Wednesday 18 de January de 2017

Plan de Obama llega tarde para jóvenes deportados

La noticia causó frustración entre migrantes

     18 Jun 2012 03:30:00

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Roberto Cortés fue regresado a su país tres meses antes del anuncio del presidente de EU.
Roberto Cortés fue regresado a su país tres meses antes del anuncio del presidente de EU.

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- Marlon Roberto Cortés acomodaba mercancía en los anaqueles de un supermercado en un suburbio de Boston cuando le dijeron que se presentara en la trastienda.
Un agente de inmigración solicitó al hondureño su credencial de identidad, no la tenía, y después le indicó que había una orden de deportación en su contra.
Cortés, de 20 años, fue esposado y trasladado a un centro de detención, de donde se le regresó a su país sin que pudiera  despedirse de su familia.
El hondureño se perdió por apenas tres meses la medida adoptada por el presidente Barack Obama que les permite permanecer en el país a cientos de miles de inmigrantes que carecen de permiso para estar en el país.
El presidente ha dicho que hasta 800 mil jóvenes inmigrantes podrían beneficiarse con dicha medida.
Provenientes de diversos países, desde Guatemala hasta Argentina, jóvenes que habían soñado con convertirse ciudadanos estadounidenses y fueron deportados recientemente reaccionaron al anuncio del viernes con frustración y tristeza.
Yannick Grijalba, guatemalteco de 18 años que habla un inglés fluido y fue deportado el miércoles luego de vivir 11 años en California, estaba igualmente frustrado.
“Cuando veía las noticias y me enteré, no podía creerlo”, dijo. “Apagué la tele”.
No se sabe con certeza cuántos inmigrantes deportados perdieron por poco esta oportunidad como Cortés, ya que no hay estadísticas que los clasifique por edad. EU deportó a 396 mil 906 personas del 1 de octubre de 2010 al 30 de septiembre de 2011.
En su primer día de vuelta en la casa de sus abuelos en Tegucigalpa, tuvo que levantarse antes de las 5 de la mañana para irse con ellos a vender tortillas de trigo rellenas con frijoles afuera de un hospital.
Cortés dijo que se graduó de una secundaria en Chelsea, Massachusetts, y cumpliría con todos los criterios de la nueva política estadounidense, la cual indica que el inmigrante debió ser llegado a EU antes de cumplir 16 años, no ser mayor de 30 años y haber estado en el país al menos cinco años consecutivos.
En el caso de Grijalba, su familia viajó en avión con visas de turista de Guatemala a Nueva York en 2000.
La familia se trasladó posteriormente a Fairfield, California, donde Grijalba, el mayor de sus hermanos, se convirtió en estudiante ejemplar.
A la mitad del penúltimo año de la escuela, Grijalba tuvo una riña con otro alumno de la escuela por una chica. El pleito resultó en un cargo de agresión ante un tribunal.
Grijalba continuó estudiando en el centro de detención juvenil y esperaba graduarse para asistir después a un colegio universitario municipal. Como algunos de los otros jóvenes latinoamericanos deportados, Grijalba cree que la oportunidad de una buena educación está entre las cosas más importantes que ha perdido.
Desempleado y sin dinero, Grijalba está en Guatemala, un lugar que apenas reconoce.
En Argentina, Nahuel Tedesco, de 22 años, desea que la decisión de Obama hubiera llegado hace dos años, cuando estaba estudiando en Florida.
La familia llegó a Miami en el 2000, donde el padre y hermano de Tedesco trabajaban en la construcción y restaurantes, mientras que su madre ganaba dinero como niñera.
Los otros integrantes de su familia fueron deportados en 2009 después de que recibieran una carta en la que se ordenaba su comparecencia ante un tribunal de inmigración.
Como estaba inscrito en la Universidad Miami Dade, Tedesco decidió quedarse para continuar con sus clases mientras su familia partía hacia su natal Argentina. Sin embargo, meses después, Tedesco recibió la misma carta.
Al igual que Tedesco y otros inmigrantes que pasaron buena parte de su niñez en Estados Unidos y que fueron deportados recientemente, Stephany Ramírez, de 22 años, también buscó trabajo en un centro de atención telefónica debido a su dominio del idioma inglés.
Aunque había vivido en San Diego desde que iba en el sexto grado, Ramírez decidió voluntariamente volver a México el año pasado y establecerse en Tijuana para ganar algo de dinero. Dijo que estaba cansada de vivir con miedo a la deportación.
De haberse quedado del lado norte de la frontera, Ramírez habría podido beneficiarse del cambio de política, pero dado que no estaba en Estados Unidos cuando Obama hizo el anuncio el viernes pasado, no es elegible.
Aunque decepcionada, Ramírez se sentía contenta de que su hermana menor, Montserrat, de 18 años, se quedó en San Diego y podría beneficiarse de la nueva política. “Sí, me causa alegría que ya haya un poco de esperanza para ella”, dijo.
En Honduras, Cortés dijo que estaba confundido luego de escuchar la noticia. Su tristeza se atenuó, sin embargo, con el alivio de que su hermana menor y otros podrían beneficiarse de la nueva política.
“Miles de personas dejarán de pasar la terrible experiencia que yo pasé”, dijo.




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