Monday 16 de January de 2017

Veto a la transparencia e imprudencia en seguridad

     18 May 2012 04:00:00

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El cabildo de Guadalupe aprobó por mayoría de votos la firma del convenio para crear la Policía Metropolitana. (Archivo)
El cabildo de Guadalupe aprobó por mayoría de votos la firma del convenio para crear la Policía Metropolitana. (Archivo)

Lección de política (de despedida): “No hay economía fuerte sin Estado fuerte, no grande, sino regulador. Y no hay Estado fuerte sin sociedad fuerte que lo sujete a mandatos políticos, normas de transparencia  y fiscalización y no sólo a celebrar elecciones periódicas sino, como dice Pierre Schori, llenar los vacíos entre elección y elección, revocar mandatos, realizar referendos, exigir la responsabilidad parlamentaria de los ministros, contar con un Ministerio Público independiente y sujetar a juicio los abusos del poder”, nos instruye en su lamentable partida, el respetado maestro Carlos Fuentes. “En esto creo” (Diccionario de la vida). Edit. Seix Barral. 

¡Y, recién el gobernador Miguel Alonso ha vetado el decreto expedido por la 60 Legislatura que llenaría el vacío de la indispensable  Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos del Estado y de los Municipios!

Policía Metropolitana
El pasado martes 8, el cabildo de Guadalupe, Zacatecas, aprobó por mayoría de votos con tres en contra y una abstención, la autorización al presidente y a la síndico del municipio, para la firma de un convenio de colaboración con el ayuntamiento de la capital y con el Gobierno del Estado, con la finalidad de crear en la entidad un cuerpo policiaco especial, que se integraría con elementos de las corporaciones de seguridad pública de las tres partes suscriptoras del acuerdo. La finalidad sería, según se dijo; establecer una vigilancia y operativos en contra de la delincuencia, en los municipios de Zacatecas y Guadalupe, así como en su zona conurbada.
Hasta aquí, al parecer es acertado el proyecto, pero las dudas se imponen cuando se establece en el documento propuesto por el Gobierno del Estado y autorizado por los cabildos: el mando único lo asume el Secretario de Seguridad Pública del estado; las obligaciones laborales, entre ellas el pago de salarios, recaen sobre los municipios y, no queda claro el grado de penetración del nuevo cuerpo policiaco y su ámbito de ejercicio, en relación con el combate a la delincuencia. ¿Incluye a la delincuencia organizada?
Voté en contra en la reunión del cabildo. Razones para hacerlo son varias y, en lo jurídico fueron bien planteadas por el regidor Gerardo Lorenzo Acosta Gaytán. Yo quiero referirme al sentido humano y racional, porque no a la conformación del cuerpo especial, a través del cual el Gobierno del Estado se lleva el todo y las partes:
Dentro de la escasa sabiduría del viejo régimen, es rescatable el que, en materia de combate al narcotráfico la federación se reservaba la competencia: Ministerio Público Federal y su policía, la entonces judicial federal. Autoridades locales y menos municipales, no podían intervenir, salvo como auxiliares de aquellas. La razón era clara: la seguridad de los policías estatales y municipales, así como de sus familiares se imponían sobre cualquier otra consideración.
Hoy como entonces y más en estos tiempos, los policías municipales se constituyen en el sector más vulnerable dentro de la estructura de seguridad pública: los bajos salarios, la poca instrucción y escasa cultura, la baja autoestima, la ausencia de vocación y perfil, aunado a su humildad ante  los sectores sociales de influencia y fundamentalmente la facilidad con la que pueden ser identificados (ellos y sus familias); los colocan de pechito frente a la “ley de los dos metales” de la delincuencia organizada: plata o plomo.
Seguramente que la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, ha diseñado la conformación de esos cuerpos de seguridad “metropolitanos”, no con la finalidad de resguardar el cumplimiento a los bandos de policía y buen gobierno, sino para apoyarse en la lucha que los ha rebasado, al haberse integrado al proyecto calderonista, de la llamada “guerra” contra la delincuencia organizada.
De acuerdo a la Constitución Política del Estado, a la Ley Orgánica del Municipio y a los respectivos Bandos de Policía y Buen Gobierno de los municipios de Guadalupe y Zacatecas; la función de los cuerpos de seguridad pública municipales lo es: mantener el orden público en sus demarcaciones, establecer técnicas policiacas de vigilancia y reacción para imponer el cumplimiento a la reglamentación municipal. Luego, ser auxiliar de otras fuerzas de seguridad.
Meter a la de por sí vulnerable policía municipal en la ingrata tarea del combate a la delincuencia organizada es, no solamente imprudente e innecesario; puede constituirse en un acto de irresponsabilidad al colocar al servidor público y a su familia en zona de alto riesgo. El pasamontañas usado ahora como mascarilla para evitar la identificación, de poco o de nada servirá al policía. En su terruño es obvia su identificación.
No son tiempos de improvisaciones o de experimentos policiacos. Los acontecimientos de ésta semana nos lo indican.  

*Profesor universitario




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