Tuesday 17 de January de 2017

Time Divisa

     19 Apr 2013 04:00:00

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Intercambio 291 (2009), Cortesía Galería Labor.
Intercambio 291 (2009), Cortesía Galería Labor.

El transcurso del tiempo es percibido por cada individuo de forma distinta. El tiempo laboral parecerá más o menos largo según el esfuerzo realizado. Esta subjetividad desaparece al asignar un valor monetario al trabajo.
Para Antonio Vega Macotela (Ciudad de México, 1980), la moneda no solo es una representación de valor que facilita los intercambios, también hace de la economía un sistema creador de representaciones que define las interacciones entre las personas.
El sistema económico actual se basa en la conversión del tiempo en unidades objetivas. El tiempo se representa con dinero. Estamos dispuestos a ceder nuestro tiempo a cambio de éste, porque hay la promesa implícita de que el dinero y su acumulación nos dará la posibilidad de adquirir cualquier cosa o acceder a cualquier experiencia.
En la sociedad actual existen circuitos de interacción que operan sobre esquemas de relaciones diversos, pero en casi todos el tiempo se divide entre la producción (trabajo) y el ocio (consumo).
Con su obra Time Divisa (2006-2010), Vega Macotela explora la posibilidad de intercambiar acciones basándose únicamente en el tiempo dedicado a realizarlas. Para hacerlo, eligió la cárcel, un sistema basado en la apropiación del tiempo de vida como una forma de castigo.
Pedía a un preso que realizara acciones específicas dentro del reclusorio de Santa Marta Acatitla, exactamente al mismo tiempo que él, fuera del penal, hacía algo en lugar del interno.
Vega asistió a fiestas de cumpleaños de familiares de los presos, llevó serenata, probó autos, bailó danzón con la madre de alguno, espió a examantes. A veces su acción consistía en sustituirlos en actividades cotidianas: ir a una habitación a escuchar música viendo el techo, jugar con sus hijos, saludar y abrazar a vecinos y parientes.
Casi todas fueron actividades propias de los tiempos de ocio a las que difícilmente podría asignárseles un valor monetario. Eran el reflejo de los deseos subjetivos de los internos, quienes no tenían la posibilidad de realizarlas por sí mismos. Cosas simples que para ellos resultaban invaluables.
Las acciones que Vega pidió se clasificaron según la forma en que se medía el transcurso del tiempo: como vivencia corporal, desplazamiento, capricho, las interacciones personales y la creación de sistemas de intervención en la cárcel.
La mayoría de estas actividades se traducen en objetos: dibujos que representan los trayectos en la cárcel, relatos de lo ocurrido en el tiempo pactado, objetos recopilados o robados a otros presos.
Por ejemplo, El Kamala pidió a Vega que encontrara a su novia, mientras el primero usó un tic nervioso en un dedo para perforar un ejemplar del Conde de Montecristo.
“Mi tiempo es su tiempo y su tiempo es mi tiempo. Nosotros somos lo que hacemos en nuestro tiempo de vida. [Los presos y yo] viviremos el tiempo a través de actividades [...] que adquieren un carácter mágico al considerar que nos conectan y ejercemos una fuerza capaz de modificar la realidad: la posibilidad de voluntad sobre el tiempo.” Más de Antonio Vega Macotela: http:/bit.ly/vegamacotela

*Coordinador del Muno




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