Thursday 19 de January de 2017

Un viaje sin retorno

     19 May 2012 04:00:00

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Adelita Popoca de Muñoz. (Cortesía)
Adelita Popoca de Muñoz. (Cortesía)

Siempre que escuchamos la recomendación de llevar en nuestro equipaje bloqueador solar, sombrilla para el sol, ropa de baño, sandalias, juguetes para los niños y por supuesto una cámara digital para captar los mejores momentos sabemos casi desde el principio que se trata de un viaje a la playa.
Lo mismo sucede si vamos a las montañas de paseo o campamento, si vamos de pesca, a esquiar, a una hermosa ciudad colonial, siempre necesitaremos de un cierto tipo de vestimenta, calzado, protectores solares, contra insectos, qué sé yo. De lo que sí estoy seguro es que nadie estamos preparados para emprender un viaje sin retorno.
Estos se pueden dar en varias circunstancias que obliguen a la persona a nunca regresar a su destino. Por ejemplo podría citar casos de los cuales uno se entera y parecieran extraídos de novelas de amor, como el de la muchacha que se va al mar Egeo a pasar un verano y se topa con el amor de su vida, de manera que no regresa. Se pueden dar también los viajes a otra ciudad a estudiar, misma que nos adopta y nos obliga a hacer una vida nueva en el lugar donde está el alma mater.
A fin de cuentas el destino estará dentro de este mundo, ¿pero qué pasa cuando el final del  viaje es la eternidad?
Apenas este fin de semana pasado Adelita, mi abuela, organizó su itinerario para emprender ese viaje, es por esto que creo conveniente compartir con ustedes memorias personales que la hacen inmortal en mi vida y, por supuesto, son los pequeños detalles que llevará dentro de su maleta para este recorrido.
Nadie mejor que ella para demostrarnos el significado de hospitalidad, mismo con el que a la fecha trabajamos en familia. Recuerdo como si fuera ayer muchas noches de viernes donde dormía en su casa; si se vale la comparación, era un servicio de “gran turismo”. Por supuesto en esas noches el lugar del abuelo en su cama era mío hasta conciliar el sueño. Cuando Morfeo hacía de las suyas, él me llevaba a la recámara de mi papá y tío Memo  a pasar la noche. La mañana posterior era un festín, desayuno en la cama, baño de tina con perlas aromáticas y alrededor de las 2 de la tarde llegaba el final, el regreso a casa.
Junto con mi abuelo, fueron excelentes promotores de nuestro estado viajando a un sinnúmero de convenciones rotarias internacionales; era un deleite escuchar sus anécdotas narradas como verdaderos cuentos ilustrados al momento de observar los álbumes fotográficos” que realizaba.
Por qué no mencionar también la eterna espera de sus regresos, jamás llegó con las manos vacías; siempre hubo un detalle de ella hacia nosotros como recuerdo de su finado recorrido.
Siempre enamorada de nuestras tradiciones, muchas veces tuve la oportunidad de acompañarla al cementerio cuando era niño, punto que influyó drásticamente en mi vida. Gracias a esto, el Día de Muertos lo veo como una de las tradiciones más importantes de nuestro México.
Las navidades en familia, sus famosos siete platos de cuaresma, los días del niño, su puntualidad, su prudencia, su paciencia, amabilidad e incansable amor a todos sus hijos, nietos y bisnietos hacen que su viaje deje un hueco muy grande en nuestros corazones. Nunca hasta la fecha olvidó un cumpleaños o aniversario de cualquiera de nosotros. Les puedo comentar también que desde la primera de mis aportaciones a este tabloide fue una lectora fiel, quien las recortaba y atesoraba en su mesita de noche.
A  fin de cuentas y como recomendación, les puedo comentar que para este tipo de viajes no hay reserva, ni tiempos límites y mucho menos  temporadas. Es por esto que la recomendación previa a un viaje de este tipo  es disfrutar de nuestra vida y de las personas que nos rodean al máximo para que cuando se llegue la hora puedan decir o nos puedan decir lo siguiente nuestros seres queridos:
Gracias Adelita por todo tu amor y por mostrarnos siempre que en cada momento vivido a tu lado, una caricia o una sonrisa tuya eran suficientes para calmar cualquier situación. Gracias por enseñarnos los valores familiares que hasta el último de los momentos estuvieron presentes en ti. Gracias por cuidarme, por acompañarme,  por esto y  mucho más, mil gracias por todo. Espero que en donde estés  puedas leer esto,  recortarlo, ponerlo en tu equipaje, atesorarlo y llevarlo contigo hasta tu escala final.  Nunca nos olvides… te queremos.

*Presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles de Zacatecas (Amhmzac)
rmunozc1970@hotmail.?com
 




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