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David Alfaro Siqueiros, a 120 años de su natalicio
Anahí Encina
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28 de Diciembre del 2016 23:19 hrs
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Considerado como uno de los mejores muralistas de México, David Alfaro Siqueiros fue exiliado y entre rejas ideó algunas de sus más grandes obras, toda su producción fue orientada al muralismo.

Su vida y trabajos reflejan el espíritu de la revolución social y cultural de México en el siglo 20. 
Siqueiros nació en Camargo, Chihuahua el 29 de diciembre de 1896. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de México y en la escuela de Santa Anita.

Tomó parte en el renacimiento de la pintura al fresco bajo el patrocinio gubernamental de las decoraciones murales en edificios públicos para después entrar al ejército constitucionalista en 1914.

En 1921 editó en Barcelona el único número de la revista Vida Americana, ahí se incluía el primer manifiesto en el que defiende un arte público monumental y los valores de la cultura indígena mediante una plástica que resuma temas universales, además de formas y materiales modernos.

En 1932 regresó a México y se unió al Partido Comunista, posteriormente fundó el Sindicato para Pintores, Escultores y Grabadores Revolucionarios. 

Siqueiros fue uno de los muralistas más activos en cuanto a política, pues en sus frescos representó temas para alentar a las clases sociales más desprotegidas, ese mismo año pintó los murales de la Escuela Nacional Preparatoria; además, organizó con Diego Rivera el Sindicato Revolucionario de Obreros Técnicos y Plásticos.

El artista estuvo tras las rejas alrededor de siete veces, y en otras ocasiones fue exiliado a causa de sus creencias marxista-stalinistas.

Su primera exposición individual fue en 1932 en el Casino Español de la Ciudad de México, sin embargo, en ese mismo año se exilió por actividades políticas ilegales y se trasladó a Estados Unidos donde realizó murales en la Chounard School of Art y en el Plaza Art Center de Los Ángeles y ahí perfeccionó la técnica del airbrush sobre hormigón.

Siqueiros logró que sus mejores trabajos se caracterizaran por dramatizar las perspectivas y añadir figuras robustas, además de incluir frecuentemente el surrealismo. 

Dentro de las obras más importantes se encuentran Entierro del obrero sacrificado, El llamado a la libertad, Un mitin obrero, La América tropical, Retrato actual de México y Retrato de la burguesía, entre otras.

Posteriormente viajó a Nueva York e instaló un taller experimental que definía como un laboratorio de técnicas modernas del arte donde tuvo alumnos como Jackson Pollock. 

Después participó en la Revolución Mexicana y en 1940 se instaló en ciudades como La Habana y Bolivia tras ser acusado de participar en un atentado contra la vida del escritor León Trotsky. 

Volvió a México en 1944 y pintó los murales del Palacio de Bellas Artes, y durante los 50’s los de  Ciudad Universitaria del Museo Nacional de Historia de la Ciudad de México.

En 1960 fue arrestado nuevamente y pasó cuatro años en prisión, hasta que lo indultaron en 1964, año en que creó La marcha de la humanidad.

En 1966 recibió el Premio Nacional de Bellas Artes, y en 1967 la Unión Soviética le concedió el Premio Lenin de la Paz.

Siqueiros murió en Cuernavaca el 6 de enero de 1974, y sus restos fueron enterrados en la Rotonda de los Hombres Ilustres.