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Cartas desde el exilio
Educación en los márgenes
Miguel G. Ochoa Santos
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27 de Marzo del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Las corporaciones sindicales fueron un invento político que rindió frutos al antiguo régimen, pero arrojaron saldos pestilentes en los distintos ámbitos del entorno sociocultural. Desgraciadamente, el sistema educativo no fue la excepción, las redes de poder y los intereses monetarios arrasaron con las funciones esenciales que éste debiese cumplir en las sociedades modernas y culturalmente luminosas.
Siniestro resultó el jueguito del intercambio de prebendas sindicales en aras de mantener incólume la salud del partido hegemónico. Dos sexenios panistas ayudaron a extender esta polución generada por los potentados magisteriales. Acaso el miedo y la falta de un proyecto inteligente y ambicioso llevó a dar aliento al sistema corrupto y dañino legado por el PRI.   
El costo de esta execrable política ha sido demasiado gravoso para el país. El deterioro material y de capital humano es gigantesco, porque los mejores docentes no son los encargados de tomar las decisiones relevantes y los gobiernos de todos los niveles han sido incapaces de destinar los recursos necesarios para dar una cobertura digna a la creciente demanda educativa.
La meritocracia, por ejemplo, apenas muestra su rostro en las contrataciones de personal bien formado, incluso acciones que incentiven la radicación de profesores de excelencia en los lugares donde más se requiere son inexistentes. En las zonas marginales, los profesores debiesen obtener un salario mucho mayor al de aquellos que optan por el confort de las áreas urbanas, siempre más favorecidas.
Si la pobreza ha crecido en términos absolutos, se necesita asignar recursos para atender a los niños y jóvenes que padecen los estragos de la miseria extrema. De no hacerlo, la brecha salarial crecerá exponencialmente y las posibilidades de remediar la situación habrán desaparecido. 
Tenemos que aprender de la reciente tragedia, la delincuencia organizada creció como una ola porque logró reclutar a miles de jóvenes marginados que tenían poco que ganar dentro del sistema actual. Pero esta ola podría convertirse en un tsunami imparable dentro de pocos años.