Sunday 22 de January de 2017

Zacatecas, urbe engañadora

     29 Feb 2012 04:00:00

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Una extraña dimensión del lado estético de algo lamentable hizo que el paisaje del Valle del Anáhuac volviera a expresarse tal como estuvo hace más de 300 años, efecto visual que inspiró las palabras del poeta Fausto Rasero en una interesante emergencia de la poesía en medio de una catástrofe.

“Aún en la escoria hay belleza. Los desbordamientos del Canal de Chalco que tuvieron lugar a mediados del 2010, hicieron que una extensa zona de la periferia al oriente de la ciudad de México quedara anegada. Miles de familias sufrieron afectaciones importantes en sus casas y en sus actividades cotidianas".
"A cambio, fuimos testigos durante algunos días de un paisaje que considerábamos perdido y que fue posible recuperar fugazmente: la vista primigenia del Valle de Anáhuac, con su lago y sus volcanes. Las aguas negras sirvieron de espejo a este paisaje para duplicar su antigua belleza y ofrecerlo a nuestra vista, límpido y eterno, como alguna vez lo contempló Netzahualcóyotl, el rey poeta”. Fausto Rasero.
Un ilustre extranjero que vino a Zacatecas -por vez primera- me comentó hace poco su espejismo en la ciudad de Zacatecas.
Al llegar de noche fue llevado en coche por sus anfitriones, cruzó las calles del Centro Histórico, la avenida Hidalgo lo subyugó, esa sucesión monumentada de fachadas de casonas y palacios en armoniosa colindancia, la densidad de las arcadas del Portal de Rosales le hicieron presumir que faltaban sorpresas y en efecto, el encuentro con la silueta de la Catedral cuya descomunal fachada principal estaba bañada de luz rasante, le dejó perplejo.
Apenas se registró, subió a la terraza del hotel (Emporio), ahí se quedo un buen rato, era de noche y las luces del caserío que ha ido trepando por las laderas de la Bufa le confirmaban una panorámica mágica.
A la mañana siguiente salió a constatar su hallazgo, como quien vuelve a verificar haber encontrado un tesoro. Los monumentos principales: la Catedral y las fincas notables como el Mercado González Ortega y el teatro Calderón eran formidables a la luz de día, pero, poco a poco, la mirada tuvo que registrar la plaga constructiva que como hiedra en forma de casuchas multiformes estropea el paisaje.
Para colmo, regresó a la terraza y ahí le vino una enorme desilusión, ¿cómo justificar tantos descuidos en las azoteas? Cómo aceptar que estén colmadas de antenas parabólicas (obsoletas) y de tinacos y cuartuchos en la mayoría de las fincas, la cristalera indebida del Hotel Santa Lucía con sus horrorosas adherencias y tejabanes.
El turista pudo desde ahí ver las amenazantes plataformas de vil concreto con desafiantes columnas aún con las varillas en forma de punta que emergen de la finca que linda con el otrora Cine Rex (cuya fachada está sobre Tacuba) y que pertenece a un inconsciente que iba a alzar ahí un adefesio de concreto y cristal del tipo de varios que por fortuna se hicieron sobre el boulevard López Mateos, una moderna vía amplia pero fea.
Más se indignó al saber que esa aberrante estructura que rompe con el contexto lleva casi 30 años en “calidad” de obra detenida, porque un político abogado y/o condueño le promovió un amparo y un juez descerebrado lo cobijó frente a los actos de la entonces Junta de Monumentos -que era encabezada por Don Federico Sescosse- le había clausurado la obra.
Y eso que no me percibió la infame cristalera del salón de fiestas del Hotel del Bosque o los estacionamientos que surgen como brontosaurios entre los barrios traseros de la calle de los gallos y los que han arruinado la calle primero de mayo.
Me dijo: “El señorío de la ciudad antigua no se merece el desaguisado de la vista diurna”. Coincidimos: “Zacatecas urbe engañosa, de noche es una rosa, de día una yerba espinosa.”
Añadió: “Es una bastardía lo que han hecho. Es una ciudad que podría estar intacta como Fez (Marruecos) o al menos como su hermana y antes rival, la peculiar Guanajuato”.
Lo peor es que las agresiones generalizadas al Centro Histórico se han dado en los últimos 10 años, que coinciden con el advenimiento de la declaratoria de la UNESCO y el periodo de Amalia Dolores con su tedio destructivo de gobernadora invisible que dejó el cetro -al menos en el gobierno de los asuntos estéticos- en manos de sus solícitos interventores del arte, Rafael Flores y Héctor Castanedo Quirarte y en eso del vacío a la corrección de esos vicios, dócil frente a los apetitos de hoteleros y empresarios ha sido esmerado como buen excolaborador de aquella, el titular del nuevo gobierno.

fjacuqa@hotmail.com
Twitter @f_javier_acuna




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