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De mis apuntes
Retablos del Siglo 18
Carlos López Gámez
~
24 de Febrero del 2017 19:10 hrs
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Liga Corta




La existencia de los llamados testimonios de los tiempos, en esta ocasión, nos remonta hasta el Siglo 18. A la vez nos orientan a la investigación obligada para tratar de entender de qué se trata. Luego de la consulta recomendada nos concentramos en la reproducción parcial de los escritos existentes en el archivo parroquial que se relacionan a “retablos”. Con el referido sustento nos atrevemos a incursionar en la crónica, género periodístico que se olvida, para intentar transmitir nuestro hallazgo.

Lo  que enseguida y en unas cuantas líneas compartiré con usted que generosamente nos da seguimiento cada semana, nos debe motivar a una obligada reflexión para exigir el inminente y urgente rescate de estos testimonios y mostrarlos a nuestros conciudadanos con la única finalidad de que se enteren que en el Fresnillo se cuenta con la evidencia del pasado que los estudiosos y expertos catalogan como “Arte Sacro”.

En anteriores artículos hemos abordado escuetamente del Arte Sacro y de las pretensiones de montar un museo, recinto que a la vez se transformaría en un atractivo especial para conocedores del arte pictórico y de lo que en su momento significa para la historia de este pueblo minero. Lo que en esta ocasión compartiré con usted, abundará en dos de ellos.

Es posible que el retablo de mayor antigüedad, y que por fortuna existe, por cierto expuesto a todo tipo de riesgos, es de un fresnillense, del sacerdote jesuita Antonio Núñez de Miranda. Él nació en este Mineral el 8 de noviembre de 1618, siendo sus padres el capitán Diego Núñez de Miranda y Jerónima de Valdecañas.

El otro se le conoce como “De las Ánimas” fechado en el año de 1777, inclusive se puede ver todavía la firma de su autor. Lamentablemente pocas personas saben de su existencia. Es el de mayor tamaño en comparación de otros más que se ha logrado rescatar y restaurar. Con relación a este retablo usted lo puede admirar en la sacristía del templo parroquial. Requiere urgentemente su inevitable restauración para evitar lamentaciones.

La información sobre el particular se pudo obtener del retablo de Núñez de Miranda, aparece escrita con claridad en la parte inferior del lienzo, como pie de foto.

Con referencia a esta obra, permaneció por años en oscuros pasajes del Templo de la Purificación como si se pretendiera ocultarlo. En su rescate participa decididamente el señor Aureliano Tapia Méndez quien se desempeña como director del Instituto Superior de Cultura Religiosa de Monterrey y ferviente admirador de la poetisa Sor Juana Inés de la Cruz. Para su conocimiento Antonio Núñez de Miranda fue director espiritual de la poetisa.

La intervención de don Aureliano llega hasta el presbítero Jesús López de Lara y con el obispo de la diócesis logrando rescatar el cuadro de su abandono y olvido, el cual permaneció por varios años en un espacio adecuado de la notaría parroquial.

A propósito, contadas personas saben de quién se trata.

El cuadro, de acuerdo a la referencia escrita fue pintado por el franciscano Antonio Gálvez, supuestamente entre el Siglo 18 y 19. Lo dedicó al pueblo natal de Núñez de Miranda. Una cita adicional se relaciona a que Zacatecas dio a luz a destacados personajes de la vida religiosa del país, entre ellos Miguel de Gordoa y Barrios, de Pinos, quien fuera obispo de la Diócesis de Guadalajara, y Andrés Ambrosio Llanos y Valdez, obispo de Linares, y Antonio Núñez de Miranda.

Núñez de Miranda era considerado como religioso, profeso de la Compañía de Jesús, varón insigne en virtud y letras. Murió a la edad de 77 años el 17 de febrero en 1695 en la Ciudad de México.

En otra cita inscrita en el cuadro dice: “El P. Juan de Oviedo de la misma compañía escribió la vida del insigne varón y se lee impresa con las licencias necesarias en la misma Ciudad de México, año de 1762 en un tomo en 4°. El P. Fray Antonio Gálvez de lo regular obs. de NSPS Francisco lector jubilado act. del Sto. su expura y revisar de libros oriundo de la misma Villa del Fresnillo, consagra a su patria este lienzo en tes. de su amor”.

De los documentos que afortunadamente se han logrado rescatar y que considero todavía se encuentran en el archivo parroquial, se puede mencionar, entre otros, la fe de bautismo de Antonio Núñez de Miranda, que por cierto ya en anteriores columna hemos reproducido para usted.

De esta manera estimamos que todo aquello que nos hable de la historia del Fresnillo y que podamos tener acceso a las fuentes primigenias o las que existen –que son contadas– seguiremos compartiendo los hallazgos porque siempre hemos dicho que la historia es de todo el pueblo.