Thursday 19 de January de 2017

Reflexión por el día del maestro y la maestra

     17 May 2011 04:00:00

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Reflexionar sobre la educación en la actualidad, exige reconocer que ningún tiempo puede ser considero más difícil o más fácil que otro. Cada época tiene su propio paradigma que expresa la preocupación de cada generación.
A nosotros nos toca asumir una realidad compleja y acelerada, se trata de un nuevo mundo en donde coexiste simultáneamente el acceso a la información como nunca antes fue posible en la historia de la humanidad, con la más dura marginación y exclusión.
La labor profesional de los maestros y maestras, claramente desvalorizada, se mueve en una frontera sinuosa en donde la vocación se confunde con voluntariado y aquella alianza celebrada entre la sociedad y la escuela parece mostrar, con todo esto, notables indicios de fractura.
La educación, tal como hoy en día la concebimos, es un desarrollo de la modernidad. Los tiempos cambian y entonces  con ellos la necesidad de instruir a diferentes grupos sociales.
Y así, en ese nuevo contexto político e ideológico, el celebrado ideal de  otros tiempos de enseñar todo a todos, consigna que sigue hoy inspirando a cuantos creemos que la educación es, al menos, una de las claves del progreso y del desarrollo de los pueblos.
Mucho tiempo pasaría desde los inicios de la modernidad hasta la estructuración de los grandes sistemas de enseñanza pública a cargo de los Estados.
Sin embargo, fue a partir de ese momento cuando el rol de maestros y maestras  comenzó a definirse profesionalmente en la medida en que las familias delegaban en la escuela parte de la formación de sus hijos e hijas.
Efectivamente, la celebrada alianza entre las escuelas y las familias fue uno de los factores decisivos sobre los que se edificó la institución escolar.
Es así como la escuela llegaría a adquirir ese perfil tan peculiar de “segundo hogar” y los  docentes, asumirían  la delicada responsabilidad de completar, a través de la instrucción, la labor de los padres y madres, sin embargo  no fue suficiente; la problemática por efecto de la globalización cambio, hoy el papel de la escuela y de los  maestros y  las maestras  requiere del apoyo de las familias para completar su labor.
Es fácil deducir de éste contexto, el claro componente vocacional de la docencia. Se trata, en efecto, de una profesión en la cual el compromiso afectivo es prácticamente inevitable y hasta necesario.
Todo maestro y maestra  sabe, además, que parte de su éxito suele depender del especial vínculo que se establece con los alumnos, alumnas padres y madres de familia. Porque por otra parte, tal como claramente lo explicaría Paul Freire, el conocimiento se construye a través del diálogo.
Felicidades y éxitos profesionales a los maestros y maestras.

*Integrante del grupo "Voces de mujer", presencia y transparencia.




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