Thursday 19 de January de 2017

Revolucionando

Los días del Bi-100

     5 Mar 2013 04:00:00

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Rebeldes de Villa de Cos dirigidos por Fortunato Maycotee. (Cortesía)
Rebeldes de Villa de Cos dirigidos por Fortunato Maycotee. (Cortesía)

Jueves, febrero 20 de 1913. Concepción del Oro, principal municipalidad del inmenso y desértico partido de Mazapil.
Si creemos en José Juan Tablada, en sus recuerdos de 1913, es noche con luna visible. Las manecillas del reloj indican estar más allá de las 8 de la noche. Siendo invierno, el frío es un actor secundario e indispensable en cualquier reunión.
Plaza Juárez, acera de la calle de Allende. Casa sin número utilizada por ciudadanos referenciales en la comunidad. En una de las habitaciones están congregadas 27 hombres mayores de edad.
El evento lo preside Eulalio Gutiérrez (1881-1939). El fin de la discusión es política. Los argumentos a debate son: sostener, o no sostener, al gobierno del señor Francisco I. Madero.
Luego, reconocer, o no reconocer, a la autoridad encarnada en el general Victoriano Huerta, la que emanó del cuartelazo dado en la Ciudad de México. Los asistentes obtuvieron la información por vía telegráfica.
Merced a los buenos vínculos con el gobernador de San Luis Potosí, Rafael Cepeda. Él fue su jefe de armas en los aciagos días del levantamiento armado de 1910. Cepeda les remitió un telegrama donde se relata el ascenso del general Huerta al poder presidencial.
Los reunidos proyectaron varias acciones. Lo primero fue desconocer al general Huerta “y cualquier otro que como él esté desprovisto de legalidad”. Entonces, sin el poder al que se debe subordinación, designaron a Gutiérrez como Jefe Supremo de las fuerzas constituidas y por constituirse en la demarcación del partido, y fuera de ella, para sostener al gobierno legítimo”.
Acordaron que sus “fuerzas” respetarían y harían respetar a todas las autoridades legítimas, “así como de dar garantías a la sociedad y a las compañías tanto mexicanas como extranjeras”. Este punto es crucial, varios de los integrantes de la reunión se dedican a la explotación de minas.
Firmado el documento, asumieron una actitud revolucionaria: desconocer el poder asentado en la Ciudad de México.
Atenuemos, la reunión no fue una manifestación popular. Fue una respuesta política ante el inminente desplazamiento de los maderistas de las instancias de poder.
El gobernador de Zacatecas, Heraclio Rodríguez Real, informó que, mientras los antiguos sublevados del orozquismo reconocieron al nuevo gobierno, Eulalio Gutiérrez, en Mazapil y Fortunato Maycotte, en Villa de Cos, se revolucionaron en contra del general Huerta.

*Historiador y profesor universitario




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