Friday 24 de March de 2017

Una fundación con ángel

Liliana Piña lidera la labor altruista de apoyar a niños con síndrome de Down

     3 Mar 2013 03:20:00

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  • La Fundación Iván Niños Down atiende a más de 45 pequeños. (Cortesía) La Fundación Iván Niños Down atiende a más de 45 pequeños. (Cortesía)
  • Liliana Piña Hernández logró su sueño de ayudar a otras personas. (Norma Bernal) Liliana Piña Hernández logró su sueño de ayudar a otras personas. (Norma Bernal)
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Liliana Piña Hernández es una mujer llena de grandes cualidades, su mayor fortaleza viene de ser madre y es ahí donde nace su solidaridad hacia los más desprotegidos.
Nació en el seno de una familia trabajadora, sus padres Juan Antonio Piña y Consuelo Hernández Ramírez, de quienes heredó las ganas de salir adelante en base al trabajo y al amor que le pone a todo lo que emprende, pero sobre todo, los grandes valores que le convirtieron en la mujer que es hoy.
Su infancia la describe como una etapa feliz, donde una de las anécdotas que más recuerda eran las salidas con su padre, quien era amante de la fiesta taurina.
Sus padres supieron que el mejor regalo que le podían dar era una carrera profesional, por ello Liliana, luego de pensar en cuál sería su futuro, decide estudiar la licenciatura en Administración de Empresas Turísticas en la Universidad Autónoma de Fresnillo (UAF), donde sin saberlo encontró al amor de su vida Gerardo Santillán, quien fue su maestro.
Al salir de la universidad, empieza a trabajar en una aerolínea, pero luego de comenzar su relación con Gerardo Santillán se asocia a su cuñada Angélica Santillán, quien en ese entonces era rectora de la UAF y sabía de las capacidades de Liliana, para abrir una agencia de viajes.
La relación con Gerardo creció y enseguida supieron que ambos se complementaban y comenzaron hacer planes de boda, para ello Gerardo inicia con la venta de tortillas y en ese entonces también de donas, y lo que salia de ello lo guardaban para el gran día.
“Cuatro años de noviazgo y luego llegamos al altar, al año y medio nace nuestro primer hijo Andrés quien sin duda cambió muchas cosas, y al poco tiempo llega a nuestras vidas nuestro segundo tesoro, Paulina; mis prioridades cambiaron, dejé la agencia y decidí ser mamá de tiempo completo”.
“Fue una decisión dificíl, pero fue lo mejor que pude haber hecho, además que Gerardo siempre trata de estar cerca”.
Luego de que Tortillas Regias prosperara como empresa y patrimonio que forjaron para la familia, Liliana y Gerardo deseaban crear una fundación para ayudar a las personas que más lo necesitaban, aunque no sabían a qué enfocarlo.

Nace su tercer hijo, Iván
Sin embargo, este proyecto tuvo que esperar, después de seis años recibieron un regalo más de la vida, Liliana se embarazó por tercera ocasión y como sus primeros embarazos fue tranquilo y sin complicaciones, sin embargo, al nacer su pequeño, todo cambió.
Con su tercer hijo, al que llamaron Iván, la felicidad para la familia creció, luego un doctor llegó a la revisión del niño e insinuó que el bebé tenía Síndrome de Down, noticia que les cayó como balde de agua fría, al principio fueron momentos de negación pues su hijo se veía bien.
Al cuarto día de nacido llevaron a Iván a revisión y el pediatra confirmó el síndrome, pero además les explicó que había nacido con un problema del corazón.
Todos esos momentos unieron más a la familia, se enfrentaban a una realidad que al prinicipio era dificil asimilar por la poca información que había sobre el tema.
Liliana entre lágrimas expresa que esos momentos son difíciles de olvidar, pero que ahora sabe que Dios no manda algo sin dar fuerza y una lección de vida.
Lo que seguía era no quedarse a esperar soluciones sino actuar, después de hablar con varios doctores e investigar sobre el síndrome de Down y los problemas del corazón, Liliana y Gerardo se dirigieron a una clínica en Monterrey, Nuevo León, donde a los 6 meses de vida el pequeño Iván fue operado a corazón abierto.
Fue un mes en el que Iván luchó por su vida teniendo a sus padres junto a él, pero ambos tuvieron que dejar a sus otros dos pequeños, Andrés y Paulina, en Fresnillo, lo que tampoco fue fácil.
“Iván vino a sensibilizarnos como familia y a sacar lo mejor de todos... ", expresa Liliana entre lágrimas, pero luego muestra una gran sonrisa de madre orgullosa por lo logrado.
Dos meses después del nacimiento de Iván, ya había organizado una conferencia con la finalidad de conocer un poco más del síndrome de Down, pues además sabía que muchas familias estaban en la misma situación.

Una idea se vuelve realidad
La conferencista Bertina Ponce les dijo que por algo había nacido Iván y la fundación ahora ya tenía una idea en qué enfocarse y sólo quedaba trabajar en ello.
Cuando Iván tenía 1 año y seis meses de edad, Liliana logró crear la Fundación Iván Niños Down, pero para ello junto con el personal asistió a cursos, capacitación y congresos nacionales e internacionales, todo sin prisa, pero sin pausa.
Además ayudó a Iván a tener una intervención temprana.
“Todo se trata de ganas y compromiso, depende de nosotros los papás dar mejor calidad de vida a nuestros hijos, cualquiera que sea el caso”, menciona.
Ahora la Fundación Iván Niños Down atiende a más de 45 pequeños.
Esta altruista labor cambió la vida de Liliana y su familia de manera positiva, ella se siente satisfecha con lo logrado, pero sobre todo al dar ayuda a los demás, pues sabe que no todos tienen las mismas posibilidades.
Orgullosa de sus tres hijos habla de la manera en que conviven, de cómo el menor de sus hijos vino a dar grandes lecciones de vida a sus hermanos y a toda la familia, lo describe como un niño inquieto, travieso y sonriente.
Sólo espera verlo crecer al igual que a cada uno de los niños que forman la fundación, la idea es verlos desenvolverse y que sean independientes.
Comenta que los niños con síndrome de Down tienen que ser revisados por lo menos una vez cada año del funcionamiento de su tiroides, vista, oídos, prevenir leucemia y problemas gastrointestinales.
Liliana, una mujer y madre admirable, sabe que hay mucho por hacer, ahora sueña con hacer de Fundación Iván un lugar más grande, donde haya posibilidades para más niños y jóvenes.
Ante todo esto, Liliana agradece a su compañero de vida, Gerardo Santillán, pues sabe que sin su apoyo las cosas no serían igual.
“Gerardo me ha enseñado a madurar, he aprendido mucho de él, fue quien me apoyó en el proceso de aceptación del problema de Iván, siempre está tras de mí”.
Agrega que es una bendición y un aprendizaje tener a su familia, pues ha aprendido a ver la vida de 3 maneras difentes a través de sus pequeños y está junto al amor de su vida.




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