Tuesday 17 de January de 2017

Volver a trascender

     24 Apr 2013 04:00:00

A- A A+

Compartir:

Reflexionar en lo que sucede en nuestro entorno, nos ayuda a comprender lo que estamos viviendo y, también, a tomar decisiones. En cada ser humano existe un corazón inquieto que no se conforma con nada, ni con los logros ya obtenidos, ni con las situaciones que se viven de hecho. Cuando se obtiene algo que se ha buscado con afán, el gozo de lo logrado sólo es un punto de salida para nuevas aspiraciones; pero también cuando se viven situaciones desagradables tanto en el ámbito personal como en el social, incluso a nivel global, los sentimientos de desagrado, frustración y malestar nos empujan a buscar algo nuevo, a no querer conformarnos con lo que estamos viviendo aquí y ahora; o bien, nos quitan el ánimo de seguir luchando por algo mejor, y nos entregamos a una vida llena de amargas frustraciones.
Analistas de la religión afirman que el haber eliminado la fe de nuestras vidas ha traído consecuencias negativas en la actualidad. En efecto, la Ilustración provocó una intensificación de la crítica a la religión y los sistemas ateos que se impusieron en el siglo pasado eclipsaron la presencia de Dios en la vida de muchas generaciones.
El secularismo ha provocado igualmente un proceso de desacralización de ciertas realidades que antes estaban empapadas de un fuerte sentido religioso, como, por ejemplo, el nacimiento y la muerte, las fiestas y las tradiciones, y en su lugar ha puesto, como dijo Protágoras, (siglo 5 ac) al hombre como medida de todas las cosas, pero en una dimensión totalmente horizontal, sin referencia alguna a lo trascendente.
Hace algunas décadas, el apogeo del materialismo ateo provocó una actitud reflexiva, pues en un mundo dividido en idealistas y materialistas, había que justificar la propia postura; y, aunque para negarlo, se planteaba con cierta seriedad filosófica la pregunta sobre Dios. En cambio, el ateísmo actual se presenta como algo más difícil de enfrentar, porque no es que se niegue a Dios, ni su existencia, ni sus atributos, simplemente la pregunta sobre él ha dejado de tener importancia; mucha gente se ha acostumbrado a vivir como si Dios no existiera, lo religioso para ellos carece de relevancia alguna.
Evidentemente esta actitud occidental contraria a lo religioso ha traído sus consecuencias. El hombre, separado de Dios, se reduce a una sola dimensión, la horizontal, que es una de las causas fundamentales de los totalitarismos, con sus trágicos efectos. Ofuscando la referencia a Dios, se ha oscurecido el horizonte ético dando lugar a un relativismo donde todo es válido según la verdad de cada quien, trayendo como efecto una confusión en las conciencias.
Aspirar regresar a un pasado que se añora es ingenuo, pero reflexionar en lo que vivimos hoy y sus consecuencias en la vida personal y comunitaria, nos lleva a preguntarnos si el vacío que hemos dejado en nuestra vida al abandonar a Dios es la causa de nuestros males. Volver los ojos a lo trascendente es quizás una opción para un futuro mejor.

*padrefelix98@hotmail.com




Lo más leído
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.62
Venta 22.12
€uro
Compra 22.99
Venta 23.49

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad