Wednesday 18 de January de 2017

UAZ, UNAM y manipulación

     30 Apr 2013 03:30:00

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Confieso, quemé camiones urbanos durante una manifestación estudiantil de la UAZ. Éramos un puñado de manipulables alumnos que ante la amenaza de subir el costo del boleto secuestramos y quemamos varias unidades de la ruta Zacatecas-Guadalupe. Juramos que el comunismo se instauraría en México y seríamos libres con ese acto vandálico. Otro caso de estudiantes como carne de cañón para propósitos políticos de otros, como ocurre también en la UNAM.
Algunos años después, el líder Martín Ornelas, quien nos incitó fue nombrado funcionario de la universidad, y algunos años después, él, condenaba la quema de otros autobuses por parte de estudiantes a los que calificaba de “rijosos”. Ese es el rol de la vida en la universidad, luchar por sueños que luego se convierten en la realidad de corruptelas y componendas. Es la masa de las manifestaciones, ahora con la modalidad de cubrirse el rostro.
Ahora que han tomado la rectoría de la UNAM un grupo de porros encapuchados, ajenos a la universidad, ¿quién los salvará en algunos años? Piden educación gratuita en sus pancartas y cartulinas; la viejísima consigna que durante muchos años han alentado miles de protestas y vidrios rotos en el edificio de la rectoría de la UNAM.
Esta semana golpearon a un estudiante que intentó entrar en sus territorios. Tal vez no era estudiante, pero ¿qué derecho tienen de violentar el cuerpo de una persona? Han tapado la escena para que no se pudieran tomar fotos, para que no tengan más elementos las autoridades de la UNAM en la denuncia por daños que han presentando ante los tribunales. Es un secuestro, por donde se le mire, y una allanamiento de morada por donde se le comprenda. No son gritos de libertad, ni actos para perseguir un país justo, para conquistar una democracia, para fundar la revolución que cambie el estatus político de México. No. Es un vandalismo ramplón que busca reflectores.
Ya vendrán las negociaciones de esos grupos que esconden la mano. Más plazas para ellos, más presupuesto de la UNAM, más pases automáticos para los cuates, más canonjías. Esas no son revoluciones y deben consignarse. Alrededor de todo este barullo de protestas en la rectoría miles de estudiantes de otras facultades acuden a sus clases. Van y vienen. Estudian, leen, se preparan porque es la única forma de cambiar este país y no cubriéndose el rostro.
Las autoridades están preocupadas por el secuestro de documentación. Cinco exrectores piden al presidente Enrique Peña Nieto que ponga fin a la toma de la rectoría de la UNAM, pero nadie quiere intervenir porque son “estudiantes”. Sin duda una papa caliente que nadie quiere tener. En el equipo de Peña Nieto se analiza la situación y lo ven como una oportunidad para enviar un mensaje de que nadie podrá estar por encima de la ley, aún y que tengan el manto inmaculado de pertenecer a una universidad. Una prueba de fuego para el actual Gobierno Federal.

*Periodista freelance Director de elhorizontal.com
edgarfelix@elhorizontal.com




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