Sunday 22 de January de 2017

Una república de hombres

Los días del Bi-100

     15 Nov 2011 03:20:00

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Ramón López Velarde (jerezano, 27 años, soltero) es juez en Venado, San Luis Potosí. Ahí él lee el diario jalisciense El Regional.
El jerezano registra que el periódico católico, en el que colabora esporádicamente, no es como él: un maderista de abolengo.
El joven se denomina así, porque colaboró con el antirreeleccionismo que apoyó la fórmula Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, para presidente y vicepresidente de la República. Estas acciones las hizo en San Luis, donde estudió derecho.
El 6 de noviembre de 1911, el abogado (ya literato reconocido) escribió una carta a Eduardo J. Correa, director de El Regional.
La misiva la redactó en su calidad de viejo amigo. La fraternidad se remonta una década atrás, cuando el joven estudiaba, mientras el adulto litigaba y se oponía como a las rémoras porfiristas de Aguascalientes.
En la carta, compuesta con cuatro párrafos, el juez informa a Correa que lee el diario. Dice que el impreso es unas veces “oportuno y escrito con acierto”, pero otras es “apasionado y alejado de la exactitud de las cosas”.
En este tenor, el maderista de abolengo sitúa una cuestión que lo tentó para escribir y establecer un debate. El tema es la elección de Pino Suárez como vicepresidente.
Correa publicó el artículo del joven jerezano. Lo hizo el 10 de noviembre.
Al texto le agregó tres párrafos donde dice que fue incluido como muestra de estimación y prueba de imparcialidad del periódico.
El escritor jerezano supo de la publicación de su artículo filopinista y se congratuló.
El 13 de noviembre redactó una carta breve, de un párrafo. En el sobre incluyó un “articulejo” sobre el licenciado Francisco León de la Barra.
Lo prometió como “el último”. Pero éste no se publicó.
El 16, Correa respondió. Le confesó ser “un desilusionado de Madero y la Revolución”, pues esta sólo sirvió para traer nuevos amos. Respecto de Pino, a quien compara con Ramón Corral, el vicepresidente del general Díaz, reitera que su ascenso fue una imposición de Madero y por las acciones fraudulentas en los comicios.
El jerezano recibió la carta de Correa el 18 y ese mismo día lo respondió. La inmediatez, lo iracundo y pasión de Ramón es perceptible en el cuerpo de la carta.
En un párrafo extenso expresó que Correa sólo era devoto de las ideas antirreeleccionistas, pero no de Madero.
En cambio, él se reitera adicto a la Revolución, aunque su administración resulte un fracaso.
En un párrafo aparte y breve asentó uno de los enunciados que retrató al maderismo civil y profundo de México: “No estaremos viviendo en una república de ángeles, pero estamos viviendo como hombres y ésta es la deuda que nunca le pagaremos a Madero”…

*Historiador y profesor universitario




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