Friday 20 de January de 2017

¿Y las promesas de campaña?

Luz y Fuerza del Centro dejó de estar al servicio de la ciudadanía y se convirtió en uno más de esos poderes fácticos que beneficiaban a unos cuantos

     4 May 2011 04:00:00

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El dedo flamígero de López Obrador apuntaba hacia el cielo, hacia la multitud que lo escuchaba, hacia Alejandro Encinas, hacia arriba, y con voz estentórea anunciaba que aquél cuando fuese gobernador del estado de México, recontrataría a trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro para dar servicio en el estado de México y, cuando él (AMLO) llegase a la Presidencia de la República en el 2012, reabriría esta empresa y recontrataría a los trabajadores despedidos.

Así lo vimos y oímos por la televisión
López Obrador aprovechando las elecciones ya cercanas del estado de México, parta hacer promesas y conquistar adeptos a su causa. López Obrador hablando en nombre de Alejandro Encinas como si éste fuera un Juanito más que debe acatar sus instrucciones. López Obrador enviando un claro mensaje: Yo seré candidato a la presidencia en el 2012, le pese a quien le pese.
¿Pero se habrá dado cuenta de lo que significa su promesa?
Mientras esto sucedía, algunos de los extrabajadores de seta empresa -en liquidación-, comandados e incitados por su líder Martín Esparza, hacían desmanes en el centro de la Ciudad de México -recordemos que hasta fueron demandados por incendiar automóviles y golpear periodistas- además que agredían a los mismos trabajadores de la CFE e impedían el tránsito de los ciudadanos y de acuerdo con las evidencias mostradas más tarde en la televisión, parecieran haber cometido actos de sabotaje en contra de las instalaciones que abastecen de energía a nuestra ciudad .
Unos cuantos detenidos recordemos, intentaron justificar en esa ocasión la pasividad de la policía de la fuerza  pública al mando del secretario de Seguridad Pública del gobierno del Distrito Federal, Manuel Mondragón y del mismo jefe de gobierno del Distrito Federal Marcelo Ebrard.
Luz y Fuerza del Centro dejó de estar al servicio de la ciudadanía y se convirtió en uno más de esos poderes  fácticos que beneficiaban a unos cuantos, en detrimento de la inmensa mayoría de los mexicanos, quienes pagamos los inaceptables costos de su ineficiencia y el precio de un contubernio entre un sindicato abusivo hasta el extremo.
Las cifras de 2008, que son representativas de lo que sucedía en años anteriores, muestran lo que esa compañía nos costaba a todos los mexicanos: Subsidios otorgados por el Estado en ese año (con cargo a los ciudadanos) por 42 millones de pesos ; pérdida anual después del subsidio, 18 mil millones de pesos; patrimonio negativo (lo que implica su quiebra técnica) por 8 mil 900 millones.
Pasivo laboral de poco más de 100 mil millones; su ingreso anual fue de 56 mil 791 millones, más los costos de explotación ascendieron a 107 mil 25 millones; pérdidas por robo de luz, 32.63%; número de trabajadores: 44 mil 500 y de jubilados por cada dos trabajadores en activo.
 Muchos de los pasivos laborales de los términos de las jubilaciones de los trabajadores, una mujer que empezaba a trabajar a los 18 años, podía jubilarse a los 43 y de ahí en adelante ella gozaría de su salario como si fuese trabajadora en activo. ¿Cómo compara esto, por ejemplo, con las jubilaciones que disfrutamos quienes cotizamos en el Seguro Social?
Procede una reflexión: ¿Cuántos trabajadores tuvo que contratar la CFE par atender la carga adicional derivada de la liquidación de Luz y Fuerza? Unos cuantos. Entonces, ¿Por qué los contribuyentes teníamos que pagar esa enorme fuerza de trabajo con condiciones de privilegio, sí como la insultante ineficiencia y corrupción de una compañía que supuestamente pertenecía a todos los mexicanos?
Si una empresa privada es ineficiente, paga sus errores con el cierre de operaciones; para ejemplo basta con el caso de Mexicana de Aviación. Pero si una empresa pública es ineficiente y corrupta, los costos los absorbemos  los contribuyentes. ¡Basta! Los ciudadanos tenemos derechos a reclamar.
¡Basta de complacencias indebidas!, basta de laxitud en la aplicación de la ley por parte del jefe de Gobierno del Distrito Federal. Basta de atender intereses minoritarios difíciles de explicar que perjudican los intereses de toda la población, pero particularmente los de la Ciudad de México, cuyos habitantes se han vuelto rehenes de un líder sindical. Nuestros dirigentes políticos están obligados a proteger el bien común ante todo.
REFLEXION: López Obrador ofreció que si llegase a ocupar la presidencia de la República, abriría de nuevo la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.¿A qué intereses responde?  

*Periodista




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