Monday 23 de January de 2017

¿Y después qué?

     20 Jun 2012 04:00:00

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Suele acusarse de todos los males que sufre el país primeramente a su Presidente, a diputados y senadores, a pésimos funcionarios; a los medios de comunicación afines a los poderosos, ya del sector político o económico, y en general, a quienes dan rumbo a la nación. Sin embargo, pocas veces los ciudadanos se responsabilizan de las calamidades que agobian a todos.
Cierto, son otros quienes con sus decisiones erróneas llevaron al país a la situación actual, sin que el mexicano común haya hecho algo para frenar la insana gula de poder y riqueza de quienes están dedicados permanentemente a fortalecer sus apetitos personales y de grupo, sin importarles los daños causados a la nación.
Ahora, por primera vez en muchos años, llegan en manos de la juventud las posibilidades del cambio verdadero que urge.
Yo Soy 132, un movimiento en general apartidista, acosado por intentos de conducirlo hacia una u otra tendencia electoral es, incluso con su escasa edad, un movimiento destinado a ser el parteaguas de la vida política nacional.
Con sus jóvenes en proceso de multiplicación en toda la República, el aire fresco de su generosidad se ha expandido con asombrosa rapidez, a pesar de no contar siempre con el consentimiento de medios de comunicación masiva que, apoltronados en la seguridad que les da un sistema inmensamente benéfico sólo para ellos, son reacios a cualquier cambio que pueda modificar desde abajo la estructura que los sostiene en el pináculo del poder y son a la vez mayoritarios detentadores de la riqueza nacional.
Como toda acción que pretenda modificar el actual estado, fuerzas conservadoras buscan marcar al activismo juvenil una línea partidista a la que aún es ajeno y deberá mantenerse así.
Hasta dónde podrá llegar el Yo Soy 132 sin la filtración de los partidos es impredecible, como también lo es su permanencia en el activismo social y político, no obstante que su surgimiento es una fuente de esperanzas.
Sin duda la actual efervescencia influirá en alto grado en las elecciones próximas, pero toda esa juventud entrada en acción deberá trascender más allá del 1 de julio, porque su advenimiento podría ser el motor de un aparato social que requiere accionarse para hacer de la democracia una forma de vida de los mexicanos.
Para ser ciudadanos no basta con depositar boletas electorales en las urnas. Ese acto, sin mayor compromiso ni consecuencia, es lo que mantiene a México lejos de la verdadera democracia.
Hoy la apuesta de la sociedad debe encaminarse a vigilar todos los actos de gobierno en todas sus instancias. Cualquiera sea el partido ganador, el Yo Soy 132 podría liderar una etapa en la que la sociedad exija rendición de cuentas, claridad en todos los actos gubernamentales, legalidad, y emprendiera una dura batalla anticorrupción en todos los niveles.
 

*Periodista
ricgomm@hotmail.com




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