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El tabarete
Joyitas gastronómicas
Alejandro Castañeda
~
08 de Marzo del 2017 20:24 hrs
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Liga Corta




Cortesía / Los lonches mixtos o de adobada son básicos en la Comarca Lagunera.
Cortesía / Las guacamayas son imperdibles si visitas Guanajuato.
El abanico gastronómico de nuestro surrealista país es muy amplio y tiene variaciones que retan la lógica, pero que sin duda son una joya dentro de las delicias culinarias de cada región. 

Si empezamos un recorrido e iniciamos por nuestro terruño podemos encontrar los mentados tacos envenenados, que contrario a lo que muchos piensan sí tienen veneno, si no vean ese aceite que se reusa como con 200 tacos.

También están las tostadas de Jerez, que dejaron de ser de ahí y ya invadieron todo el estado, ya que en los municipios nos topamos un puesto en cada esquina con esas “rarezas” para los foráneos y que nosotros ya tomamos como una cura infalible contra la resaca. 

En Sombrerete están las brujitas, una especie de taquito dorado con diferentes guisos que tiene una mística especial.

Si vamos a la calurosa Comarca Lagunera no pueden faltar los lonches mixtos de adobada en Torreón o los de colita de pavo en Gómez, además de los tortillones (burritos gigantes) y las gordas de horno, que a diferencia de las zacatecanas, aquellas son una bola de masa.

En esas mismas coordenadas están los “tamalitos”, que no son meramente tamales, sino rodajas de masa de maíz con chile rojo fritas en aceite y acompañadas de verdura, carne deshebrada y cueritos curtidos.

En Monterrey esos tacos de canasta de harina con chiles y zanahorias curtidas, el pollo violado y las campechanas de trompo le ponen sazón a la vida norteña, además de las tostadas rojas con salsa.

Si seguimos situados en el norte, la discada no puede faltar, platillo que debería invadir toda la república, pues en muchos lados es desconocida a pesar de las mil variaciones de recetas que existen.

Si andamos en Guanajuato no puede faltar una buena guacamaya, que no es más que una torta de duro con su respectiva salsa bien preparada.

En la Ciudad de México unos machetes, pambazos, guajolotas o tortas de chilaquil y ya si nos pasamos a Puebla una buena cemita y ya más para el sur unas pellizcadas con salsa de chiles pasados.

Para la Costa del Pacífico una variante de los dorilocos chilangos aparece con las frituras preparadas con ceviche o camarón, que claro se debe acompañar con una ballena para eso del calor. 

En cada sitio que visitemos siempre hay algo regional que probar para conocer mejor ese lugar y sus costumbres, por eso siempre es bueno pedir consejos a quienes viven ahí para aterrizar un buen “munchie”.