Saturday 21 de January de 2017

Un voto por la diferencia

     25 Jun 2012 03:30:00

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La ficción electoral nos empuja a tomar partido en el juego de las tribus e identidades. Los votantes nos topamos con opciones rígidas, sin matices ideológicos, ni combinatorias prodigiosas: derecha, centro o izquierda.
No hay posibilidad de inclinarse por la diferencia, es decir, por aquello que reside en los intersticios que separan a las distintas identidades. Acaso Quadri es el personaje que ha intentado situarse en este territorio pero, como dice el filósofo Searle, si la fuerza de gravedad no existiese, entonces, sería posible que los gatos volasen. Al ser la señora Gordillo dueña del Panal, las condiciones para que aquel candidato pudiese elevarse de manera independiente, por tanto,  no están dadas.
Sin embargo, habría que recuperar una lección importante de esta postulación. Un candidato inteligente y audaz, honrado e imaginativo, cuyo mirada estuviese puesta en configurar un plan de políticas públicas diferentes, podría ser la opción en el futuro inmediato, si lo postulase un partido que renunciara al axioma de la identidad.
De alguna manera, el movimiento Yo Soy 132 está contribuyendo a que el contexto nacional se abra a la diferencia, a través de una crítica fundamental: “no a los medios de comunicación homologadores”, “no a la cultura chatarra que nos imponen”, “no a la concentración mediática”, “no al retorno al régimen autoritario”.  Paralelamente, han dado pequeños pasos para generar las condiciones de posibilidad de una cultura y democracia diferentes.
El peligro es que las fuerzas conservadoras, de derecha a izquierda, presionen para que los jóvenes recaigan en el sofocante juego de las identidades. Hoy rechazan a Peña Nieto por lo que representa y tienden a apoyar a AMLO porque lo conciben como una opción más sintonizada con sus expectativas. No obstante, la construcción de un campo donde los ciudadanos puedan elegir realmente caminos diferentes y no estandarizados de vida es una lucha que va más allá del voto por un candidato de la izquierda.
Recordemos que AMLO no está comprometido con la diversidad de género y sus consecuencias legales, ni con el respeto a la soberanía de la mujer y de su cuerpo, incluso tiende a dominar en él una vena colectivista que puede ser nociva para la libertad del individuo y, por tanto, para la elección de lo que la persona desea ser y hacer con su existencia.
Pese a estas notas desfavorables, AMLO es apreciado como el candidato que sería capaz de modificar el entorno nacional para dar cabida a la diversidad, de allí que la mayoría de los jóvenes del  Yo Soy 123 lo prefieran. Me parece una decisión estratégica adecuada para sentar las bases de un movimiento de mayor alcance.

*Miembro del Sistema
Nacional de Investigadores




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