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¿Todos somos? y Punto Final
Pablo Torres Corpus
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28 de Febrero del 2017 20:23 hrs
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Liga Corta




En una de las pocas cosas que prácticamente todos pudiéramos estar de acuerdo es que la corrupción es uno de los principales y más arraigados males de México.

El daño que la corrupción le causa al país es incuantificable, sin embargo existen decenas de cálculos sobre lo que cuesta la corrupción en nuestro país.

En promedio, se calcula que cada año la corrupción nos cuenta 350 mil millones de pesos, esta cifra, pesos más pesos menos, se ha popularizado y hasta ha servido como inspiración para lanzar iniciativas como la famosa “3de3”.

Cada que se habla de las limitaciones o necesidades del gobierno (en cualquiera de sus niveles o divisiones) salen a relucir estimaciones secundarias basadas en estos cálculos.

Se ejemplifica que sí se acabara con la corrupción se tendrían 350 mil millones o más, para pagar becas, hospitales, subsidios, escuelas o evitar el gasolinazo.

La estimación sobre corrupción es demoledora pero no caigamos en simplismos, para nuestra desgracia, la corrupción está tan extendida y arraigada que resulta prácticamente imposible medirla.

Además, la corrupción es un mal humano, por más candados y leyes que se hagan, la corrupción existirá mientras exista la humanidad, ningún país o civilización ha podido erradicarla, la gran diferencia es cómo se combate.

Finalmente y por ser un vicio humano la corrupción no es exclusiva del gobierno, está y permea en toda actividad, obvio que en el ejercicio público se note más, indigne más y sea más evidenciada pero no es exclusiva del gobierno.

Incluso el cálculo mencionado, no considera únicamente al gobierno sino también a la iniciativa privada y al ciudadano común, se refiere a que cada uno en su espacio, esfera, capacidades y alcances comete actos de corrupción.

El problema no radica en crucificar a los servidores públicos, empresarios o ciudadanos; el problema está en que todos nos quejamos de la corrupción, pero al mismo tiempo muchos piden excepciones para ejercerla: mordidas, favoritismos, regalos, condonaciones, reintegros, sólo cinco minutos, nomás esta vez, qué tanto es tantito y todo aquello que les permita conseguir indebidamente una ventaja ilegítima. 

Pareciera que todos están contra la corrupción siempre y cuando no se les limite su capacidad de ejercerla, eso si, a discreción.

Punto Final
A veces el amigo no es el que sale en la foto, sino el que la saca..