Sunday 22 de January de 2017

¿Votar por apodos?

     16 May 2012 04:00:00

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Los sobrenombres, apodos, motes, alias o seudónimos, son nombres calificativos con que se distingue especialmente a una persona; ya sea por una cualidad, condición, o tomado de sus particularidades corporales o de alguna otra circunstancia; se han utilizado en todas las sociedades humanas, tienen carácter universal. Pueden ser Apócopes del nombre: Tere, Rober, Leo; Hipocorísticos, derivados del nombre: Checo, Meño; Aféresis del nombre: mundo, fonso, fredo, berto, jandro. El parecido de la persona a un animal o por el trabajo o las costumbres.
Este año, en la elección federal, en siete casos, las boletas electorales contendrán, además de los nombres y apellidos de los respectivos candidatos o candidatas, sus sobrenombres o apodos; por el PRI, Jesús Epifanio Salido Pavlovich, candidato a diputado federal por Sonora, aparecerá como Pano Salido; en tanto María del Socorro García Quiroz, candidata a diputada por Querétaro, lo hará como María del Socorro Coco García; por la coalición Compromiso por México el candidato a diputado federal por Chiapas, Oswaldo Williams Ochoa Gallegos figurará en la boleta como Willy Ochoa; y Francisco Alberto Zepeda González, aspirante a diputado por Colima, será Pico Zepeda; por la coalición Movimiento Progresista el candidato a diputado Luis Ángel Xariel Espinosa Cházaro será en las boletas Luis Cházaro; y Emilio Félix Sacre Lara, candidato a diputado federal, pidió que se le cambiara un apellido y aparecer como Emilio Félix Sacre Luna; finalmente, Cuauhtémoc David Delgado Galindo, candidato a diputado federal del PAN por Sonora, se identificará como El Temo Galindo, con lo que podemos concluir que esta situación no es excluyente de afiliación partidista o ideología política. Se trata pues, de competir tal y como la ciudadanía los identifica.
La inusual petición de los candidatos y candidata de aparecer con sobrenombres fue aprobada y avalada por el Consejo General del IFE; el Partido Nueva Alianza impugnó esta decisión, con el argumento de que se violentan los principios de legalidad y seguridad jurídica; lo anterior, porque considera que la autoridad electoral federal carece de facultades para realizar modificaciones a los nombres de los candidatos y candidatas que habrán de aparecer en las boletas; que se vulnera el principio de certeza, ya que el nombre es un atributo de la persona que le permite distinguirse de otras.
El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, su Sala Superior, al resolver el expediente SUP-RAP-0188-2012 relativo a la impugnación, revocó en parte la determinación del IFE que permitía que en la boleta sólo apareciera el sobrenombre, ordenó la inclusión del nombre completo, para cumplir con las disposiciones legales. Se deberá analizar cada caso individual, ya que la apertura no puede ser ilimitada, no sería posible aceptar alusiones a una religión o a criterios raciales.
Resulta fundamental desentrañar el fondo de esta decisión. Se trata, una vez más, de cumplir con la reforma constitucional de junio de 2011 que ha reconocido los derechos fundamentales de los mexicanos y mexicanas, aún los contenidos en los tratados internacionales, y la obligación de las autoridades de hacer una interpretación pro personae de tales derechos. Por ello, al resolver se ha señalado que no existe prohibición o restricción para el ciudadano o ciudadana para la utilización de su apodo, que se debe ejercer plenamente el derecho a ser votada, tomando en consideración la forma en cómo el electorado conoce a la persona; que no existe afectación a los principios que rigen la materia electoral; y advirtió que cada solicitud se debe analizar de manera particular, ya que la apertura en este sentido no puede ser ilimitada. Se trata pues, en pocas palabras, de aceptar que una persona puede ser ampliamente conocida por su apodo y que tal vez su nombre de pila resulte vacío en su contexto social.
Imagínese la diferencia: no sería lo mismo votar por Javier Hernández Balcázar,  que por Javier El Chicharito Hernández; no sería lo mismo ver en la boleta a Pedro Aguayo Damián, que a Pedro El Perro Aguayo.  No sería lo mismo votar por Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, que por Pablo Neruda.
La universalidad de los apodos y su pervivencia en la sociedad mexicana, son producto de su uso cotidiano como identificadores y resultado de un nexo cultural derivado de la convivencia social. El uso de sobrenombres, puede ser un elemento que contribuye a identificar a las personas plenamente y les permiten ser seleccionadas a ocupar un cargo de elección popular. Alrededor del planeta, en países como Argentina, Brasil, Panamá, pueden incluirse elementos adicionales como sobrenombre o fotografía de la persona candidata.
En las sociedades contemporáneas que aspiran a ser democráticas, se deben encontrar las modalidades necesaria para mejorar el interés y percepción que la ciudadanía tiene sobre la política, y se debe proteger de manera ampliada el derecho de votar y ser votado.

*Doctora en Derecho y consejera
presidenta del IEEZ
soto@itesm.es




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