Monday 23 de January de 2017

Una vida de sacrificio, entrega y amor

Fernando Mario Chávez Ruvalcaba

     24 Mar 2013 03:20:00

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  • Monseñor dedica su tiempo libre a hacer ejercicio, llevar una buena dieta, hacer oración y leer su biblioteca. Monseñor dedica su tiempo libre a hacer ejercicio, llevar una buena dieta, hacer oración y leer su biblioteca.
  • Chávez Ruvalcaba implementó el concepto de grupos de vicarios episcopales. Chávez Ruvalcaba implementó el concepto de grupos de vicarios episcopales.
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Fernando Mario Chávez Ruvalcaba, obispo emérito de la Diócesis de Zacatecas nació en la capital del estado el 27 de noviembre de 1932, sin embargo, quedó registrado el día 30 del mismo mes.

Vocación
Monseñor decidió ser sacerdote a los 20 años cumplidos, luego de haber estudiado la preparatoria en la Universidad Autónoma de México, en San Ildefonso y ha sido diácono, presbítero y obispo de 1999 a 2008, cuando de acuerdo a las leyes de la Iglesia, al haber cumplido 75 años presentó su renuncia ante Benedicto XVI, quien lo nombró obispo emérito.
Chávez Ruvalcaba explicó que lo que le motivó a ser sacerdote fue comprender su necesidad de vivir y predicar el evangelio ante tantas carencias y miserias que empezó a ver de joven, después de haber vivido de una manera satisfactoria y egoísta.
Dijo también que su madre, Beatríz Ruvalcaba de Chávez, le inculcó la verdadera religión, ya que era miembro de la acción católica y trabajaba con los presos, ayudaba al seminario y visitaba a los enfermos.
Su padre, Fernando Chávez Mercado, era un hombre recto que luchó siempre para darle a él y a sus hermanos casa, vestido y sustento.
El obispo emérito comentó que decidió entrar al seminario en vez de estudiar Arquitectura al ver la miseria, la ignorancia y el sufrimiento de la gente, lo que lo llevó a sentir la necesidad de una conversión espiritual y moral de sí mismo.

Viaje a Roma
A monseñor le costó dejar el ambiente familiar y de amigos, ya que a tres años de estar en el seminario, Antonio López Aviña, quien fue obispo de Zacatecas y arsobispo de Durango, lo mandó a cursar sus estudios humanísticos, filosóficos y teológicos a Roma, donde permaneció ocho años.

Ve a su madre por última vez
Uno de los sacrificios más grandes que hizo durante su preparación para sacerdote fue el no ver a su familia, manifestó que fueron dolorosos momentos, ya que su madre estaba delicada de salud y creía que no iba a poder verla con vida de nuevo, aunque al final, dijo, “Dios me concedió verla”.
También fue un sacrificio enorme mantenerse en celibato y desprenderse de algunas satisfacciones, sobre todo de las de ser esposo y padre de familia.

Vida espiritual
Sin embargo, el obispo emérito indicó que a lo largo de su vida ha encontrado una vida espiritual intensa y que ofrecer su tiempo a Dios y a los demás ha llenado su vida, tanto que nunca pensó en dejar el sacerdocio para formar una familia.
“Cuesta mucho el sacrificio, la entrega cada día, pero si lo haces con vocación, convencimiento y amor, entonces estarás muy feliz a pesar de las pruebas duras que nos pone la vida”, agregó.
Otro recuerdo doloroso fue el hecho de que cuando fue obispo ya habían muerto sus padres, ya que tenía la ilusión de que ellos le acompañaran en ese logro.

Recuerdos abrumadores
No obstante, esos recuerdos no son los que más lo han impactado en su vida, sino el ambiente de violencia y crimen que ha visto y que aún existe en el mundo.
A pesar de todo, monseñor aseveró que durante su vida de sacerdote conoció gran cantidad de familias y diversas generaciones de la sociedad, vivencias que consideró como recompensa por dedicar su vida a Dios.
Dijo también que ha tenido la oportunidad de palpar las angustias, miserias y los pecados de los seres humanos, quienes tienen la necesidad de purificarse para ser llevados más allá del mal con ayuda de la gracia de Dios, trabajo que ha realizado y que considera como los motivos que lo llenan de espiritualidad y lo hacen vivir cada día.

Visita del Papa Juan Pablo II a Zacatecas
Chávez Ruvalcaba comentó que fue vicario general de la diócesis cuando Juan Pablo II visitó Zacatecas, por lo que trabajó en la organización del evento al que asistieron más de 1 millón de fieles en conjunto con el exgobernador Genaro Borrego y el arsobispo Piero Marini.
Recordó que al evento religioso asistieron fieles de diversos estados a Bracho, donde estuvo el Santo Papa y manifestó que se eligió Zacatecas como la sede de la visita por ser el primer evangelizador del norte del país.

