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El tabarete
Hablando cantado
Alejandro Castañeda
~
15 de Marzo del 2017 19:50 hrs
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Liga Corta




Cortesía /
Una parte interesante del folclor y la diversidad de nuestra Latinoamérica son los acentos de la lengua, o el mentado tonito con el que hablamos y aquí en México también hay esta mezcolanza de ritmos parlantes.

Hace años me fui a Torreón a vivir y allá me decían que hablaba raro, con un acento medio ranchero, cuando regresaba a Río Grande me decían que hablaba como torrionero, cuando vine a Zacatecas me topé con ese tonito de como si preguntaran todo, y ya después de tiempo lo adopté.

Los compas de Monterrey tienen ese cántico que inician y culminan con el “nambe”, que a muchos se les hace parecido al que tienen en Chihuahua, pero allá la “ch” es marcadísima.

En Sinaloa también está la pura sabrosura con ese acento que pareciera que siempre están enojados y que se puso de moda con los cantantes que hacen apología del crimen.

Para muchos se nos hace el mismo tono de San Luis Potosí para el centro, achilangado y ellos dicen que no tienen acento, si no pregúntenle a Sofía Niño de Rivera, que jura que en la Ciudad de México no tienen acento.

En las costas del sur también tienen su tono cantado que pareciera que están enojados y que pegan las palabras en una sola oración, algo como en Chile.

Los argentinos y uruguayos también tienen un timbre peculiar conocido en todo el mundo de habla hispana que muchos farsantes buscan imitar y hacerse pasar por rioplatenses.

En los últimos años a México han llegado las novelas apológicas del crimen y se ha conocido más el acento colombiano con ese hablar de usted.

Todos esos cánticos del habla que tanto criticamos y hasta de los que nos burlamos, hacen que nos identifiquemos sin banderas y eso es algo bien chévere que traspasa todas las fronteras y hace del español uno de los idiomas más bellos y complejos para quienes no lo hablan, así que hay que sentirnos orgullosos de hablar cantao.