Tuesday 17 de January de 2017

Sigifredo Esquivel, el aprendiz de todo

Conoce la vida del reconocido escritor zacatecano

     3 Feb 2013 03:20:00

A- A A+

Compartir:
Sigifredo Esquivel ha recibido varios reconocimientos por sus obras.
Sigifredo Esquivel ha recibido varios reconocimientos por sus obras.

“Aprendiz de todo, especialista en nada”, es la frase con que se autodefine Sigifredo Esquivel Marín, uno de los jóvenes escritores zacatecanos con mayor presencia y reconocimiento a nivel nacional.
Nacido en 1973 en Pinos, Zacatecas, Sigifredo empezó con el gusto por la lectura a muy temprana edad, pues a los 8 años ya había leído todos los libros que había en su casa.
Aunque tuvo una infancia ajetreada de ir venir por varios estados de la República y por casi todos los municipios de la entidad, el joven escritor reconoce que esa dinámica contribuyó a despertar su afición a los libros, ya que la soledad y la dificultad para hacer amigos en periodos cortos cuando era niño lo llevaron a refugiarse en la lectura.
También influyó su mente imaginativa, su curiosidad y su interés por las disciplinas más diversas como la geografía, la astronomía, la biología y la magia que con frecuencia lo llevaban a cuestionar a los adultos.
Sin embargo, su pasión por leer apenas comenzaba, ya que durante su estancia en la secundaria y en preparatoria, la lectura marcó su vida de forma indeleble, pues tuvo la oportunidad de convivir con maestros que le enseñaron que el mundo de las letras estaba al alcance de todos.

Los fracasos y dificultades
Sigifredo comenta que cuando era adolescente uno de sus sueños frustrados fue ser basquetbolista profesional. En la preparatoria, gracias a la influencia de su maestro Eduardo Cardoso, terminó estudiando Humanidades, pese a la sugerencia paterna de que estudiara Derecho o “terminaría muriéndose de hambre”.
No obstante, cuando cursaba la carrera se dio cuenta de que lo que en realidad más le gustaba era la literatura de ideas, por lo que empezó a acercarse a la filosofía y a la postre estudió una maestría en Filosofía e Historia de las Ideas.
“He tenido excelentes maestros que me han dado mucho más de lo que se podría dar. Sin ellos no sería quién soy. Mi gratitud es infinita y eterna a todos ellos, en particular a Dionisio Piña, Arturo González, José María Palos, Jaime Augusto Shelley, Jorge Juanes y Antonio Castilla Cerezo”, afirma.
En una noche de insomnio, a los 19 años empezó a tener consciencia de que quería ser escritor y desde entonces, confiesa, ha sabido que lo mejor, o lo menos peor, que hace es relacionarse con el mundo mediante la palabra escrita.
De ahí también su preocupación por compartir sus interrogaciones como coordinador, por más de seis años, del Taller de Ensayo y Escritura Creativa todas las tardes sabatinas en la Ciudadela del Arte del Instituto Zacatecano de Cultura (IZC) pues para él “la docencia es un espacio dialógico de interrogación”.
“Mi contacto con el mundo es mediante las letras, para mí la escritura es un espacio múltiple y complejo, de distancia, recreación, goce, encuentro y descubrimiento. A través de la escritura el mundo adquiere una nueva configuración y consistencia”, expresa.
Desde entonces, el también docente y próximo a cursar un Posdoctorado en Educación nunca ha dejado de escribir y se considera a sí mismo como un escritor asistemático, disperso y diverso, con intereses en las humanidades, las ciencias sociales, el arte, las ciencias exactas, la política y la vida cotidiana, pero también entusiasmado en la alquimia, la cosmobiología y otros saberes menores.
Acepta que esta multiplicidad de intereses representa riesgos, pues para los científicos sociales corre el riesgo de ser demasiado abstracto, para los filosos podría parecer muy empírico y retórico, para los literatos muy ligado a la ciencia y en general para los teóricos, un advenedizo.
No obstante, asume los costos de interactuar en distintos campos y lo que antes le parecía una debilidad, ahora lo hace sentirse a gusto y abierto al aprendizaje.

