Monday 23 de January de 2017

Ser custodios

     20 Mar 2013 04:00:00

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Ayer se celebró la misa del solemne inicio del pontificado del nuevo Papa, el que fue, como él mismo lo dijo, traído como Obispo de Roma desde el fin del mundo. Algún día se llegaría el momento en que tocara a un latinoamericano ocupar la silla de San Pedro, sin embargo, muchos no creíamos que fuera tan pronto, y eso mismo es ya un signo de que algo nuevo sucede en la Iglesia Católica.
Desde el principio, el Pontífice ha sorprendido por lo inusual de sus gestos. En el balcón de la Basílica de San Pedro, el día de su elección, se inclina para suplicar con humildad los presentes que oren por él. Elige un nombre fuera de la tradición, pero que es ya un signo de lo que será su pontificado. Siendo jesuita, se pensó que eligió llamarse Francisco en honor del gran misionero de su congregación religiosa, Francisco Javier; o bien en relación con el obispo de Ginebra, Francisco de Sales, pero él aclaró que pensó en Francisco de Asís considerando que este santo nos recuerda el cuidado de la naturaleza y la misión de la Iglesia de ser de los pobres y para los pobres. Aunque el Papa no lo dijo expresamente, Francisco de Asís también recibió de Cristo el encargo de reedificar su Iglesia que se estaba derrumbando. Su nombre suena a profecía.  
En su homilía de ayer, el Papa también sorprendió por su brevedad y sencillez. Sin utilizar complicadas categorías, sino más bien en un lenguaje asequible para todos, pero no por eso menos profundo en su valor teológico, habló del significado humano y religioso del “custodiar” haciendo referencia a San José, santo que ayer se celebraba y cuya misión fue precisamente custodiar a la sagrada familia de Nazaret.
El que es custodio como San José, dijo el Papa, escucha a Dios, se deja guiar por su voluntad y, por eso, es más sensible a las personas que se le han confiado; sabe leer con realismo los acontecimientos, es atento a lo que le rodea y sabe tomar decisiones más sensatas. Custodiar es una misión que compete no sólo a los cristianos si no a todos, pues implica cuidar la belleza de la creación y tener respeto por todas las criaturas. Custodiar significa preocuparse de todos con amor, especialmente de los niños, los ancianos, los pobres y aquellos que a menudo se quedan en la orilla de nuestro corazón. Es tener cuidado unos de otros, no temer a los sentimientos de amor y de ternura, pero significa también cuidarse uno a si mismo pues el odio, la envidia y la soberbia ensucian la vida, por eso hay que vigilar nuestros sentimientos ya que del corazón brotan las intenciones buenas o malas, las que construyen y las que destruyen.
Así, con un mensaje que, aunque confesional necesariamente, puede ser comprendido y aceptado incluso por personas que no comparten la fe católica, comienza un nuevo pontificado con los mejores augurios.

*padrefelix98@hotmail.com




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