Wednesday 18 de January de 2017

Serrat, un grande

Serrat en Plaza de Armas

     30 Apr 2011 04:00:00

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  • (áNGEL PADILLA) (áNGEL PADILLA)
  • La gente se aglomeró para entrar a la Plaza de Armas. La gente se aglomeró para entrar a la Plaza de Armas.
  • Algunos vieron el concierto desde el Hotel Emporio. Algunos vieron el concierto desde el Hotel Emporio.
  • Fue una noche mágica la que ofreció el cantautor. Fue una noche mágica la que ofreció el cantautor.
  • La gente llegó desde temprano. La gente llegó desde temprano.
  • El gobernador Miguel Alonso disfrutó el concierto. El gobernador Miguel Alonso disfrutó el concierto.
  • Serrat intercaló canciones con poemas. Serrat intercaló canciones con poemas.
  • Los que no pudieron entrar, lo vieron en las pantallas. Los que no pudieron entrar, lo vieron en las pantallas.
  • Lo máximo Joan Manuel Serrat dio un espectacular concierto.(ángel padilla) Lo máximo Joan Manuel Serrat dio un espectacular concierto.(ángel padilla)
  • Muchos intentaron entrar por la parte baja de las gradas. Muchos intentaron entrar por la parte baja de las gradas.
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 El público zacatecano fundió su voz con la de Joan Manuel Serrat en un concierto que estremeció la Plaza de Armas durante más de dos horas.
El principal recinto del Festival Cultural Zacatecas 2011 se llenó con mucha anticipación, y minutos antes del inicio aún había una larga fila de gente intentando entrar.
En el interior, el público se notaba bastante emocionado, e incluso había señales de desesperación a pesar de que no había ningún retraso.
Con mucha puntualidad, el presentador hizo su aparición en el escenario, hecho que levantó un grito estremecedor en Plaza de Armas.
El “oeeee-oe-oe-oeeee, Serrat-Serrat” se generalizó entre el público.
Y tras un breve preludio a cargo de sus músicos, el artista originario de Barcelona salió, hizo un reverencia, y tomó su guitarra para interpretar “Hoy puede ser un gran día”.
Al acabar su primera pieza, Serrat intentó saludar, pero los gritos de la gente no se lo permitían.
Cuando por fin pudo hablar, agradeció la invitación, y dijo no estar seguro de poder concentrarse para dar el concierto que tenía preparado.
“Veo para abajo, los veo a ustedes y me conmuevo, veo para arriba, veo la Catedral y me emociono, pero sabré estar a la altura con estas emociones de la mejor manera que pueda”, dijo.
En todas sus interpretaciones el cantautor mostró una gran vivacidad tanto en su voz como en sus gestos, con los que alentaba al público y a los músicos que lo acompañaron.
La energía del artista sobre el escenario definitivamente contagió al público, que no dejo de aplaudir entre canción y canción, y muchas veces aún a mitad de la interpretación.
Tras varias canciones, Serrat habló sobre su más reciente propuesta: “Hijo de la luz y de la sombra”, en el que musicaliza poemas de Miguel Hernández.
“No quería que faltara esta noche y para eso he preparado un manojo de sus poemas”, comentó al público, y a partir de ahí las estuvo intercalando con las canciones.
El artista tomó un breve descanso, y luego regresó para charlar un poco con el público e interpretar temas como “Lucía”, “Disculpe el señor (utopía)”, “No hago otra cosa más que pensar en ti” y “Mediterráneo”, cuyas primeras notas provocaron la algarabía del público.
“No sé si les quedó claro pero yo nací en el Mediterráneo, particularmente en Barcelona, una hermosa ciudad portuaria conocida mucho antes que Messi”, bromeó un poco y luego siguió por el mismo tono.
“Los catalanes tenemos fama de locos, también de trabajadores, y sobre todo de tacaños; a veces nos da por hablar en catalán, pero no lo hacemos por joder, créanme”, y con ello dio inicio a uno de sus temas en catalán.
El momento más estremecedor de la noche llegó cuando sonó el principio de “Caminante no hay camino”, entonces la Plaza de Armas se convirtió en una sola voz, ante la que Serrat calló, dejando que fuera el público el que interpretara casi toda la canción.
Al acabar, la audiencia se puso de pie y ovacionó a Serrat por más de un minuto, sin dejar de pedir otra canción.
“No me ha sido dada la capacidad de cantar dos canciones simultáneamente”, comentó Serrat ante los gritos que, provenientes de todos lados, le pedían uno y otro tema.
Tras ofrecer un par más de canciones, el artista y sus músicos dejaron el escenario, pero debieron regresar debido a la insistencia de la gente, que no dejaba de gritar.
“Si les doy a escoger se va armar un pedo”, dijo el cantante al salir de vuelta al escenario.
El tema “Penélope” resultó ser el elegido en el improvisado concurso de gritos, y una vez que Serrat empezó a cantarlo, fue seguido por el público en voz baja.
“Fiesta” fue el último tema de la noche, tras el que el cantante se despidió efusivamente de los zacatecanos.
Afuera, otra historia
La situación de quienes estaban en la Plaza de Armas para ver a Joan Manuel Serrat no fue la misma de quienes estuvieron afuera, pues después de las siete de la tarde, los policías cerraron el acceso para el público en general.
La sentencia de que estarían afuera se hizo evidente cuando un grupo de policías estatales quitaron los detectores de armas de las entradas, ante el disgusto de muchas personas que esperaron horas para ingresar.
A partir de ese momento el caos y el disgusto comenzó, pues entre empujones y gritos, la gente pedía entrar, pero los de seguridad repetían una y otra vez que no podían darles acceso.
Los ofrecimientos de sobornos hasta de 50 y 100 pesos por persona no se hicieron esperar, pero los estatales se negaban o sólo sonreían. Otros sólo se dedicaron a rogar, pero ni eso sirvió.
La realidad es que a pesar de la gran cantidad de gente que estaba dentro, muchos de los asientos de las grandas estaban vacíos.
Ante ello, la gente comenzó a meterse por debajo de las gradas ante la desesperación de los policías, que batallaron para detenerlos.
Gritos de “si entra uno entramos todos” y una que otra broma de “vamos a tirar la valla” se escuchó en las puertas principales, pero la que más risas causó fue la que le dedicaron al gobernador cuando se asomó desde el balcón del Palacio de Gobierno: “que se forme”.
Los que estaban más molestos fueron los turistas, pues a pesar de  que mostraron su boleto de turistas, se les negó el acceso.
Muchos se quejaron con los policías y sentenciaron que jamás volverían a regresar a Zacatecas pues Joan Manuel Serrat fue la razón que los trajo a la capital y era indignante que se les tratara de esa manera.
Otro que no se midió fue un hombre que se encontraba sentado en una de las gradas, pues hizo la señal del dedo a quienes querían entrar, y al final tuvo que salir del concierto escoltado por un guardia.
La desesperación de los policías era tanta, que cuando Serrat hizo un intermedio, dejaron pasar a las personas que comenzaron a aglomerarse y empujarse.
Los bien portados o más bien resignados, tuvieron que ver a Serrat desde las pantallas afuera de Catedral y en la Plazuela Goitia.




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