Los frutos
A la fecha Sigifredo ha publicado de forma individual: Pensar Desde El Cuerpo. Tres Filósofos Poetas: Spinoza, Nietzsche Y Pessoa, editado por Conaculta-Cecut en el 2006, libro que le valiera el Premio Nacional de Ensayo Abigael Bohórquez, en el 2005; Imágenes De La Imaginación, en la editorial Tierra Adentro, también en el 2006, obra que fuera fruto de su participación como becario de la primera generación de la Fundación para las Letras Mexicanas.
También publicó Ensayar, Crear, Viajar. Sobre La Tentativa Como Forma De Arte, en la colección Ediciones de Medianoche, en el 2008.
Además ha participado en más de veinte libros colectivos y antologías en México y España. Su trabajo ensayístico le ha valido diversos galardones regionales y nacionales de literatura, como el Premio de Ensayo Universitario de la Universidad Autónoma de Zacatecas, en el 2008, con una monografía crítica sobre la historia de dicha institución; obra en vías de publicación.
En la “cocina”, el Aprendiz de Filósofo tiene tres libros de ensayo sobre crítica cultural, uno de poesía y otro de cuentos que planea publicar este mismo año.
Manifiesta que no tienen prisa por publicar, “a veces en la cultura académica y en el ámbito social de la literatura hay un vértigo por publicar, pero, desde hace tiempo, no creo que si no lo haga sea menos real”, comenta.
Agrega que tampoco busca una escritura perfecta, toda vez que la literatura es una expresión de la vida con toda su fugacidad, su fragilidad y sus constantes cambios, por lo que la escritura, quiérase o no, “refleja ese vaivén, finitud y precariedad inherente a la vida misma”.
En contraposición a lo anterior, Sigifredo expresa que tampoco le gusta guardar lo que escribe ya que publicar libera de lo que se piensa y siente y permite pensar y sentir de otra forma, “a partir de que publicas, las ideas ya no son tuyas. Sólo entonces se puede verdaderamente guardar distancia, hace daño estar corrigiendo eternamente una obra”, sostiene.

Yoga: una forma de encuentro
Además de las múltiples actividades que Sigifredo desarrolla como docente y escritor también es instructor de yoga, lo que califica como un encuentro profundo consigo mismo.
“El yoga ha cambiado mi vida y mi visión del mundo; antes pensaba que si no leía o escribía mi vida carecía de sentido, ahora pienso que puedo estar perfectamente sin leer o escribir y no voy a ser más o menos feliz o infeliz”, dice.
Expresa que practicar yoga y meditación le ha permitido tomar distancia frente a la función del intelectual y lo califica como un oasis en el desierto: un espacio de encuentro con los demás.
Cuestionado sobre la relación que tiene su actividad como escritor y filósofo con esta disciplina tradicional, Esquivel Marín dice que ha logrado encontrar un vínculo profundo entre sí, pues la escritura expresa el mundo mediante palabras esenciales y verdaderas, mientras que yoga y meditación hacen del cuerpo un pincel que expresa gestos, trazos y posturas que también revelan y comunican la esencia más íntima y profunda del ser humano en el orden del universo.

Sus pasiones literarias
Autores como Nathaniel Hawthorne, Karen Blixen, Franz Kafka, Roberto Arlt y Rudyard Kipling forman parte del catálogo de sus autores favoritos, le conmueve la visión del mundo que salvaguarda misterio y belleza mediante una escritura eficaz que comunica una fuerza de impugnación de uno mismo y del mundo.
También le gusta la poesía y se asume como un lector empedernido de ella. Le gusta leer desde poetas de hondura metafísica y existencial como Emily Dickinson, Fernando Pessoa, Roberto Juarroz, César Vallejo, Antonio Porchia, George Trakl, hasta poetas sensuales y lúdicos como Catulo, Bonifaz Nuño, Oliverio Girondo y Héctor Carreto, sin dejar atrás a narradores clásicos modernos como Thomas Man, Jean Genet, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Italo Calvino y Juan Carlos Onneti.

La experiencia de ser padre y su visión de futuro
“Emmanuel Levinas dice que la paternidad es la verdadera y autentica forma de trascendencia, y creo que tiene razón, porque se aprende a ser hijo a partir de que se es padre”, manifiesta Sigifredo sobre su experiencia como padre de dos niñas.
El doctor en Artes y Humanidades expresa que en un futuro mediato, más allá de verse como un intelectual, se ve en diálogo con seres queridos, con la capacidad de seguir fascinado por las cosas, aparentemente, más nimias y con la oportunidad de viajar, leer, escribir y hacer yoga. Pero sobre todo, como un hombre que disfruta cada cosa que hace y experimenta.

mayra_selene@imagenzac.mx




Lo más leído
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.59
Venta 22.09
€uro
Compra 23.00
Venta 23.5

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad