Friday 20 de January de 2017

Propuestas educativas rumbo al 2012

     5 Dec 2011 04:00:00

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El 2012 se perfila como un año inminentemente electoral puesto que en 15 entidades habrá elecciones. Se renovarán seis gubernaturas, 583 alcaldías, diputaciones a nivel local, a nivel federal estarán en disputa 500 escaños en la Cámara de Diputados y 128 curules en el Senado, mientras que el primer domingo de julio el electorado mexicano elegirá quién será el próximo Presidente de la República en los siguientes seis años.

En el proceso electoral de 2012 están en juego asuntos que tienen que ver con la necesidad de mejorar el desarrollo y el bienestar social, el deterioro de la vida pública y el orden jurídico, la necesidad de contar con un entorno propicio para la inversión y la generación de empleos, con el acceso a la salud pública, y especialmente, a una educación de calidad en términos de igualdad y equidad. La tarea es ingente porque, en una palabra, hablamos del futuro inmediato de la nación: o seguimos como hasta ahora, o divisamos alguna luz en el horizonte.
El calendario electoral para la elección presidencial está en marcha y sin lugar a dudas, en el desarrollo de sus campañas proselitistas frente al electorado, los aspirantes a la Presidencia de la República tendrán como componente de sus líneas discursivas el capítulo educativo. La discusión y el debate sobre este sector, clave para el desarrollo sostenible de cualquier nación, está abierto. Por esta razón, en este espacio, como lo señalamos en nuestra última entrega, evaluaremos las propuestas e iniciativas que al respecto planteen los aspirantes a la Presidencia de la República.
“México la gran esperanza”, de Enrique Peña Nieto, aclara su autor,  no es propiamente un plan de gobierno. Aunque se trata de una obra cuyo núcleo -en lo general- se nutre de ideas y reflexiones del exgobernador del Estado de México respecto a los desafíos y oportunidades que implican las problemáticas que enfrenta el país hoy en día, se puede decir que el apartado dedicado a la educación, ciencia y tecnología (“Construir una sociedad del conocimiento”), es -hasta el momento- la visión más amplia que proviene de los aspirantes a la Presidencia en la materia.
El planteamiento de Enrique Peña Nieto es pasar de una economía maquiladora a una del conocimiento como eje estratégico para que México pueda transitar  exitosamente del siglo 20 al siglo 21, sustentada en tres ejes que quedan plenamente identificados: 1) consolidación de la educación básica con calidad equitativa; 2) universalización de la educación media superior y ampliación de la cobertura y calidad de la educación superior; 3) aunadas al desarrollo de un proyecto común en los campos de la innovación, ciencia y tecnología y una política industrial pragmática, “que trasciendan la alternancia sexenal del poder político”.
Peña Nieto plantea la necesidad de invertir en el desarrollo de la ciencia e innovación tecnológica como una fórmula para que amplios sectores de la población alcance mejores servicios en salud, educación, bienes de consumo; elevar la competitividad del país en el concierto mundial y el nivel de vida de los mexicanos.
Al respecto, el diagnóstico que se tiene hoy en día sobre el desarrollo de la ciencia y la tecnología es desalentador. Y lo está en gran medida por la falta de inversión del Estado mexicano para alcanzar el umbral  del 1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), que establece la Ley de Ciencia y Tecnología. También por una política de cancelación de plazas y vacantes en los institutos de investigación federales, que inició prácticamente en el gobierno de Vicente Fox y continuó con la administración del presidente Felipe Calderón, para absorber el capital humano que se forma en las instituciones de educación superior y centros de investigación del país o en el extranjero.
En el país, concluyen su preparación doctoral alrededor de tres mil estudiantes, y de ese universo, cerca de mil consiguen en empleo para continuar con sus trabajos de investigación. Y por cada mil jóvenes que se pierden en un año, el  país tiene un quebranto de más de dos mil millones de pesos. A estos factores se  suma el poco interés de la iniciativa privada por  invertir en estas áreas, al considerar que el sector no es polo de desarrollo que genere ganancias en el corto plazo. La comunidad científica, en diferentes foros, se ha pronunciado por una política integral de Estado en la materia.
Profesionalización, capacitación y actualización continua del magisterio, esquemas de remuneración  vinculados al desempeño de los estudiantes en cuanto a habilidades y competencias; fortalecimiento del financiamiento de las evaluaciones; diseño de programas para reducir la brecha digital; aumento de gasto por estudiante, articulación de esfuerzos entre la federación, entidades federativas y municipales, transparencia y rendición de cuentas, son -entre otros- algunos de asuntos sobre los cuales Peña Nieto considera se debe de avanzar.
En efecto, en la actual coyuntura, la educación básica es sector más afectado tras la aprobación del  Presupuesto de Egresos de la Federación para 2012. Los recursos son insuficientes porque se recortaron los recursos para equipamiento tecnológico. El  programa de inglés,  formación continua de maestros, Escuela Segura, Escuela de Calidad, Escuela Siempre Abierta también perdieron recursos, que ponen en entredicho la viabilidad de cumplir las metas sexenales para estos rubros. De eso continuaremos hablando en nuestra próxima entrega.

*Presidente de la Fundación SNTE


 




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