Sunday 22 de January de 2017

Un nuevo Guadalupe

     20 Sep 2012 04:00:00

A- A A+

Compartir:

Guadalupe es el municipio de mayor crecimiento en el estado desde hace varios años y uno de los de mayor crecimiento a nivel nacional. Lo hemos repetido tan frecuentemente que le hemos restado significado a la trascendencia de dicho fenómeno.

Lo decimos orgullosos de nuestro municipio, es cierto, pero también es oportuno que nos preguntamos: ¿El crecimiento es siempre sinónimo de desarrollo?
Desde mi punto de vista, ese es el reto fundamental de Guadalupe en los próximos años: traducir el crecimiento en desarrollo.
¿Cuál es la fórmula para lograrlo? Desde luego que sería absurdo suponer que la respuesta esté en un simple cambio de gobierno, o peor aún, en un cambio de las personas que gobiernan.
Uno de los problemas fundamentales del municipio es el de una débil identidad. Siendo Guadalupe una tierra de inmigrantes (que se han mudado de otras partes del estado y del país a vivir aquí), hay un bajo nivel de cohesión social y reconocimiento entre los ciudadanos que lo habitamos.
Es común que los vecinos ni siquiera conozcan a sus autoridades o representantes populares. El nivel de participación en comités vecinales es muy bajo, incluso en lo que tiene que ver con asuntos educativos, que tradicionalmente son los que congregan a grupos sociales. (Cabe aclarar que en las comunidades no es así, sino solo en la mancha urbana).
Crear identidad y construir cohesión social es un proyecto que consiste en varias líneas de trabajo, pero también es la única vía para generar los resultados que anhelamos en el municipio, como seguridad, desarrollo económico y mejor calidad de vida.
Para crear identidad y construir cohesión social es necesario un programa ambicioso de rehabilitación de espacios públicos con un proyecto ancla. Nosotros hemos planteado que ese proyecto ancla sea una “Línea Verde”, como las que se han impulsado en Curitiba, Brasil y Aguascalientes.
El espacio ideal para hacerlo es el camino a Sauceda de la Borda. Con disciplina vial, es posible impedir que los vehículos se estacionen sobre esta prioritaria avenida y ampliar el camellón principal para construir un parque lineal que vaya desde el entronque con el bulevar hasta la Unidad Deportiva Municipal.
Ese parque lineal articularía la vida social de la zona conocida como “La Condesa”, que vive permanentemente una ausencia de áreas verdes y espacios públicos gracias a la permisividad de algunas administraciones municipales.
Ni en Las Quintas, ni en Las Fuentes, ni en Jardines de Sauceda, ni en Camino Real y tampoco en Villas de Guadalupe (por mencionar solo algunas colonias de esa zona) hay espacios suficientes para la convivencia social.
Si los vecinos no se conocen y se reconocen en ese tipo de convivencia, tampoco lo harán para cuidar unos de otros o para generar oportunidades de comercio.
La “Línea Verde” albergaría cursos de zumba, clases de box, talleres infantiles, cursos de repostería, ciclovías, gimnasios al aire libre y actividades culturales permanentes que permitieran revertir ese ciclo de destrucción del tejido social.
Asimismo, es imprescindible que en Guadalupe sustituyamos los mecanismos corporativos y clientelares con los se implementan los programas sociales y la arbitrariedad con que se ejecuta la obra pública.
En el primer caso, se debe crear un Padrón Único de Beneficiarios que genere condiciones de equidad y justicia a partir de la transparencia, desterrando las cuotas que partidos, pseudolíderes sociales y grupos de poder imponen al gobierno local.
Asimismo, la entrega discrecional de despensas debe transformarse en un Programa Municipal de Hambre Cero, focalizado y ligado a las necesidades nutricionales de las personas en extrema pobreza.
En cuanto a la obra pública, el modelo de participación debe de abandonar la simulación que actualmente representa el Consejo Municipal de Desarrollo para generar un auténtico Modelo de Presupuestos Participativos, que permita que la obra llegue a las colonias y comunidades y atienda las prioridades que directamente establezcan los ciudadanos.
Está comprobado que los presupuestos participativos, pese a deficiencias en sus años iniciales, logran en el mediano y largo plazo incrementar la participación ciudadana y cohesionar a la sociedad para cuidar y defender el patrimonio que la obra pública debe representar. Es decir: la gente tiende a poner más cuidado y atención en aquellas obras y espacios de los que se siente parte.
Si a esto le agregamos un redimensionamiento de los servicios públicos de limpia y alumbrado público, un replanteamiento sobre las competencias del municipio en Agua Potable (que incluya una mesa de negociación profunda con la agotada JIAPAZ) y un modelo de seguridad ciudadana que devuelva el carácter meramente preventivo a la policía municipal, encontramos ruta para el bienestar.
Teniendo claro el proyecto, los cargos públicos y las personas que los ocupen pasan a un segundo plano. Podemos Cambiar.

*Diputado local
jorge.alvarez.maynez@gmail.com




Lo más leído
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.57
Venta 22.07
€uro
Compra 23.10
Venta 23.6

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad