Tuesday 17 de January de 2017

Violan integridad de jovencitas

Dos menores relatan el abuso que sufrieron por parte de sus compañeros

     19 Aug 2012 04:00:00

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FRESNILLO.- Durante mes y medio, una estudiante tuvo que usar un collarín luego de que fuera brutalmente golpeada por una compañera, quien le provocó la desviación de dos discos del cuello y hematomas en la cabeza.
La riña entre las jovencitas, a quienes se les llamará por otros nombres para proteger su identidad, tuvo lugar en la comunidad San José de Lourdes, en la cancha de futbol, que es conocida por los adolescentes como “El ring”.
El problema comenzó el 13 de marzo de este año, cuando la víctima, una adolescente de 15 años a quien se referirá como Liz fue agredida verbalmente por una chica, a quien describen como altanera debido a su posición económica.
“Yo iba pasando por la cooperativa, y una de mis amigas se rió. Matilda y sus amigas pensaron que nos reíamos de ella, pero no era así. Después de un rato fuimos al baño y sin querer rozamos, y una de sus amigas me dijo estúpida, yo no le contesté, pero una de mis amigas sí”, relató Liz.
Al salir de la escuela, ella y sus compañeras fueron sorprendidas por las amigas de Matilda, quienes las llevaron a empujones al “ ring”. Una vez en el lugar le llamaron a la niña agresora para que fuera y pudiera golpear a su víctima.
“Iban muchos niños y niñas de la secundaria, entre todos nos hicieron círculo hasta que llegó Matilda, luego empezó a golpearme contra el suelo y debido a los golpes me desmayé; a mi amiga le desgarró la ropa para ridiculizarla ante los niños”, platicó Liz.
“Mis amigas y una señora que me ayudaron dicen que me quedé desmayada por más de media hora, incluso me dieron respiración de boca a boca para reanimarme porque luego de la pelea nos dejaron tiradas como si fuéramos perros”, dijo la estudiante.
Carmela Saucedo Mercado, madre de la víctima, luego de enterarse de la golpiza que le dieron a su hija, decidió interponer una denuncia ante el Centro de Justicia Restaurativa de la Procuraduría General del Estado, que quedó asentada en el expediente 896/C/2012.
“El día que nos peleamos, Matilda me dijo que con ella nadie se metía, yo le dije que si tenía algún problema conmigo lo arregláramos con el diálogo y no con golpes, pero me decía coyona y miedosa”, refirió Liz.
La demanda se puso en contra de otras tres niñas que se juntan con Matilda, mismas que declararon en contra de su propia amiga al aceptar que la agresión fue organizada por ella.
Saucedo Mercado explicó que fue muy difícil conseguir recursos económicos para la atención médica de su hija.
Lamentó que las autoridades educativas se deslindaron del problema, debido a que la agresión se dio afuera de las instalaciones de la escuela.
“El director le dijo a mi hija ‘si tú hubieras ganado la pelea, no hubieras hecho nada’ ”, aseguró la madre.
Los padres de Matilda no apoyaron a la familia de Liz con los gastos médicos, según dijo Carmela Saucedo.
“Debido a que mi hija le dio el perdón, ahora andan diciendo que nos dieron 50 mil pesos para reparar el daño, pero eso es mentira, ni siquiera se acercaron para hablar con nosotros”, explicó.
Comentó que sólo porque la familia de la agresora tiene buena condición económica “creen que pueden humillar a la gente pobre”.
Otro caso
Otro caso de bullying es el que recientemente se integró por medio de una queja interpuesta por Teresa, madre de Adriana, a quien llamaremos de esta manera para resguardar su personalidad.
La queja formal quedó asentada en el expediente 392 por una “presunta violación a los derechos de los menores”, con fecha del 2 de julio de este año.
En la queja, se expone la manera en que Adriana fue agredida psicológicamente desde el inicio del año escolar, según la versión proporcionada por la propia madre al personal de la CNDH.
