Tuesday 17 de January de 2017

Sobreviven con basura en una casa a punto de caer

     3 Jan 2013 04:00:00

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  • Por las madrugadas, los niños deben sacar el agua con una pala para que no se haga un lodazal. Por las madrugadas, los niños deben sacar el agua con una pala para que no se haga un lodazal.
  • En una carreta a la intemperie durmen hasta seis infantes. En una carreta a la intemperie durmen hasta seis infantes.
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Refugiados en una casa a punto de derrumbarse, con puertas de madera, cartón y un techo improvisado con lonas viejas y bolsas de plástico, la familia Hernández Mota sobrevive día a día soportando la lluvia y el frío que cala hasta los huesos.
El humilde hogar de los Hernández Mota se ubica en uno de los lugares más olvidados y marginados de la mancha urbana, la colonia Alianza, que está a varios kilómetros rumbo a la colonia Lomas de Plateros, al noroeste de la ciudad.
Los 20 integrantes de la familia se administran la cama para dormir, algunos pasan la noche en la vivienda que parece una trampa mortal, mientras que otros se arriesgan en la intemperie durmiendo en una carreta vieja donde el techo es una lona que apenas y aguanta el agua y las paredes son siete palos de madera.
Para los que duermen en la casa tienen la enorme responsabilidad de evitar que se inunde la vivienda, pues a través de las delgadas paredes y los innumerables huecos del techo, se cuela el agua.
Los Hernández Mota se turnan en la madrugada para sacar el líquido con una pala y así evitar que el piso de tierra se convierta en un lodazal.
Mientras que, los que duermen en la carreta, deben administrarse para empujar la lona y evitar que les caiga encima litros y litros de agua helada.
La cama en la carreta se compone de unas cuantas cobijas rotas y hules, a las orillas y en algunos puntos estratégicos hay platos y botes para las goteras.
En la carreta, precisó el padre de familia, Ubaldo Hernández Martínez pasan la noche  entre cinco y seis personas.
Cabe recalcar que de los 18 hijos del matrimonio Hernández Mota, la mayoría son menores de edad.
La situación se agrava para la humilde familia en estos tiempos, pues ante la falta de cobijo, tres de sus niños están enfermos y carece de recursos económicos para trasladarlos a un hospital.
De agricultor a pepenador
Ubaldo Hernández Martínez relató que hace varios años se dedicó a la agricultura, trabajaba en varias parcelas y conseguía el dinero para darle sustento y comida a su familia… Pero todo eso cambió debido a la fuerte sequía que todavía asola a la región
Ahora, a sus poco más de 60 años, Ubaldo y sus hijos salen con su burrito a caminar varios kilómetros cuando el sol apenas sale, desde su casa hasta el centro comercial Chedraui, donde buscan la comida que tiran a la basura para llevarle de comer a los 20 integrantes de la familia.
Ubaldo reveló que a veces pasa días sin comer por dejarle las pocas sobras que consigue en la basura a sus hijos.

c_leon@imagenzac.mx




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