Thursday 19 de January de 2017

Zacatecas: inercias a la enajenación

     11 Apr 2012 04:00:00

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Zacatecas ofrece a propios y a extraños su mejor temperatura y luminosidad naturales durante finales de marzo y todo abril, justamente en los días del festival cultural integrado desde hace 26 años en la pausa vacacional de la Semana Santa y extensivo a la de Pascua.

La trama es rentable desde el enfoque turístico y así regresa esa sensación antigua de la semana mayor época en que el almanaque se ajustaba esencialmente a vivir la tradición religiosa y sus delicias gastronómicas, celebraciones exclusivamente domésticas o caseras, entonces no había turismo formal ni políticas públicas para tal asignatura.


La eclosión independentista de 1810 a 1824 trajo una firme intención de los liberales federalistas  (facción triunfadora sobre los conservadores centralistas)  borrar las huellas de España y en el afán de abrirnos al mundo anglosajón para, precisamente, hacer ajena a la infante nación de sí misma, porque detestaban las raíces de aquello que durante tres siglos se formó, no podía ser cromosomáticamente distinto de quien lo engendró.


En el afán de romper con lo nuestro para abrirnos a lo exterior las condiciones de la enajenación (hacernos ajenos de sí mismos por complejo de ser inferior) culminó con el sometimiento a otro imperio, más cercano y más ambicioso que el primero y del que pende a la fecha aquella consigna que citaba Ramón López Velarde el poeta coterráneo: “Mejor será no regresar al pueblo (si aquello ocurriera, se enfrentaría el hijo prófugo) a la luz de petróleo de una mecha… su esperanza desecha”.   


El segundo “descubrimiento” de América, con mayor precisión:  de la America mestiza y autóctona (del Río Bravo y hasta el cono sur) ocurrió durante el Silo 19, tras la emancipación del coloniaje y se debe a los viajeros insignes que como Humboldt, o Egerton propagaron por el mundo de entonces las noticias de sus hallazgos, refirieron precisamente las virtudes de esas ciudades y villas en las que floreció desde el Siglo 16, un gótico tardío y un pujante renacentismo y especialmente el estallido proverbial del “barroco amerindio”, la aceptilación de los elementos ornamentales europeos de los siglos 17 y 18  reinterpretados con el toque nativo hijo a la vez de las visiones precortesianas.


En esa amalgama de fundamentos y sensibilidades se fundieron las formas y  los colores del México deslumbrante que subyugó a los extranjeros ilustrados y que se fraguó  un compendio de emociones petrificadas, creaciones moldeadas en barro y estuco señas de identidad de un código arquitectónico de originalidad y gran belleza que apenas la UNESCO en la última década del siglo 20 ha ido reconociendo al tiempo en que incorpora nuevos sitios (como Lagos de Moreno Jalisco, perteneciente al trazo del Camino Real de Tierra Adentro); empero, lo sentimos y lamentamos profundamente, va descuidando los anteriormente proclamados porque  no basta declarar los lugares, hay que regenerar sus contextos artísticos dotados de un valor universal y salvarlos de las amenazas que siempre se esconden como el ladrón bajo la cama…


Paradójicamente la actividad turística opera bajo el esquema de matar a la gallina de los huevos de oro; semejante a lo que pasa con las playas contaminadas en las que el drenaje público desemboca en la mar  y los hoteles de la costera expulsan sus excrecencias a los pies de los mismos visitantes, acontece que, en algunos sitios como en Zacatecas, el paisaje urbano se degrada en buena parte, por la indolencia de gobernantes y hoteleros. Increíble. Presumiblemente, los visitantes traen recursos que dejan por los servicios que consumen y aprovechan y eso regenera la economía local, empero también ocurre como en otras eras que a los puertos no sólo arribaban las embarcaciones comerciales sino los temibles corsarios y piratas que arrasaban el puerto, lo saqueaban y quemaban.


Así parece que ocurre en la ciudad de Zacatecas, es indiscutible que la edición 26 del festival es y ha sido en lo que al programa y al elenco de los artistas se refiere: formidable, empero el marco de la ciudad histórica, es preocupante.


La percepción general de los de adentro acostumbrados a la apreciación superficial de los detalles y los de fuera -visitantes-  estupefactos por el descubrimiento de una joya en medio del semidesierto genera un conformismo absurdo y por tanto dañino, porque lentamente, sin el menor signo de irritación, el paisaje de la urbe relicario se desgarra hasta llegar un día- que acaso no sea tan lejano- en el que en metáfora, en una Zacatecas suerte de Petra (Jordania) amanezca una ciudad devastada como Homs (Siria), para irnos más cerca, con todo respeto a los de la Laguna, en esa misma dirección comparativa y metafórica de grandes contrastes, Zacatecas se mueve vigorosamente a tornarse en una réplica de Torreón.

fjacuqa@hotmail.com
Twitter: @f_javier_acuna




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