Renuncia
El obispo emérito comentó que luego de presentar su renuncia no se siente como un pensionado, sino como un consagrado, ya que aún sirve a la Iglesia y realiza actividades como ofrecer eucaristía en la Iglesia de los Sagrados Corazones en Guadalupe y preparar homilías.
Además, dedica su tiempo libre a hacer ejercicio, llevar una buena dieta, hacer oración y leer su biblioteca, agregó.
Destacó que su primer padre espiritual y una de las personas que han sido un ejemplo a seguir en su vida fue Carlos Torres Hernández, quien fungió como director del Seminario de Zacatecas, así como Rafael Muñoz Núñez, undécimo obispo de Zacatecas y desde luego Juan Pablo II, quien provocó un impacto enorme en varias generaciones.
Monseñor, de entre todas sus vivencias, pudo destacar una que marcó su vida, pues cuando fue vicario general visitó un lugar cerca de Guadalupe de las Corrientes y se encontró con una comunidad hundida en la pobreza, donde las primeras personas que lo recibieron fueron los niños, quienes lo abrazaron y lo llevaron directo al pueblo, donde sólo había mujeres abandonadas por sus hombres que se fueron en busca de trabajo para sustentar a sus familias.
Luego de eso fue a visitar a los enfermos, donde sintió impotencia al no poder resolver su dura situación, sin embargo, los habitantes de la comunidad demostraron que lo único que tenían era su fe, lo que hizo descubrir al obispo que esta fe en la presencia de Dios es el tesoro más grande del ser humano.

Carencia de valores
Finalmente comentó que a través de los años ha visto cómo ha evolucionado la ciencia y la tecnología maravillosamente, sin embargo, la sociedad cada vez tiene más carencia de valores espirituales y morales.
Por ello, clasificó esta época como “un tiempo de contrastes, donde hay luces pero también sombras en la humanidad” y agregó que le preocupa la formación de las nuevas generaciones, ya que cada vez la sociedad se preocupa más por lo material que por los valores espirituales y morales.
Aseveró que el trabajo de un obispo es ser un gran descentralizador como pastor y promover una iglesia de unión y al mismo tiempo jerárquica.

Vicarios episcopales
De ese modo tiene que implicar y comprometer a todo el pastoral para que la Iglesia sea dinámica y misionera, por esta razón pensó en la iniciativa de implementar el concepto de grupos de vicarios episcopales, quienes hoy en día representan a los obispos directamente con otras potestades para mantenerlo al tanto de todo lo que pasa en el mundo y así hacer más eficaz la promoción de la Iglesia.
Este concepto que implementó por primera vez Chávez Ruvalcaba también ayuda a las diócesis a organizar el plan de pastoral y aplicarlo para que de ese modo la Iglesia esté preparada para percibir las necesidades de estas, así como los problemas que se suscitan continuamente para adecuar la evangelización a los tiempos que presencia.
“Cristo es omnipotente y omnipresente” y así debe ser la Iglesia, agregó.
Durante el tiempo que fue obispo gestionó que un gran número de sacerdotes Zacatecanos fueran a estudiar a universidades católicas de Roma, proyecto que atendió con todos sus recursos para prepararlos con títulos en especialidades cristianas y eclesiásticas con el objetivo de que hubiera verdaderas fuentes que promuevan la vida de las diócesis con altura y competencia.

Altruismo
De igual manera, el obispo se destacó por atender las necesidades de los sacerdotes ancianos y apoyar con la rehabilitación del centro hospitalario San José por más de siete años con ayuda de algunos colaboradores.
De ese modo inició las mejoras del hospital hasta dejarlo en buen camino para los siguientes obispos.
También participó en la conferencia episcopal donde se incorporó la Diócesis de Zacatecas a la provincia de San Luis, en la cual presentó las razones para que dicha diócesis quedara unificada a la provincia de Guadalajara, sin embargo, al analizar las necesidades de la nación en la zona zacatecana, se constituyó a San Luis según el pensamiento de la Santa Sede.
El obispo explicó que San Luis Potosí había sido creada como diócesis y luego se convirtió en arquidiócesis dentro de una provincia, lo que ocasionó que algunas diócesis se fueran a constituir la Arquidiócesis de León, la cual no existía, por lo que se decidió por una alta votación, que Zacatecas se incorporara a San Luis.

jmurillo@imagenzac.mx




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