Saturday 21 de January de 2017

Pobreza, instituciones y derechos humanos

     16 Aug 2011 03:40:00

A- A A+

Compartir:

La pobreza es un síntoma de desigualdad social, es el principal desafío del Estado constitucional de derecho; tiene como principal reto disminuir las asimetrías sociales en todo el país.
La extrema pobreza es un flagelo que se antepone al bien común y a la justicia social; el reconocimiento de los derechos humanos en la esfera constitucional, ha tenido como precedente la positivación en Tratados Internacionales y en el ordenamiento nacional, por lo cual los hace más conscientes de su imperatividad y obligatoriedad.
Los principios constitucionales en materia de derechos sociales de segunda generación, como: el derecho a la educación, a la salud, a una vivienda digna, a la alimentación, a un ingreso digno, formalmente colman las necesidades de dignidad de la persona. Sin embargo materialmente las instituciones federales, estatales y municipales no están cumpliendo con su tarea para abatir los grandes rezagos sociales que se dan en todo el territorio mexicano.
Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) registró un incremento de la población que necesitó de acceso a la alimentación, tuvo como consecuencia que la población pobre aumentara en el país de un 44.5% a 46.2% esto corresponde a una crecida de 48.8 a 52 millones de personas entre 2008 y 2010.
 En ese periodo la población en pobreza extrema pasó de 10.6% a 10.4%, en términos del número de individuos este rubro se mantuvo en 11.7 millones de personas.  En cierta forma,  no se puede entender una extrema pobreza, cuando de cada 10  mexicanos 7 tienen un celular y un automóvil en su casa.
Esto da como resultado que la medición de la pobreza en nuestro país no sea tan objetiva y transparente. En Zacatecas también se ensanchó la pobreza; sin embargo es huérfana, nadie se responsabiliza de ella, ni siquiera los gobiernos anteriores.
La pobreza  se puede combatir solamente con instituciones nuevas  y republicanas; no basta con una constitución reformada que reconoce los derechos humanos o con la ratificación de Convenios y Tratados Internacionales.
El poder legislativo ha cumplido con su responsabilidad, hace falta que el órgano ejecutivo en sus tres niveles modernice sus instituciones sociales y económicas para que mejoren las condiciones de salud, de educación, alimentación y vivienda de todos los mexicanos. La disparidad que se da en el aspecto de los ingresos y de la alimentación de las familias y de la personas es un asunto de políticas públicas, de la federación como de las entidades federativas.
El poder adquisitivo de las familias ha bajado a niveles muy preocupantes, naturalmente que tiene que ver con los problemas económicos que suceden en el extranjero; pero el asunto no debe quedarse en la danza de la globalización económica; también tiene que ver con la programación de la distribución de la riqueza en nuestro país, tenemos una burocracia en las tres esferas de gobierno que se queda con la mayor parte de los ingresos.
 Esto ocasiona una desigualdad social en donde tenemos un gobierno rico y una sociedad pobre. Si atendemos con más cuidado la distribución del erario en el país y, si las instituciones se modernizan, seguramente que los niveles de pobreza bajan y los derechos sociales se fortalecen en un Estado con más justicia social.

*sergio16garcia@gmail.com




Lo más leído
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.58
Venta 22.08
€uro
Compra 23.10
Venta 23.6

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad