Sunday 22 de January de 2017

Zacatecas, ¿Atenas o Esparta?

     25 Apr 2012 04:00:00

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"Cuando Atenea descubrió lo que pasó en su templo decidió castigar a Medusa. La transformó en despiadado monstruo de manos metálicas, colmillos afilados y cabellera de serpientes venenosas vivas y si miraban directamente a alguien a los ojos, al momento le dejaban petrificado”. 

A las ciudades cultas se les concede el título de Atenas en honor a la diosa Atenea que, según la mitología fue una de las 12 diosas del Olimpo y por la que la capital de la Grecia lleva ese nombre, aunque de aquella ciudad histórica sólo quedan las formidables ruinas de la “Acrópolis”, su templo más imponente y heráldico: el Partenón, logotipo de la UNESCO, promesa de la inmortalidad cultural (con independencia de lo útil o inútil que sea en los hechos el organismo internacional).
Y ¿ha sido Zacatecas una Atenas? Sin duda. Por ello le llamaron la “Civilizadora del Norte”, de ella partieron las expediciones de los frailes predicadores de la evangelización hacia todas las direcciones del ignoto norte durante los siglos 17 y 18. La indescriptible belleza de la fachada principal de la Catedral y la que tuvo San Agustín (además de las torres derruidas e interiores raspados por los liberales, por ordenes del primitivo General Jesús González Ortega durante la “Reforma”) indican claramente que el esplendor de la urbe rosada -hacia el siglo 18- fue anuncio al mundo de un estallido artístico que hizo coincidir en el sitio a los mejores alarifes de la época, uno de ellos Felipe de Ureña, el mismo que esculpiera las fachadas de la hermosa parroquia de Santa Prisca en Taxco, Guerrero.
Otro dato del ateneo, en 1668 nació aquí el primer periodista de América Don Juan Ignacio María de Castorena, quien en 1720 fundó la “Gaceta de México” y el año siguiente el “Colegio de los Mil Ángeles”, dedicado a la educación femenina, que para esa época fue una cuestión inusitada y de avanzada, cuyas ruinas se iniciaron a reconstruir hace casi diez años y permanecen inconclusas ubicadas en el Jardín de Independencia; obra interrumpida que parece será un hotel que urge se culmine, para ese u otro fin. De los claros de los balcones, se ve el gris de la mezcla con que fue renovado y así se ha quedado. Es una pena que el dueño no quiera o no pueda terminar esa empresa pero se debe arreglar por bien de la ciudad.
Las pocas Atenas que existen en el mundo han tenido que padecer a una legión de destructores oficiales y oficiosos, ejércitos vandálicos de arquitectos gubernativos, alcaldes ineptos, gobernantes angostos de criterio o mercenarios por ambiciosos y esas ciudades a la vez fueron víctimas de hordas de hoteleros y empresarios (los barbaros de nuestro tiempo).
En todas esas ciudades notables hay o hubo medusas. Los criminales de los monumentos históricos de Zacatecas se cobijaron recientemente bajo las faldas de una medusa que habla con voz pausada, suave, casi afelpada, pero que en realidad es voluntariosa, mustia y peligrosa (con los monumentos históricos). ¿La juzgará la historia?
En una de esas, acaba la pobre Zacatecas llevando en ancas o en la espalda el nombre de la señora esa, como si fuera la marca de la casa.
Como a otras ciudades les colgaron el título de un político, pobre Jerez que lo era a secas y terminó llevando el nombre del prócer Francisco García Salinas, en vez del de un poeta o un músico, es Jerez de Zacatecas y si insisten en la referencia convengo en asociarla al nombre de uno de sus hijos inmortales por su legado artístico, acaso el más grande: Ramón López Velarde.
Eso de dar a las ciudades por nombre complementario el de sus gobernantes es penoso y equivale a que en la frente, esos poblados portaran con candor la cicatriz que les hizo su verdugo, al que luego les une de por vida el síndrome de Estocolmo. Sería el colmo que a Zacatecas por la violencia desatada justamente hace un lustro y tras la fuga masiva de los prisioneros de Cieneguillas, le pongan algún sobrenombre. Si ya le dicen “zacazetas”, con la inseguridad agravada por los policías de Guadalupe que -dicen- andan metidos en el fango de los señoríos del narco, más que una Atenas Zacatecas podría ser una “Esparta”… Y que curioso, revisando la mitología, Atenas fue una diosa ambivalente por eso también llegó a ser la “protectora” de Esparta, eso traído a nuestra era, es como si alguien famosa por comunista se vuelve opulenta y “devota” contradictoria …O ¿es acaso el destino? El padre de una de las medusas contemporáneas fue un admirable gobernador de esta tierra, en un tiempo de verdad apretado y sin recursos públicos, ni créditos multimillonarios, que curiosamente llamábase: Espartaco; a la capital podría ocurrir que con el tiempo le llamen: “Espartaca”.


fjacuqa@hotmail.com  
Twitter: @f_javier_acuna




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