Tuesday 24 de January de 2017

Vive para ayudar al prójimo

Gabriela Sarahí Uribe Luna

     18 Sep 2011 04:00:00

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  • Gabriela tiene 24 años y obtuvo el Premio Estatal de la Juventud en la trayectoria al Mérito Migrante. Gabriela tiene 24 años y obtuvo el Premio Estatal de la Juventud en la trayectoria al Mérito Migrante.
  • Gabriela tiene 24 años y obtuvo el Premio Estatal de la Juventud en la trayectoria al Mérito Migrante. Gabriela tiene 24 años y obtuvo el Premio Estatal de la Juventud en la trayectoria al Mérito Migrante.
  • La joven radica en Los Ángeles, California. La joven radica en Los Ángeles, California.
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“Para hacer algo tienes que quererlo con el corazón y sobre todo, tener fe para que todo salga bien”, dice Gabriela Sarahí Uribe Luna.
Ese es el lema de la joven que en agosto recibió uno de los reconocimientos del Premio Estatal de la Juventud, dentro de la trayectoria al Mérito Migrante.
Gabriela, zacatecana radicada en Los Ángeles, California, desde hace 19 años, considera que los jóvenes deberían interesarse más por el prójimo.
Desea que muchos fueran los que quisieran hacer algo por los demás sin buscar el interés propio.
Como las muchachas de su edad, le gusta divertirse, pasear y tener miles de proyectos, pero por convicción propia ha tenido la satisfacción de poder ayudar a la gente sin recibir nada a cambio.
“Hay un Dios que todo lo ve, así que no importa si lo ven los demás”, dice la joven nacida en Sombrerete, a quien sus padres llevaron muy pequeña a Estados Unidos.
Gabriela es hija de madre zacatecana, María del Carmen Luna Cuevas, y de padre de orígen colombiano, Ignacio Uribe Torres.
Mediante grupos de jóvenes, la sombreretense se ha dedicado desde hace dos años a hacer el bien para la gente que necesita de su ayuda.
Llegó a la Federación de Clubes del Sur de California y se convirtió en la presidenta del Club de Jóvenes, y su principal reto es atraer a más muchachos para que presten sus servicios a esta organización, considerada la madre de todas las federaciones de migrantes existentes en Estados Unidos.
De 24 años, Gabriela dice sentirse orgullosa de sus raíces y por eso, aunque tiene varios años viviendo en Los Ángeles no olvida su tierra y busca motivos y formas de ayudar a su gente.
Alegre y entusiasta, la joven explica que su labor actual consiste en recaudar fondos para hacer donaciones al asilo de ancianos La Divina Providencia, ubicado en Guadalupe.
A los abuelos los conoció el año pasado, cuando visitó Zacatecas mediante el viaje cultural que se les ofrece cada año a las reinas de los clubes y los viejitos, dice, le movieron el corazón.
Antes de eso ya trabajaba para formarse una trayectoria entre organizaciones de beneficencia, colaborando con Latinos con Corazón, que es un grupo de más de 80 jóvenes que en su mayoría se dedica a la música, el arte y el diseño.
Juntos organizan un evento anual desde el que han reunido fondos para apoyar a dos instituciones.
Una es de El Salvador, país al que le donaron 14 mil dólares el primer año y con el que siguen trabajando con la intención de construir una escuela para niños de escasos recursos.
Otro beneficiado es el Instituto de Mujeres Maltratadas, de Guadalajara, Jalisco, al que han ayudado para dar atención a mujeres que por violencia han sufrido graves daños como la desfiguración del rostro.
El apoyo que ha logrado es que médicos especialistas ofrezcan sus servicios gratuitos para realizar las cirugías que requieran esas mujeres victimizadas.
La sombreretense comentó que varios integrantes de Latinos con Corazón forman parte de bandas de rock, son DJ o bien tienen grupos de danza. Todos se unen cuando hay que organizar el evento anual, de acuerdo a la petición que tengan en puerta.
Uno de los más importantes en el que colaboran es para recaudar fondos para el hospital de niños con cáncer, St Jude Face Foward Institute, al que acuden grandes personalidades como artistas y cantantes famosos. Mnecionó por ejemplo a María Conchita Alonso y el grupo RBD.
Para acceder a ese espectáculo el boleto llega a costar hasta mil dólares.
Gabriela se encarga del diseño de interiores y modas con flores, oficio que ha aprendido de su familia y del negocio que juntos han consolidado en más de 25 años.
La calidad de su trabajo ha sido el pase para participar en la organización de los premios Grammy y la boda de Jenny Rivera.

Sueños
Hace más de seis meses Gabriela se graduó de la carrera en criminología y aspira a obtener una plaza de trabajo en la policía del condado de Los Ángeles, donde radica.
Quiere ocupar el cargo de detective de homicidios.
También busca ser miembro del hospital de niños con cáncer y está viendo si cumple los requisitos para ingresar como colaboradora porque es también uno de sus sueños.
No conforme con lo que logró, ingresó nuevamente a la escuela, pero esta vez a estudiar diseño de interiores y modas para consolidar lo que ha aprendido junto con su familia.

El sello familiar
A los 9 años sus padres trajeron a la joven de vuelta a Zacatecas y permaneció hasta que cumplió 14 años, edad en la que regresó a la Unión Americana, donde ya obtuvo la ciudadana.
Ingresó a la Federación de Clubes del Sur de California por invitación de una de sus mejores amigas.
Compitió en el concurso de belleza con motivo de los festejos del Día del Zacatecano y logró coronarse como Señorita Simpatía, aunque cree que participar en concursos de belleza no es lo suyo.
De su relación con sus padres, Gabriela dice que es muy armónica, pero uno de sus pilares fundamentales es su papá, a quien ama entrañablemente, pues además de ser muy amoroso, es de las personas que se quita la comida de la boca para dársela a alguien más.
Es quien, resalta, le ha enseñado a ser leal, honesta, tanto como persona como en lo material, “es un gran ejemplo, es el mejor, es demasiado para mí”.
Por otro lado, el amor que le nació por los ancianos tiene que ver con una de las labores que su madre realizó mientras permaneció en Sombrerete.
Era la encargada del club de la tercera edad llamado Corazón de Oro, así que desde chiquita, asegura, aprendió a querer a los viejitos.
Su satisfacción personal es poder ayudar a la gente, pero también lograr que más jóvenes, en este caso los afiliados a la Federación de Clubes del Sur de California, crezcan en número y se unan a esa causa.
Ser diseñadora de modas e interiores es algo que le encanta y eligió estudiar esa carrera porque con ella puede crear y ayudar; la carrera de criminología tiene que ver con la aplicación de la justicia, “me gustan las dos cosas, eso hacer lo que me gusta”.




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