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Otra vez y punto final
Pablo Torres Corpus
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08 de Marzo del 2017 08:40 hrs
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Liga Corta




Hace poco más de veinte años tuve mis primeros acercamientos formales al periodismo y consistían en cubrir la nota roja, esos pinimos me llevaron a conocer historias terribles, ver cosas impactantes y tener todo tipo de sentimientos.

Entre delitos y accidentes procuraba tener sangre fría, pero cuando las víctimas eran conocidos el coraje, tristeza o impotencia acaban por manifestarse.

Aunque todos los delitos con víctima son lamentables, cuando el delincuente era desconocido y foráneo hasta cierto punto los sentimientos se disipaban contra una masa anónima que encarnaba todo lo que conocía como mal, pero sin tener rostro en específico. Para mí, el victimario era todos los malos sin ser uno en concreto por su condición de desconocido.

La cosa se agravaba cuando víctima y victimario eran conocidos, al mismo tiempo de sentir tristeza y angustia por el afectado sentía coraje contra el agresor, se volvía algo más “personal” como si hubiera traicionado algo en mí, como si me hubieran decepcionado, aunque en muchos casos apenas lo conociera, la sensación de inseguridad o intranquilidad era mayor.

Años después me retiré de esa labor e igual que todos los zacatecanos viví la crisis de inseguridad de la primer década del dos mil, conocí de primera mano a muchos afectados por esa ola que sacudía Zacatecas, la impotencia era la misma, pero el hecho de que prácticamente todos los delincuentes fueran foráneos o al menos desconocidos generaba cierta sensación de alivio por creer que entre conocidos podríamos estar a salvo.

Esa ilusión de que entre con “los de casa” podríamos estar seguros se rompió la semana pasada cuando conocimos la terrible noticia del secuestro de una conocida jerezana a manos de gente de su confianza, y que para nuestra desilusión resultaron ser también conocidos, personas que sin llegar a la amistad las ubicaba de toda la vida y en cada cruce saludaba.

Casos como este golpean la esperanza porque nada pueden hacer miles de policías contra lo que en casa no se aprende, las policías están para aprender delincuentes no para liberar valores.

Punto Final
Entiendo por qué al Profr. Miguel le “interesa” tanto cómo, cuándo y quiénes participamos en los tramites para que Jerez obtuviera el título de Pueblo Mágico, si el interés es geniuno no entiendo es por qué se la complica tanto pudiendo preguntar directamente.