Monday 23 de January de 2017

Su logro, rescatar vidas

Antonio Quintana rehabilita drogadictos

     20 Feb 2011 03:40:00

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  • Por su labor, el centro de rehabilitación obtuvo el premio de la Mejor Institución Altruista del Estado. Por su labor, el centro de rehabilitación obtuvo el premio de la Mejor Institución Altruista del Estado.
  • El centro Agua Viva se ubica en la comunidad Santa Ana. La atención es gratuita. El centro Agua Viva se ubica en la comunidad Santa Ana. La atención es gratuita.
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FRESNILLO.- Luego de pasar temporadas en celdas de castigo en Chihuahua y perder a su familia, Antonio Quintana Morales decidió dedicar su vida a rehabilitar drogadictos.
Originario de Ciudad Juárez, Chihuahua, Toño se comprometió a apoyar a quienes tuvieran alguna adicción para que no sufrieran lo mismo que él.
Su fuerte convicción fue el motor para que a los 30 años fundara el centro Agua Viva en Fresnillo.
Por su labor y entrega, obtuvo el premio de la Mejor Institución Altruista del Estado, en octubre del 2004.
El incentivo fue promovido por la Fundación Best, que preside Víctor González, bajo el programa Por un País Mejor.  

El comienzo
Toño nació el 20 de noviembre de 1957 en Ciudad Juárez y sus padres fueron Luis Quintana Galaviz y Manuela Morales López.
Es el séptimo de 15 hermanos, de los que ya sólo viven 11 y radican en Estados Unidos.
Los Quintana Morales vivían en Estados Unidos, donde lograron la nacionalidad, sin embargo Antonio fue deportado en 1978.
Sus padres se divorciaron cuando tenía 8 años y fue entonces que su familia empezó a sufrir dificultades, pues los hijos se quedaron sin la debida atención de sus progenitores.
Su hermano mayor, José Luis, era la mayor influencia para él.
Pero a El Chelis, como era conocido, consumía varias drogas y lo platicaba a sus hermanos menores, quienes lo veían como un ídolo.
“Le voy a  hacer a todas (las drogas) y con la que más me guste me voy a quedar”, les predicaba, cuenta Toño.
“Desafortunadamente, le hizo a la heroína y yo le seguí los pasos”, lamenta. José Luis falleció a consecuencia de los estupefacientes.
De la familia, tres miembros quedaron atrapados en las adicciones, pese a que doña Manuela les inculcó el estudio y el trabajo para salir adelante.
“Ella se ocupó de motivarnos, me acuerdo que era muy culta y leía cuando tenía tiempo, pero con 15 hijos era difícil que no terminara cansada”, platica.
La madre de familia falleció hace 8 años, cuando estaba de visita en El Mineral, desde entonces son pocas las veces que Antonio ha visitado Ciudad Juárez.

En la cárcel
Antonio quedó preso en su ciudad natal a los 22 años, pero no era la primera vez que pisaba la cárcel, pues cuando era adolescente pasó 3 años detenido en la Unión Americana.
Consideró que la estancia en la penitenciaría fue su oportunidad para mejorar porque allí estudió Teología, Inglés y Psicología.
En Juárez fue acusado de robar una casa de cambio por una traición.
“Nosotros no robamos, el empleado que nos dio los datos para robar nos acusó porque lo planeamos con él, pero se nos adelantaron otros y lamentablemente hubo heridos”.
El día del hurto se llevaron 18 mil 500 dólares y el judicial que encabezó la investigación era de apellido Salgado.
“En ese entonces ya me había hecho de mi fama con la Policía Judicial por otros robos y asaltos, me decían El Flaco”, cuenta.
Aseguró que para que confesara el asalto fue torturado por los uniformados, que eran muy famosos en Juárez.
Durante tres días de tortura, recibió descargas eléctricas con una batería de un auto y fue zambutido en agua repetidas veces; después, fue sentenciado.
“En ese entonces ya me sentía perdido, le reclamaba a lo que pensaba que era Dios porque me tenía encerrado y pasaba la abstinencia de la heroína”, resalta.
Un día, su hermana, que recién se estaba rehabilitando, intentó verlo, pero no se lo permitieron.
“Me dijo ‘carnal  Cristo te ama’ pero me dio mucha rabia escucharla y empecé a maldecir al cielo”.
Explicó que incluso pensó en el suicidio, pero desistió porque en la celda no tenía nada para hacerlo, pues permanecía en calzoncillos.

El cambio
Un domingo decidió cambiar. Tres jovencitos con guitarras se pusieron a orar en el pasillo cercano a su celda, pero él no lo comprendía.
Uno de los visitantes era una jovencita, a quien intentó matar.
“Ella iba con los ojos cerrados, estiré la mano para alcanzarla y matarla, pero no alcancé; dijo sin verme ‘tú que estás en este lugar no todo está perdido hay esperanza porque Jesucristo está vivo”, dice Antonio.
“De repente, mi coraje se disipó y las lágrimas salieron, pero en ese lugar no podía ni debía llorar, me escuché diciendo Diosito perdóname y mi estrés se fue”, relata.

Otro golpe
Antes de que terminara de cumplir la sentencia de ocho años, Antonio perdió a su familia.
A consecuencia de su vida delictiva, su esposa Hilda Muñiz, decidió dejarlo y se fue con sus tres hijos a Estados Unidos.
Desesperado por su adicción, Toño se molestaba con ella si no le llevaba droga cuando acudía de visita.
“Fue a despedirse de mí, me dijo ‘Toño te quiero mucho’, y pensé que no volvería a verla ni a mis hijos, así que creí que era lo mejor para que estuvieran tranquilos”, cuenta.

Nace Agua Viva
Quintana salió a los 30 años de prisión y se internó en un centro de rehabilitación en Torreón, Coahuila.
A los tres meses fue comisionado para que abriera uno similar en Fresnillo, con el fin de que los internos no estuvieran encerrados y su permanencia fuera voluntaria.
El proyecto inició en una casa particular de la avenida Huicot, que fue prestada por el ministro Pablo Casillas.
A los cinco meses les fue donado un terreno en Santa Ana, a unos 25 kilómetros de la cabecera municipal, donde se construyó su propio edificio.
Después de mucho esfuerzo, el centro se fundó en 1987.

Una sorpresa
Meses después, sin pensar en un reencuentro, su esposa lo localizó con unos familiares, y sin conocer siquiera el estado, Hilda llegó a Fresnillo al centro de rehabilitación.
Lorenzo Cardona, quien lo había invitado a El Mineral, le dijo que una mujer, que estaba en la puerta, había preguntado por él.
“Tenía terapia con los muchachos y le dije que se esperara, pero no supe quién era y me explicó que ella le dijo que no podría esperar más, salí a la puerta y estaba Hilda con mis hijos”, dice emocionado.
Semanas después se casaron al civil y ya tienen otra hija.
El centro continúa creciendo. El plan es hacer una escuela de capacitación.
Toño, ministro de una iglesia cristiana, busca drogadictos en las calles y los animaba para que recuperaran su vida y se rehabilitaran.
A la fecha, estima que han acudido unas 2 mil 500 personas a recibir la ayuda, que es gratuita.
Actualmente hay 32 centros de este tipo en toda la República Mexicana y hace poco se abrió uno en el municipio de Guadalupe, Zacatecas.
Antonio Quintana Morales consideró que fundar  ese ha sido su mayor logro, “Fresnillo ha sido una bendición para mi vida”.
Por ahora escribe un libro que llamó Principios de Crecimiento Espiritual.




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