Monday 23 de January de 2017

Zacatecas marcó su vida

El arzobispo de San Luis Potosí pide a Dios no olvidar lo que aprendió en el estado

     9 May 2012 03:20:00

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  • El clérigo dedica sus oraciones a las familias zacatecanas. El clérigo dedica sus oraciones a las familias zacatecanas.
  • Carlos Cabrero regresará a su tierra natal. Carlos Cabrero regresará a su tierra natal.
  • Monseñor fue obispo del estado más de tres años. Monseñor fue obispo del estado más de tres años.
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Sorpresa fue la primera reacción de Carlos Cabrero Romero al ser notificado el 3 de abril sobre su nuevo nombramiento como arzobispo de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, quien hasta ese día se desempeñó como obispo de Zacatecas.
“Yo estaba muy metido aquí”, dice en exclusiva para Imagen.
Y cómo no, si llegó a un estado que atraviesa por la peor sequía de los últimos 70 años y unos niveles se inseguridad que jamás había padecido la población, amen de la migración, esa sí, ya muy característica de la entidad.
Con la experiencia fresca, habla de lo que vio y vivió en las comunidades zacatecanas: falta de agua, pobreza y gente asolada por la delincuencia organizada.
De los cañones de Jalpa y Juchipila hasta la sierra de Valparaíso, de Fresnillo hasta Concepción del Oro, de Pinos hasta Ojocaliente, y así Cabrero Romero traza con el brazo extendido los lugares que recorrió.
“Tierra de contrastes”, concluye, pero con una realidad igual de cruda y dolorosa en todos esos sitios.
Familias desesperadas por el secuestro del padre, el hermano, la hermana, que dieron testimonio al sacerdote de fe y esperanza, pues siempre confiaron en Dios para que sus seres queridos estuvieran bien y pudieran regresar.
“Así como hablo de lo negativo, yo vi lo positivo que es lo más edificante, por eso digo que Zacatecas en sus hombres y en sus mujeres es sumamente valioso; es un pueblo que está de pie, que no se ha doblegado”, destaca.
Aunque es escrupuloso en las formas y en el fondo, se disculpa por el comentario que está por decir pero que igual lo emite.
“Yo creo que si nuestros políticos cayeran en la cuenta del patrimonio de fortaleza, de ánimo que tiene nuestro pueblo, y lo supieran encausar, ayudarían a que estos sufrimientos fuesen menos”, dice convencido.
Inmerso en esta realidad estaba cuando le llegó su nuevo nombramiento.
“Yo no busco el escaño, el subir no, no… no va por ahí mi asunto, pero llegó esto; y qué representa, pues mayor responsabilidad”, explica.

Más allá de la cantera
Nombrado obispo de Zacatecas en diciembre del 2008, monseñor reconoce que antes de llegar al estado sólo sabía de su hermosa ciudad y que es Patrimonio Mundial de la Humanidad.
Luego de lo que ha visto en poco más de tres años expresa: “Dios mío, es patrimonio de la humanidad, pero porque hay mucho sufrimiento para sacar adelante”.
Aprecia el valor de las personas que salen adelante en la adversidad, como en las colonias pobres de las ciudades urbanas grandes, pero sobre todo, las de las zonas rurales.
Destaca en particular la admiración que ahora siente por la mujer zacatecana, pues muchas madres se han visto obligadas a sacar adelante solas a los hijos, ya sea porque el esposo migró o por diversas situaciones.
“Van al agua, hacen comida, llevan al hijo y a la hija a la escuela y no es aquí en la esquina, en los campos tienen que recorrer varios kilómetros para llevarlos”, expresa con respeto.
Al hablar del hombre zacatecano no puede dejar de lado una de las características del estado: el machismo.
Aún así, asegura que esto poco ha poco se ha revertido.
“Es tan hermoso ver como se hace la complementariedad del papá y la mamá, del esposo y la esposa. Es admirable y muy edificante mirar esos matrimonios”, dice.
Explica que esto ha permitido que “poquito a poquito la mujer tome un lugar en el corazón del hombre".
De hecho, asegura, cada vez es más común ver que son los hombres quienes llevan a los niños en brazos, lo que da muestra de otra cultura.

