Wednesday 18 de January de 2017

Respiración artificial

     24 Sep 2012 03:30:00

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Acostumbro acompañar la escritura de mis artículo semanales con diversas piezas musicales.

No las empleo como un fondo ameno para salpimentar la faena periodística, ni busco crear un entorno místico para que las musas lleguen. Acaso mi intención sea más simple, pretendo que éstas contagien con su vitalidad al escribano.
Naturalmente, el lance conlleva un peligroso proceso de fuga. Las frases musicales son cantos seductores a los que difícilmente puede resistirse el espíritu. Actúan como poderosos centros de gravedad, atrayendo lo que está alrededor suyo. Así que cuando uno despierta del encanto, con frecuencia se percata de que la página permanece aún virgen, convirtiendo la blancura del papel en símbolo de la angustia del redactor, quien debe poner cara a ese galopante vacío casi siempre a contrarreloj.
Debo confesar que en mi caso esta evasión se ha transformado en rutina enfermiza y perversa: placentera y culposa, terrorífica y deliciosa, a la vez. Muchas veces he cuestionado las razones de mi adicción a la huida ¿será que mi vocación musical está por encima de la pasión por la escritura? ¿Quizá sea el miedo al lenguaje el muro que me impide afrontar sin contemplación la hoja abismal?
Finalmente, he llegado a la conclusión de que es la insoportable fealdad de la realidad que nos han hecho vivir los dueños del poder lo que me repugna, me disgusta escribir sobre ésta.
En México, las élites no se conforman con acumular rentas y colonizar territorios antes dignos. Por el contrario, la ambición las ha llevado a conquistar el imaginario cultural, imponiendo los temas de la agenda mediática y cultural.
Sus imágenes narcisistas son invasivas, presumen la ignorancia sin rubor; pretenden que la vulgar codicia se transforme en valor nacional; entronizan la ética del éxito material sin revelar la degradación a la que se debe estar dispuesto para alcanzar los fines.
No estoy en contra del impulso empresarial y de la “vocación” política, pero no deja de ser un misterio cómo aquí los poderosos jamás satisfacen sus deseos de amasar fortunas y escalar peldaños de la pirámide social. Mientras tanto, nuestras ciudades y la vida de millones de mexicanos se desarrolla por debajo de los umbrales de la dignidad.
Las flores que aún se cosechan en esta ciénaga provienen del esfuerzo de tercos mexicanos, cuyo talante heroico los impulsa cotidianamente a encontrar espacios prodigiosos y libres dentro de un sistema atroz. Desafortunadamente, la izquierda mexicana no ha sido buena compañera de viaje en el proceso de resistencia y cambio de panorama. En realidad, podría decirse que forma parte de este voraz sistema de ambición desmedida e insaciable voluntad de poder.

*Miembro del SNI




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