Thursday 23 de March de 2017

Subsidios generalizados no solucionan la pobreza

     8 Oct 2012 04:00:00

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El tema de los subsidios pronto estará sobre la mesa. En unos casos para reconsiderar si se mantienen; en otros, para estudiar cuáles se pueden crear.
En alguna época, hasta antes de 1995, México fue un país donde casi todo estaba subsidiado, ya que  la incapacidad del gobierno para manejar una economía sin inflación, se compensaba a la población con subsidios generalizados.
Los subsidios se empezaron a reducir a partir de 1995 y esa tendencia se mantiene hasta ahora. Podemos decir que los subsidios generalizados fueron reemplazados por programas sociales amplios y anote ahí Oportunidades, 70 y más, becas escolares, apoyos a madres solteras, etcétera.
Son programas cuyo apoyo llega directamente a la población objetivo, y, en esencia, no llegan a quienes no están en esos grupos elegidos para ser apoyados.
El principales problema de los subsidios es que la mayoría de las veces llegan a quienes no lo necesitan y en casos extremos, como ahora el subsidio a la gasolina, benefician a clases muy pudientes.
En efecto, de cada peso de subsidio a la gasolina, 80 centavos llegan al 20% de la población más rica del país. Es decir, el subsidio está para los más acomodados.
La luz también está subsidiada, aunque en este caso, es posible elegir las zonas y los niveles de consumo que se apoyan.
Hoy se escuchan voces para que el nuevo gobierno contemple la posibilidad de subsidiar algunos alimentos, cuyos precios se han elevado por encima de la tasa promedio de la inflación debido a los efectos de la sequía en el mundo. Sugieren que, para iniciar, se subsidie la tortilla.
La idea suena bonita y lo suficientemente atractiva para conquistar la buena voluntad de los votantes; sin embargo, ese subsidio ya existió en México, allá en la década de los 80s y se comprobó que los más beneficiados eran las señoras de Las Lomas en el Distrito Federal o las de Bernárdez en Zacatecas, así como los engordadores de puercos que descubrieron que era un buen negocio.
Una política de subsidios no es mala per se, pero se debe tener cuidado como se aplica para evitar que esos apoyos lleguen a quienes no los merecen ni los necesitan.
Las experiencias en todo el mundo, incluyendo a México, demuestran que más que subsidios generalizados, son mejores los programas de apoyo directo precisamente a los grupos menos favorecidos de la sociedad.
México ya vivió muchas décadas con políticas de subsidios generalizados y la experiencia no fue buena, ya que esos apoyos no  llegaron a quienes lo necesitaban, sino que dañaron los equilibrios de las finanzas públicas lo que provocó círculos viciosos de inflaciones y devaluaciones que afectaron gravemente las finanzas de los menos favorecidos y crearon las legiones de pobres a los que no se ha podido sacar de su situación.
Los subsidios indiscriminados, ya lo hemos comprobado en México no son el camino para reducir la pobreza.
Hasta el próximo lunes con nuevas… PERSPECTIVAS

*Periodista




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