El campo es para ricos
Otra de las cosas que más conmovió al arzobispo en las comunidades zacatecanas fue ver como las personas que nacen en el campo ya no pueden vivir de sus tierras porque no tiene dinero para trabajarlas.
“Voy a decir algo muy feo, pero bueno: como que el campo se ha hecho para ricos y no para los pobres”, sentencia.
Aclara que no busca que se malinterpreten sus palabras pero es una realidad que ahora “ser campesino es un lujo” y sustenta esto en los precios de maquinaria e implementos agrícolas.
El problema, agrega, es que Zacatecas es tierra de campesinos, por lo que es muy lamentable que las personas que nacen en el campo tengan que dejar sus tierras y trabajar para otros.
Por ellos, dice, las autoridades deberían buscar la manera de poner al alcance de los productores los medios para que trabajen “no ponérselas tan difíciles”, expresa Cabrero Romero.

Los jóvenes, su mayor preocupación
De todos los problemas que el sacerdote vio en Zacatecas hay uno que le preocupa de manera particular, el futuro de los jóvenes.
De entrada, no justifica de ninguna marea que se incorporen a las filas del crimen organizado.
“Es un camino fácil, pero es un camino de delito”, explica y refiere como ejemplo al resto de la gente, para quienes la adversidad ha sido una escuela “donde se han ido forjando nuestros padres”.
Que mejor ejemplo que esto, agrega, personas que pese a los sufrimientos no le han perdido el amor a la tierra y a sus tradiciones, convencidos de que pueden lograr algo mejor.
“Y lo mejor no está ni en consumir drogas ni en el pertenecer al crimen organizado, porque es una falacia, es una mentira”, dice casi molesto.
Agrega que no se debe renunciar a la vida porque es un don, “una oportunidad que implica todas estas pruebas para poderla forjar”.
Por eso, dice, “como quisiera que nos abriéramos a los jóvenes y viéramos en ellos un potencial muy grande”.
Reconoce que también están aquellos que se han desalentado y se dedican a vivir el hoy, sin ningún tipo de esperanza.
“Si los padres de Zacatecas me lo permiten, les quiero dejar como una preocupación la atención de los jóvenes, adolescentes y niños, porque en ellos está el giro que le queramos dar al estado y a México”, expresa.
Cabrero Romero asume que la formación de los jóvenes no es sólo una responsabilidad de las familias, sino de la Iglesia, el Estado, los empresarios y las universidades.
“Lo que me preocupa no es el hoy de su estudio y la carrera que han elegido, sino que en verdad encuentren espacio para trabajar y realizar lo que ellos, con ilusión y mucha responsabilidad, trataron de sacar a delante”, explica, de ahí la responsabilidad de todos.
Monseñor advierte que es muy importante que los jóvenes estudien carreras con un futuro económico como las ingenierías, pero sin descuidar otras ramas.
“También necesitamos carreras humanísticas, carreras de servicio, otros muchos espacios porque el hombre no nada más es pan, también es belleza, se necesita del arte, se necesita de la cultura”, manifiesta.

Relación con el gobierno
Además del trabajo pastoral que el arzobispo realizó en Zacatecas, destaca una activa relación de trabajo con la administración estatal.
Gran parte de esto, comenta, fue motivado porque es la Iglesia Católica una de las principales instituciones en resguardar el patrimonio cultural del estado como los son sus templos, comenzando por la Catedral.
Refiere que también hay dependencias que se han acercado para pedir apoyo a fin de resolver problemas como el analfabetismo, ya que se tiene la meta de lograr bandera blanca para el estado.
“Tenemos que cooperar al desarrollo social y dignificación de las personas de Zacatecas”, comenta, por eso también han dado su apoyo para difundir los valores.
“Hay que apoyar con todas estas iniciativas, pero desde la Iglesia, sin inmiscuirse en las cuestiones políticas, porque entonces dividiríamos”, aclara.
A poco más de tres años de haber llegado a la entidad, Carlos Cabrero Romero no sólo logró un ascenso en la jerarquía de la Iglesia Católica, sino una visión muy diferente del lugar que lo vio nacer como obispo.
Esto, asegura, le ha dado la oportunidad de reafirmar que no se equivocó al elegir la carrera sacerdotal.
“Pido a Dios que la imagen de pastor que me dio Zacatecas no se me desborre, porque la gente necesita un pastor con ellos. Alguien cercano a ellos”, destaca el nuevo arzobispo de San Luis Potosí, su tierra natal.

 



 




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