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De mis apuntes
El templo de Santa Teresa 
Carlos López Gámez
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10 de Febrero del 2017 21:20 hrs
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Liga Corta




Archivo /
Consultando el inventario de los años 1810, 1820,1837 y 1847, existente en el Archivo Parroquial, nos enteramos del origen y existencia de la capilla de Santa Teresa, que quizá pocas personas conozcan. 

Luego de intercambiar información con otros investigadores , llegamos a conclusiones que consideramos son contundentes y que nos permiten compartir con usted un sorprendente hallazgo, y que nos alienta a continuar con nuestras modestas pesquisas en el laberinto de la historia local. 

El inventario aludió por ejemplo, registra existencias de preciadas joyas objetos de plata y retablos que en un remoto pasado estuvieron en el templo de Nuestra Señora de la Concepción, De la anterior referencia no se ha encontrado mayor información y evidencias de lo que en un tiempo estuvo en su interior. 

En cambio, el inventario que abunda con relación a la capilla Santa Teresa, nos aporta más elementos dado que este recinto aún existe, aunque posiblemente para usted haya pasado inadvertido por el desorden imperante en el panteón donde se encuentra todavía. Y, aunque la piqueta oficial avanza de manera irrefrenable la pequeña capilla aún está de pie. 

La capilla Santa Teresa fue construida en el templo del cementerio del mismo nombre. El cual data, de acuerdo con ciertas referencias al año de 1820. Apreciaciones de varios historiadores coinciden al indicar que este cementerio desde sus orígenes fue administrado por el clero hasta que entró en vigencia la reforma. 

De lo que había en su interior, se menciona el inventario, entre otros objetos de culto, un retablo de Santa Teresa y un cuadro de tres cuartos de vara de Nuestra Señora de los Dolores. Respecto a la capilla, durante  la Reforma y Revolución fue objeto de interminables saqueos. Inclusive se nos informaba de parte de algunos de los encargados del panteón que en varias épocas llegaron a celebrarse oficios religiosos para difuntos. 

Con relación a los diferentes objetos de culto que mencionan los inventarios, ninguno de ellos existe. Hay otros más recientes. La capilla generalmente permanece cerrada. En otras ocasiones se le ha utilizado como bodega de materiales de construcción. 

El caos imperante en las tumbas, unas sobre otras, vino a provocar la invasión total de accesos a la capilla. A simple vista está oculta. Varias personas del rumbo durante algún tiempo y con la ayuda de otras más realizaban labores de limpieza y colocaban litografías o imágenes de santos. 

De las ceremonias que presidían sacerdotes, desde la fachada antigua se llamaba a los feligreses con el tañer de pequeñas campanas, las cuales desaparecieron cuando se removió la fachada principal, luego de la ampliación del cementerio en los ochentas.  

La transformación del cementerio se ha gestado por decisiones absurdas que provienen de las autoridades municipales, las cuales solo producen la inevitable destrucción y desaparición de antiguas tumbas, mausoleos y criptas. Se pierde, consecuentemente, el patrimonio funerario del municipio por imposiciones y meras ocurrencias. 

Y, tomando muy en cuenta cómo se han estado comportando y actuando las llamadas autoridades (irónicamente depositarias de los bienes patrimoniales), en poco tiempo lograrán que sus malévolas intenciones y pretensiones: exterminar todo aquello que se clasifique como patrimonio histórico, artístico y cultural del pueblo, para dar paso a lo antiestético y vacío. 

De la fachada antigua, de acuerdo con los testimonios irrefutables, por cierto, al lado poniente del acceso central existía un espacio donde se velaba a personas indigentes. Lo mismo servía para bodega de materiales, llegando en ocasiones a practicarse necropsias en una plancha de cemento que se encontraba a la entrada del cuarto. 

Respecto al estilo arquitectónico de la capilla de Santa Teresa, se ha explicado en distintas ocasiones por expertos en restauración de inmuebles de ese tipo, que su cúpula es de un estilo clásico conservador, la cual no obstante a su aparente sencillez, quienes la construyeron se apegaron a normas específicas que a través de más de 100 años no ha sufrido deterioro mayor que amenace su estructura. 

No se puede apreciar en su totalidad porque está cubierta, virtualmente por infinidad de tumbas en su derredor. Incluso se advierte que el pozo que se localiza en la parte posterior, en ocasiones derrama por el brocal su caudal. Se presume que en el subsuelo se localiza un manto acuífero de insospechado volumen, cuyos escurrimientos hacia la entrada principal ha inundado por completo gavetas de incontables sepulturas. 

Quienes sí conocen la capilla Santa Teresa, han estado participando de manera decidida y consciente en foros y publicaciones para rescatarla y evitar su inevitable desaparición, incluso se ha recurrido a la delegación del INAH en Zacatecas, ayuntamiento y otras dependencias para rescatar, conservar, y darle el uso adecuado al cementerio y capilla de Santa Teresa. La  respuesta oficial: indiferencia total.