“La mayoría de los niños manifestaron su rechazo hacia ella, la comenzaron a agredir por ser nueva en el grupo; cuando inicio en sexto grado, le hacían burla por que es delgada y alta”, explicó su madre en entrevista para Imagen.
Adriana es una niña de 12 años, de alrededor de 1.60 metros de estatura, piel morena clara, cabello castaño oscuro corto y ojos café.
La emoción de estar en una escuela nueva la entusiasmó, pues tenía la ilusión de lograr hacer nuevas amistades, pero no se imaginaba el infierno que viviría al ser la burla de sus compañeros por su estatura.
“Cuando llegué a esa escuela en un inició hice amistad con una niña ( a quien se referirá como Maribel), pero sus pláticas nunca me agradaron”, contó Adriana.
Esa decisión no le alegró mucho a Maribel, quien se sintió ofendida por su hasta entonces amiga.
Después de ese episodio los rechazos comenzaron; Maribel inició las agresiones verbales todos los días junto con un grupo de cinco niños.
“Comenzaron a decirme cosas, se burlaban de mí porque estoy alta y porque le había quitado el lugar de la más alta a otra niña del salón”, recordó Adriana.
“Sólo les decía que le iba a decir a mi mamá y me contestaban ‘ tu mamá nos la pela’. Fueron tres veces en las que me golpearon”, comentó.
La niña platicó que en una ocasión el maestro tuvo que salir y todos sus compañeros hicieron un juego que consiste en pegarle al niño que hable.
Un chico comenzó a hacer unos ruidos, pero “todos se pararon y me agarraron a sapes. Me jalaban los cabellos y hasta se llevaban mechones de pelo”, confesó Adriana.
La menor fue agredida una vez más por sus compañeros, al grado de tener que faltar algunos días a la escuela.
Su madre se enteró de una agresión ocho días después, cuando llevó a su hija a que le tomaran unas radiografías.
“Mi mamá no se quedó tranquila y fue a reclamarle al maestro el hecho, pero el profe sólo le dijo que cómo se le ocurría haber ido a reclamar después de que habían pasado ya varios días”, platicó la niña.
El docente consideró normal el rechazo de los alumnos hacia Adriana porque no había estado con ellos desde el primer grado.
Pasaron algunos días, hasta el 4 de julio, cuando la estudiante y su prima fueron atacadas por sus compañeras durante un paseo.
A pesar de ver el problema, el maestro no se metió para evitar las agresiones por parte de los menores.
En el paseo también iba la profesora de quinto año, quien sí se metió a regañar a las niñas agresoras.
Al llegar a la escuela, el grupo de alumnas no se quedó conforme y decidió atacar a Adriana y su prima al salir de clases.
“Yo tenía mucho miedo porque eran como 13 niñas. Del miedo que teníamos mi prima y yo paramos a una señora que iba en un coche, le pedimos que nos llevara y ella aceptó llevarnos. La señora fue testigo porque vio cuando todas las niñas fueron saliendo y me gritaban cosas”, dijo la menor.
Desde ese día, reconoció que le dio más miedo regresar a la escuela. Le contó a su madre lo sucedido, así que esta decidió hablar con el docente.
“El maestro me dijo, es mejor que ya no vengas para que ni molestes ni te molesten y se comprometió a entregarme mi certificado sin afectar mis calificaciones por las faltas. Desde ese día ya no regresé a la escuela hasta el día de la entrega de papeles”, dijo Adriana.
Pocas denuncias
El año pasado, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) concluyó en este estado una queja relacionada con bullying, la cual fue calificada en la voz de violación a los derechos de los menores a proteger su identidad.
En lo que va del 2012 han recibido cuatro quejas, de las cuales tres son de la zona conurbana de Zacatecas y una de ellas es la que fue interpuesta por la madre de Adriana en Fresnillo, la cual concluirá hasta el mes de noviembre.
El bulliyng es un fenómeno difícil de identificar, reconoció Adriana Díaz Santa Cruz, visitadora adjunta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).




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