Saturday 21 de January de 2017

Tolerancia, sumisión e impunidad

     22 Feb 2013 03:30:00

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Como ya he mencionado en varias ocasiones, no está a discusión el derecho de la ciudadanía a la libre expresión, ni tampoco el reconocimiento a las luchas sociales que a lo largo de la historia se han desarrollado por el estricto respeto a las garantías fundamentales.
Lo que puede ser muy cuestionable es la utilización de ambas banderas para chantajear y obtener beneficios particulares, la pretensión de disfrazar la trasgresión de las leyes y el vandalismo contra los individuos y las instituciones con la máscara de la defensa y ejercicio de un derecho.
Es cuestionable también la falta de reacción de las autoridades a la flagrante violación de la ley, la pasividad de los afectados tanto directa como indirectamente y la sumisión ante el que está quebrantando el orden.
En los últimos tiempos el violento es el poderoso, es el que pone las reglas del juego, la violencia termina siendo la única carta que puesta sobre la mesa permite la resolución de los conflictos. Al final, lo único sujeto a negociación es el cese a la violencia, las demandas que en apariencia motivaron la lucha terminan siendo las menos importantes.
Peor aún, cuando las autoridades ceden a las demandas por más ilegitimas que sean con tal de retomar el control sobre la causa, un control que claro está ya no le pertenece, que ha perdido precisamente ante la constante impunidad con la que permite que actúen algunos grupos.
La complacencia mostrada por las autoridades envía un mensaje de permisividad, se puede actuar al margen de la ley y romper todo esquema de orden sin el menor temor de represalias, y si las hubiera no importa, otro grupo hará presión para salir bien librado de cualquier imputación.
Y en todo caso, si la autoridad actúa contra los que cometen delitos bajo el argumento de la lucha social habrá un elemento más que negociar: la libertad de estos a cambio de no cometer otras faltas.
Hace una semana comentaba en este espacio que pareciera que metimos reversa, estamos en una etapa de involución, de nueva cuenta apreciamos un esquema en el que el estado ignora su papel rector, en donde puede imperar otra vez la ley del talión, la ley del más fuerte, el colmo; asumir la idea de que ante la apatía y sumisión de este se puede hacer justicia por propia mano.
Ante lo que está ocurriendo sería importante hacer un alto en el camino y precisar las causas que están motivando se pierda el rumbo, identificar las fallas que como gobernantes y gobernados estamos teniendo, sólo así podremos retomar la ruta.
Volver a asumir la responsabilidad que a cada uno corresponde, sin olvidar jamás que una sociedad que tiene como único objetivo el bienestar de quienes la conforman, sólo puede lograr la meta sujetándose a un orden y supeditándose por tanto al ordenador.

*Docente-investigadora de la UAZ
angelicavelez@live.com




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