todos, su trabajo no refleja lo que los mexicanos necesitamos y merecemos.

*Periodista




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