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Pablo y Haydée Mila­nés, noche de amor.
Excélsior
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02 de Abril del 2017 00:00 hrs
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Excelsior / Por primera vez, padre e hija unieron sus voces en un escenario mexicano, donde el cantautor estrenó el tema 'Vestida de mar', una visión de Cuba sin Fidel Castro

CIUDAD DE MÉXICO.- No hizo falta nada más; ni pantallas, ni luces espectacu­lares —de hecho Pablo Mila­nés pidió que no encendieran unas que lastimaban al pú­blico—, ni grandes bandas y mucho menos bailarinas para que el cubano, junto con su hija Haydée, llenaran El Plaza Condesa de una atmósfera de sentimientos y reflexión con su gira Amor.

El espectáculo, realiza­do la noche del viernes, fue pensado y creado por la jo­ven como un homenaje a su padre, y fue la primera vez que se presentan juntos fuera de Cuba.

México fue el lu­gar que Pablo esco­gió para hacer este primer concierto de padre e hija fuera de la isla y la razón fue simple, es aquí donde su carrera se catapultó inter­nacionalmente y donde ha sentido el cariño del público con más fuerza.

Gracias... Buenas noches. Encantado de estar aquí otra vez en el país que me acogió internacionalmente y espe­ro que lo hagan con ella (re­firiéndose a Haydée), por eso le dije ‘vamos a hacerlo pri­mero allá, en México’, y aquí estamos”, dijo el cantautor a mane­ra de saludo, después de que a dúo cantaron Sí ella me faltara alguna vez, tema con el que apareció en el esce­nario vestido de negro. Cabe resaltar que la melodía fue la única que el cantautor pidió que se incluyera en el material discográfico que da nombre al espectáculo.

Todo comenzó a las 21:14 horas cuando las mil 200 per­sonas que llenaron el lugar —acomodadas en sillas dis­puestas en el foro— tomaron su lugar y esperaban con áni­mo a que arrancara el concierto.

Los cuatro músi­cos que acompaña­ron a los cantautores comenzaron a tocar los acordes de La música, tema con que inició Haydée, quien apareció con un vestido blanco.

Siguió con La gloria eres tú y continúo con Son para un festival, para después dar la bienvenida a su padre, quien se quedó sólo en el escenario con temas como Nostalgias.

Entre canción y canción, Milanés daba antecedentes del tema. De hecho, en esta ocasión se notó más comunicativo con su pú­blico y hasta simpático, arran­cando algunas risas.

Ésta es una canción que dediqué a mi esposa Nancy... no hay nada más hermoso que ver a tu esposa dormi­da a las cinco de la mañana, tan plácidamente, tan her­mosamente... tan callada­mente”, dijo entre risas del público, antes de comenzar con Matinal.

Las sorpresas para Mé­xico se siguieron dando, pues Pablo Milanés estre­nó un tema que más adelan­te grabará, pero que fue primicia para el público mexicano.

Vestida de mar es otra vi­sión de La Habana menos tu­rística, más dolorosa... Es un estreno, todavía no está en ningún disco”, dijo el cantau­tor de 74 años a su público que escuchó con atención la letra de este tema que habla del renacer de Cuba, pero con grandes ausencias. Es su vi­sión de la isla sin Fidel Castro.

“El amor es el motor para hacer este disco y Amor es un tema que mi padre le dedicó a mi madre”, dijo Haydée como intro­ducción a la canción que el público premió con gri­tos y aplausos, mientras la chica agradeció al públi­co emocionada. Temas de añoranza como Éxodo, de nostalgia como Ya vesTe es­pera una noche de éxitos, El amor de mi vida Para vi­vir— que tiene 50 años des­de que Pablo la compuso y que el público interpretó con los cubanos.

Siguieron Ámame como soy, De qué callada manera Yolanda (Te amo), que fue­ron la entrega total del público a los cantantes.

Gracias... gracias... mu­chas gracias a Mexico por querer tanto a mi padre y gra­cias por acoger con cariño a tantos cubanos aquí”, dijo Haydée para arrancar con El breve espacio, canción con la que pretendieron despedirse, pero tras la insistencia del pú­blico volvieron con Hoy la ví, corte con el que cerraron el concierto tras 20 melodías y casi hora y media de show.

Así, Pablo y su hija Haydée mandaban abrazos y besos al público que de pie los aplau­dió, para perderse tras el escenario.