Tuesday 24 de January de 2017

Y, sobre Vidal...

Los días del B-100

     18 Jan 2011 22:47:50

A- A A+

Compartir:

El lunes 2 de enero de 1911, el profesor Salvador Vidal García fue designado director de la escuela primaria de niños de la villa de Monte Escobedo.
El suyo es el primer nombramiento (de cuatro) que la Dirección de Instrucción Primaria del Estado redactó el primer día laboral del año. El nuevo empleo le permite dejar la ayudantía que ha desempeñado en las escuelas de la villa de Guadalupe y de la ciudad de Zacatecas.
Esta referencia, sin duda, da cuenta del profesor Salvador Vidal como un activo en las redes burocráticas de la entidad.
Entonces Vidal García tiene 28 años y hace un lustro que egresó de la Escuela Normal. En esa institución contó con una pensión que le autorizó el gobernador Genaro G. García (quien es reputado como un político conservador, por sus ostentosas manifestaciones públicas de católico. Agreguemos que es un hombre flaco y muy rico).
Acerca del destino laboral, va una minuciosidad ociosa: el recorrido que el profesor Vidal hará, de Zacatecas a la villa de Monte Escobedo, es parte del camino que realizó para asentarse en la capital del estado. Lo hizo una década atrás. Él nació en la comunidad de Arroyo Seco, de la municipalidad de Tepetongo; y estudió en Susticacán y Jerez.
Por cierto, en los días posteriores a su nombramiento, esos pueblos serán parte del primigenio escenario de la revuelta maderista en la región.
Sé que no es una novedad si refiero al profesor Salvador Vidal como un integrante de las sociabilidades de lectura y escritura literarias que dinamizaban la cultura letrada en Zacatecas.
Lo era como Lauro Gutiérrez Caloca, Raúl González Ferniza y José E. Pedrosa.
En las reuniones presentaba piezas poéticas con un lenguaje que rondan entre la luz iniciática de la Ilustración y el lenguaje del Romanticismo. Un ejemplo evidente es “Plegaria”, poema de agosto de 1908.
Ahí dice:
Entré al templo y el órgano vibraba
desgranando sus notas majestuosas,
la luz en los cristales se quebraba
besando los jarrones y las rosas (...)
En la bóveda el eco resonaba
de truenos, de cohetes y de sones,
quise orar y mi espíritu nadaba
en un mar de variadas impresiones (...)
Cuando el sol en ocaso se ponía (...)
Apareció la luna en el oriente,
estrellas mil brillaron en la altura,
y en lenguaje sublime, omnipotente
habláronme de Dios en su hermosura.
Y en mi espíritu entonces confundido
al ver del Universo la grandeza,
lleno de amor y de respeto ungido,
elevo una plegaria con pureza...
*Historiador y profesor universitario




Lo más leído
Adolescente embarazada resulta herida en Cancún
México se levanta de la mesa si nos quieren hacer pagar el muro: SE
Reconocen incremento de homicidios en Guadalupe
Habrá matrimonios colectivos en Zacatecas
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.29
Venta 21.79
€uro
Compra 22.87
Venta 23.37

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad