Monday 16 de January de 2017

Una segunda lengua ¿Una prioridad educativa?

Hay que generar las condiciones, en términos de financiamiento, capacitación e infraestructura para darle viabilidad a la iniciativa que -acertadamente- promueve el inglés como segunda lengua.

     4 Jul 2011 04:00:00

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Ironías de la historia. La mañana del primero de enero de 1994 (versus EZLN), la nación entraba en una nueva fase de su vida pública. Se ponía en marcha el Tratado de Libre Comercio (TLC), que incorporaba a México a un bloque comercial conformado también por Estados Unidos y Canadá. El país, bajo la administración de Carlos Salinas de Gortari, se insertaba, de esta manera, a la economía mundial.

Han pasado diecisiete años de que México “ingresó” al club económico de los países del primer mundo. Los analistas referencian a todo este proceso como globalización. Un conglomerado económico, social, tecnológico, cultural y educativo a gran escala.
Es, de hecho, un movimiento teórico que centraliza su punto de fuerza en la inserción de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (TiC’s), así como la interdependencia entre las diferentes naciones que conforman el globo terráqueo.
Es una tendencia mundial, pero para el país ha implicado deletrear puntos suspensivos en todos estos años. ¿Existe un punto de partida para adaptar el sistema educativo nacional a las nuevas exigencias del mundo? Lo inédito de todo este proceso (1994-2011), es que todos los gobiernos -incluidos los de alternancia política federal y estatales- no contemplaron, acaso, la introducción de la enseñanza del inglés en el modelo educativo. Una segunda lengua (el inglés), a contracorriente de naciones que hicieron una adecuda lectura como Corea, India y a nivel regional, Brasil, no se contempló siquiera como una tarea fundamental, estratégica, para dar viabilidad al país en términos de competencia mundial.
En Puebla, el Congreso del Estado, ha planteado una propuesta para que a partir del ciclo escolar 2012-2013, en los salones de clase de los niveles preescolar, primaria y secundaria se introduzca el inglés como segunda lengua dentro del esquema educativo estatal.
Introducir una segunda lengua, en este contexto, es una iniciativa  con visión hacia el futuro, necesaria, pero no se puede dejar de lado muchos elementos que inciden en esta interesante propuesta.
En primer lugar, no se cuenta con la infraestructura ni la capacitación de los maestros para lograr las metas planteadas por el Legislativo. En un año, apenas, se podría contar con una carta náutica para edificar, en primer lugar, un plan de obra.
En segundo lugar, para echar a andar la reforma propuesta por el legislativo poblano se requiere de presupuesto y proyectos integrales donde participen la administración estatal, los gobiernos municipales, los diversos sectores sociales, académicos, agrupaciones civiles, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y las instituciones de educación superior estatales.
Hay piezas sueltas en esta iniciativa, pero no son volátiles. Existe un hilo conductor. El encargado de las políticas públicas educativas de la entidad, Luis Maldonado, sabiamente, ha dimensionado la extensión de esta reforma educativa.
Hay que generar las condiciones, en términos de financiamiento, capacitación e infraestructura para darle viabilidad a la iniciativa que -acertadamente- promueve el inglés como segunda lengua. En los hechos, prevalece una tendencia del gobernador de la entidad, Rafael Moreno Valle, para echar a andar políticas públicas, de acuerdo a un diagnóstico. Hoy en día, el 10% de los 7 mil planteles de educación básica de la entidad instruyen a los alumnos en inglés.  
Hay objetivos y metas. Se requieren muchos años de trabajo, como se ha visto en países que han implementado este modelo. Una educación de calidad requiere incorporar el inglés en todos los niveles educativos.
Es parte indispensable de cualquier modelo educativo que aspira a una interconexión con los sistemas de comunicación globales. La participación activa en el mercado mundial (del que la parte dinámica de la economía mexicana es parte integral) requiere de un conocimiento básico del inglés, así como -por supuesto- del uso de las tecnologías de la información como una herramienta dentro del proceso de enseñanza.
A nivel federal, una segunda lengua ha sido la aspiración sexenal (Plan Sectorial 2006-2012).  La enseñanza del inglés -ha sido y muchas naciones lo han hecho con resultados muy favorables en su desarrollo social-  es uno de los ejes indispensables para elevar la calidad de la educación.
Ello implica, de acuerdo a la experiencia mundial, capacitar a los maestros. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la UNESCO han externado este objetivo. Es una responsabilidad de Estado. Es también un compromiso medible, que debe asumir, y alcanzar, cualquier entidad que aspira verdaderamente a elevar la calidad educativa.

*Presidente de
 la Fundación SNTE




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